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Prohibido bailar

Alberto Artundo <albertoap@retemail.es> .

Una curiosidad:

" Cuando los arcenses, juntamente con el el resto de andaluces pertenecientes al Arzobispado Hispalense, llegaron a la Caseta Municipal de la Feria de San Miguel, en 1946, se encontraron con una desagradable sorpresa. El centro del recinto estaba preparao para el balile y la orquesta ofrecía las melodías de la época, con especial interés en los pasodobles, pero !no se podía bailar !.

Una pareja de la Guardia Civil, por orden gubernativa, cuidaba celosamente el baile " agarrado" de los asistentes, en virtud de la pastoral que, en la cuaresma de aquel año, había dictado el Cardenal Arzopispo de Sevilla, don Pedro Segura Sáenz, pastoral voluminosa, como todas las suyas, " Sobre los bailes, la moral católica y la ascética cristiana", publicada en el Boletín eclesiático.

Aquel prelado, que llegó a negarle un capellán al general Franco y no admitió sentarse en la misma mesa con la esposa del Caudillo, se permitía, de vez en vez, regañar a sus fieles sevillanos: " Cierren los abanicos, porque aquí no estamos en un balneario ni venimos a tomar fresco, sino a rendir homenaje a la Santísisma Virgen de los Reyes...".

La pastoral de Segura no tenía desperdicio; era un alarde de erudición rancia y pasada.Entre otros textos, no se saltaba citar a David y Salomé, pasando por una frase de Pedro Crisólogo: "Los que quisiesen divertirse con el diablo, no podrán gozar con Cristo" o las "Doctrinas prácticas" que escribió en el XVIII el jesuita Pedro de Calatayud: " ¿ Que os parece que es el baile?. El baile es un círculo cuyo centro es Satanás".

La prohibición de bailes en la archidiócesis sevillana llegó hasta los llamados de "caridad", sin saltarse la orden a la prensa para que se abstuvieran de insertar algún anuncio, propaganda o reseña en que se hablara de baile.

Y la prohibición duró dos años, que fué el tiempo en que los enamorados estuvieron castigados en un velador de las casetas de feria, contentándose con mirarse y consumir un refresco, pero renunciando al baile, por orden del Cardenal Segura e imperativo de una pareja de la Guardia Civil que se ocupaba de ejecutar el mandamiento."

Jozú, vaya tiempos, digo...

( de Historias y Leyendas de Arcos. de Manuel Pérez Regordán. SE-1708-88 Gáficas Mirte S.A., Polígono Calonge, calle A SEVILLA


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