Editorial para suscripciones de Andalucía 24 hora. <suscripcion@andalucia24horas.com>
Se ha celebrado un nuevo encuentro sobre la cultura del agua y la sequía. Su organizador el CENTA (Centro de Nuevas Tecnologías del Agua). Se podía participar in situ y a través del correo electrónico. Los ponentes: ilustres representantes de las organizaciones de agricultores y ganaderos, de los sindicatos, de la coordinadora ecologista y de una organización de consumidores y usuarios. Los temas que salieron a relucir estaban más que repasados. Construcción de más embalses, necesidad de modernizar los regadíos (el 45% utilizan todavía la gravedad), transferencia de las cuencas interiores de la comunidad autónoma a la Junta de Andalucía, gestión compartida de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, aumentar la reforestación de los entornos de los pantanos y de la superficie arbolada y hacer trasvases.
Apenas se comentaron temas como la construcción de desaladoras de agua de mar para riego en las zonas litorales, depuración y reutilización del 100% de las aguas residuales, desaladora en el Guadalquivir a la altura de Sevilla, cumplimiento de la legislación vigente y expropiación de las miles de hectáreas ilegales en las provincias de Almería y Huelva. En las comarcas almerienses de agricultura intensiva de invernaderos, más de un 50% de las explotaciones bajo plástico están fuera de la ley y su existencia contribuye a la salinización de los acuíferos y a la intrusión salina en las zonas próximas a la costa.
En Huelva, se ha desforestado de manera salvaje con el consentimiento de los ayuntamientos que han hecho la vista gorda ante el arranque de miles de pinos para obtener ganancias a corto plazo y no perder unos puñados de votos. Cuando la Consejería de Obras Públicas de la Junta recuerda a los ayuntamientos costeros onubenses que no pueden urbanizar todo el litoral y sus alcaldes se rebelan contra las autoridades regionales de su mismo partido, hay que plantear que la Consejería de Medio Ambiente debería hacer lo mismo ante la deforestación de miles de hectáreas para pasarlas a la fresa o a los cítricos.
La semana pasada, los vecinos de Laujar de Andarax, en la Alpujarra almeriense, salían a la calle para denunciar la llegada del plástico al municipio de la mano de un agricultor que quiere saltarse a la torera la apuesta comunitaria del pueblo por el viñedo de calidad, la agricultura ecológica y el turismo rural.
La protesta de Laujar es la excepción que confirma la regla y por eso ha ocupado los titulares de los informativos regionales. Convertir la excepción en regla es uno de los retos en este comienzo de siglo para una región como Andalucía, que va a sufrir las consecuencias del cambio climático y la desertización galopante de su territorio.Ahora, las administraciones encargarán campañas de publicidad para que se ahorre agua y se dictarán bandos municipales con recomendaciones a los propietarios de jardines y piscinas. Si en lo que resta de primavera el cielo no se porta mal. En verano ya se habrá olvidado todo y volveremos a esperar una nueva época de vacas flacas.
El sentido común dice que estamos en una región seca y que la publicidad contra el despilfarro del agua debe ser permanente y las acciones para paliar nuestro déficit hídrico crónico constantes. Políticos, clase dirigente en general, alcaldes y concejales tomen nota y hágannos el favor de ser sensatos
Volver a
Contado en pruebas