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Enrique Iniesta
El 18 de marzo de 2000, la Banda Municipal de Granada, dirigida por su titular Miguel Sánchez Ruzafa, dio un concierto de marchas procesionales de Semana Santa en la iglesia de los escolapios de Granada.
El templo estaba lleno hasta la torre. Jorge de la Chica llevó la continuidad del acto.
Todas las interpretaciones transcurrían con el éxito acostumbrado porque la calidad de la formación municipal es grande. Pero, de pronto, la obra que coronaba el programa levantó al auditorio. Era un estreno y se titulaba "Virgen de Andalucía", dedicada a la Virgen del Mayor Dolor, titular de la Cofradía escolapia. Desde el 18 de junio, durante cuatro días, va a recorrer las calles de Roma con tres mil granadinos y muchos otros andaluces. Por eso el Maestro Sánchez Ruzafa ha compuesto una marcha singular.
Sánchez Ruzafa, además de inspiración, domina todos los resortes de una orquestación colorista, brillante, espectacular hasta arrancar el entusiasmo.
"Virgen de Andalucía" enuncia pronto su intención: preparar con unas variaciones previas que lo ambienten el tema del Himno de Andalucía. Conseguido un ambiente de expectación, suena el Himno en una versión nueva, atrevida, magnífica, exaltada, triunfal que emociona. La versión para concierto de esta ocasión, incluía la intervención del Coro de Granada. El Coro de Granada, conformado por cuarenta voces de profesionales jóvenes, es sin duda el mejor conjunto de la Ciudad. Técnicamente perfectos, con un ajuste máximo. La colaboración del Coro permitió esta versión que recorre la historia sonora de nuestro Himno. Sus dos etapas, la jornalera-religiosa con la primitiva letra del "Santo Dios" y la nacional-cívica creada por Blas Infante con la nueva letra desde 1933.
Jorge de la Chica, aportó los datos históricos, subrayó que estrenar tal obra en el edificio escolapio era todo un símbolo, puesto que en su templo se conserva restaurado el órgano del antiguo Colegio de Archidona en el que la voz infantil del Padre de la Patria Andaluza cantaba el "Santo Dios" en los finales del XIX y se muestra el Museo de Blas Infante.
Termina la versión con un vibrante pasaje a ocho voces en que un "tutti fortissimo" grita "¡Andalucía!". Y entonces fue: el auditorio se puso de pie ovacionando, gritando, agitando pañuelos, subido en los bancos, voceando "bravos".
Fue magnífico e inesperado. Jorge de la Chica, resaltó el entusiasmo colectivo y pidió a los intérpretes un "bis". De nuevo sonó en toda su estupenda armonía. Los aplausos atronaron las bóvedas y no se callaban.
El cronista, que desde la balconada del coro de la iglesia, ala vera del órgano del "Santo Dios, abarcaba todo el panorama de gente y músicos, esta segunda vez, cantó el Himno mientras un Guadalquivir personal se le iba por los ojos.
Abajo, en un lugar de honor, flotando emocionado, escuchaba un importante miembro de "Almenara". Un día tuvo la idea: soñó con que la Semana Santa andaluza incorporara una joya más, una marcha procesional que engarzara musicalmente el Himno. Un día tuvo algún poder en la mano y, como Director del Área de Cultura del Ayuntamiento de Granada, lo propuso al Maestro Sánchez Ruzafa. Jorge de la Chica contó esta historia, levantó a José María López de su asiento, Juan García Montero, Hermano Mayor de la Cofradía, le abrazó, el compositor y director de la Banda le honró con la partitura original de su obra y nuestro José María nos saludaba ruborizado y feliz mientras sonaban las palmas.
O sea que más de mil granadinos sintieron a la vez en cofrade y en hijos de su Patria.
Yo di gracias a la Virgen del Mayor Dolor por este milagro. Y me prometí contarlo en "Alemanara".
Enrique Iniesta
Contado en pruebas