5.- LOS HIJOS DE NERUDA: LOS NUEVOS CHILENOS

Imposibilitados durante largos años de regresar a España, los inmigrantes se van enraizando cada vez más profundamente a la sociedad chilena que los acoge con afecto.

Como en todas las actividades humanas, la suerte fue distinta para los inmigrantes. Hubo algunos que fueron muy destacados desde el comienzo y que encontraron trabajos al día siguiente a su llegada a Santiago de Chile, otros que sufrieron penurias y que sólo después de un tiempo lograron ubicarse en trabajos adecuados y formar familias en Chile.

Santiago de Chile

En general, los inmigrantes se integraron con firmeza en Chile. Estaban agradecidos del país que les dio refugio cuando nadie los quería y formaron familias que se enraizaron en Chile.

“Nosotros somos los hijos de Neruda” me decía con orgullo y agradecimiento una chilena, hija de uno de los inmigrantes. Efectivamente, en la actualidad, varios miles de chilenos descendientes de los inmigrantes del Winnipeg son “hijos de Neruda “. Deben su existencia a esta gesta del poeta chileno que posibilitó el rescate de tantos inmigrantes españoles y posterior formación de los matrimonios hispano-chilenos y su descendencia que, sin la intervención de Neruda, no existiría..

Estos “hijos de Neruda“, además de integrarse en forma excelente a la sociedad chilena, en una enorme variedad de actividades, tales como las artes, la literatura, el periodismo, la abogacía, la ingeniería, la historia, etc. son un valioso aporte al avance sociocultural de Chile.

Pero también hubo muchos otros, un tanto olvidados, que no fueron brillantes ni destacados, pero que con esfuerzo y tesón formaron valiosas familias chilenas, como el caso de aquel jardinero mallorquí, Jaime Cardona Tur, que cuidaba los jardines de una mansión en la hermosa Comuna de Providencia de Santiago de Chile.

Este jardinero, es todo un símbolo, de aquellos inmigrantes del Winnipeg que, sin destacar, se integraron en forma laboriosa y abnegada a la sociedad chilena y constituyeron familias que ahora recuerdan y veneran esta gran gesta nerudiana a la cual, sin lugar a dudas, deben su existencia. Todos son ahora “Los hijos de Neruda”.