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ANDALUCÍA: TELÓN DE ACERO

Antonio Luis Calderón Diaz YASSER@teleline.es

Texto recogido en Andalucía Comunidad Virtual andalucia.cv@aered.org

Sábado 22 de julio de 2000

El Gobierno de España, amparado y apoyado en las órdenes y directrices de la Unión Europea está empeñado en convertir, especialmente a nuestra tierra, en el nuevo telón de acero contra la corriente migratoria de los hambrientos del tercer mundo. Para ello, además de la tan cascareada modificación de la Ley de extranjería, aún siendo de extrema gravedad, no es lo más importante. Lo verdaderamente importante, vergonzoso e indignante, es la cantidad de miles de millones de pesetas que el Gobierno de España, sin la oposición frontal del Gobierno de la Junta de Andalucía, esta inviertiendo en el muro contra el hambre que se construye en el norte de Africa, concretamente en las ciudades africanas de Ceuta y Melilla.

Durante la famosa y ya olvidada guerra fría, los occidentales criticaban con dureza al Muro de Belín. Este muro, impedía a los ciudadanos del Este, la libre circulación y su integración en el paraíso del sur. Hoy además de construirse ese nuevo muro, el gobierno de España impermeabiliza nuestras costas con un fuerte dispositivo de barcos, hombres y tecnología punta. Todo para frenar el hambre.

Para frenar y suavizar las posibles criticas de un pueblo dormido y olvidadizo con su propio pasado migratorio, nos bombardean con la actuación de mafias que trafican con humanos. Nadie puede negar la existencia de mafias. Las mafias crecen, se consolidan y actúan en situaciones de marginalidad y miseria, el caso de la droga es un buen ejemplo. Pero el verdadero drama no es la presencia de mafias que controlan a un buen número de inmigrantes, el verdadero drama es el hambre que padecen millones de hermanos de Africa. Hambre y miseria, dicho sea de paso, es consecuencia de la gloriosa etapa colonial europea.

Los andaluces y andaluzas, además de querer ser lo que fuimos, deberíamos querer no olvidar nuestro pasado reciente. No deberíamos olvidar que ciento de miles de hombres y mujeres de Andalucía, entre los años 50 y mediados de los 70, emigró masivamente a países europeos en busca de pan, simplemente pan, pues el hambre no los quitábamos a guantazos.

Tampoco deberíamos de olvidarnos de que muchos de esos miles y miles de emigrantes andaluces cruzaban la frontera de los Pirineos sin papeles, y que cuando encontraban trabajo, siempre lo más malo y lo que no querían los demás, nos llevábamos a nuestras mujeres y a otros familiares; así como que no deberían olvidar las penalidades pasadas, y las vivencias en barracones, pensiones miserables o pequeñas habitaciones con varias familias. ¿No es lo mismo que le está ocurriendo a nuestros vecinos de Africa? ¿Por qué permitimos tanta discriminación?

Andalucía, por sí, los pueblos y la humanidad, no es una fórmula arbitraria; es una expresión síntesis de la milenaria historia de Andalucía, por ello, para los andaluces y andaluzas de conciencia, en Andalucía no hay extranjeros. No es snobismo, es una tradición.

En cualquier caso, deberíamos exigir a nuestros gobiernos, una política de inversiones en los países subdesarrollados. No se trata de darles el pescado. Debemos enseñarles a que pesquen. Eso y la condonación de la deuda externa, son mucho mejor que la Ley de extranjería.


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