El linaje Gil de la Sierpe

en la

Conquista de California en 1697

 

 

Galeón de Nueva España s.XVII

 

JUAN MARIA DE SALVATIERRA

Los sacerdotes que habían viajado en la Expedición del Almirante Isidro de Atondo y Antillón, luego del fracaso de la expedición fueron enviados a otras misiones al Norte de Nueva España. Entre ellos el padre jesuíta Kino, que añoraba la conquista apostólica de California. Su personalidad, apacible y generosa, le otorgaba un ascendiente absoluto sobre todos los que lo conocían.

 

 

El P. Juan María Salvatierra, Visitador de las Misiones de Sinaloa y Sonora, al Norte de Nueva España, es convencido por el padre Kino respecto a la necesidad de fundar misiones en California. Así, el P. Salvatierra solicita autorización, año tras año, para realizar una nueva expedición a California, pero encuentra la oposición de sus superiores, de la Audiencia de Guadalajara y del propio Virrey de Nueva España.

El P. Juan María de Salvatierra, insiste, por varios años, en su idea con obstinación, hasta que, en 1697, es autorizado para organizar una expedición siempre que no afecte las Flotas ni el Tesoro de la Corona.

En Ciudad de México, el padre Salvatierra apoyado por el P. Juan de Ugarte inicia la recolección de fondos para montar la expedición.

Puerto de Acapulco - s. XVIII

D. PEDRO GIL DE LA SIERPE, TESORERO DE LA CORONA

A pesar que muchos consideraban descabellada la idea, el P. Salvatierra encuentra apoyo financiero en Don Alonso Dávalos, Conde de Miravalles; Don Mateo de la Cruz, Marqués de Buena Vista; Don Juan Caballero y Ocio y Don Pedro Gil de la Sierpe Romero, Tesorero de la Corona en Acapulco.

Don Pedro Gil de la Sierpe, entusiasmado con la idea, además del suministro de fondos, les facilita una galeota, la "Santa Elvira", con su tripulación completa para transportar la expedición a las Californias, además de una barca grande llamada “Nuestra Señora del Rosario”.

La galeota era una embarcación a vela, de dos palos, y remos, con una cabina para los pasajeros. Según el tamaño podía tener diez o más remeros. La Galeota " Santa Elvira " de D. Pedro Gil de la Sierpe, disponía, además, de un par de pequeños cañones.

Esta ayuda de Gil de la Sierpe no era cosa menor, ya que el punto de embarque en la ribera del río Hiaqui, para pasar a la parte Sur de la Península de California, se encontraba a más de 1.500 km. del Puerto de Acapulco, donde se encontraba la galeota de Don Pedro Gil de la Sierpe. Esto, en sí, constituía una proeza marinera, ya que la galeota y la barca grande, en su viaje hacia el Río Hiaqui, frente a la Península de California debían encontrar vientos y corrientes adversas.

La acogida y ayuda que D.Pedro Gil de la Sierpe hizo al Padre Salvatierra aparece, detalladamente descrita por el jesuíta Miguel Venegas, en su obra “Noticias de la California ", editadas en Madrid, en 1757, las que fueron basadas en las propias Cartas escritas por el Padre Salvatierra y en que aparecen, incluso, curiosamente, algunos párrafos de una carta enviada por el propio D. Pedro Gil de la Sierpe al P. Salvatierra, el día 14 de Octubre de 1698.

Dado lo interesante y sorprendente de este relato, el autor ha estimado conveniente incluir textualmente la descripción que hace el P. Miguel Venegas, utilizando la ortografía original.

 

“ Entró un día ( el P. Salvatierra ) a pedir su limosna en casa de D. Pedro Gil de la Sierpe, Thesorero de las Cajas Reales de Acapulco, a quien el Padre hasta entonces no conocía, y a penas le declaró la pretensión en que andaba, y para cuya execución pedía limosna, lebantándose el buen Cavallero de la silla en que estaba se abrazó con el Padre, y sin hablar palabra, manifestó con muchas lágrimas la ternura, y gozo, que le causaba aquella noticia para él tan desseada. “

Virrey Conde de Galve

 

Recobrado después de aquel vehemente repentino afecto, que le havía embargado las palabras, le dixo, que todo aquel año havían sido vehementes sus desseos de que abriesse la puerta para la Conquista de la California tantas vezes malograda. Añadióle, que en el Puerto de Acapulco tenía una Galeota llamada Santa Elvira, que aunque estaba muy vieja y podrida le había ordenado el Señor Virrey Conde de Galve, que procurara darle alguna carena para que pudiera servir siquiera otro año, pero que antes de poner mano a la obra, ella misma estaba tal, que se fue a fondo en el mar dentro del Puerto. Y aunque los Oficiales ( Reales ) le resistían, porque les parecía, que sería un gasto inútil, sin embargo el ( D. Pedro Gil de la Sierpe) con una zelosa, y santa resolución, y sin saber lo que decía dio el orden que la Galeota se sacasse del agua, y se aderezasse, diciendo :

"Vayan, saquenla, y aderezanla, porque en ella ha de entrar la Fe en la California.”

“ No sabía D. Pedro (Gil de la Sierpe) cuando esto sucedió la pretensión del P. Juan María, y assí fue excesivo el gozo que tubo con la noticia que el Padre le dio, y prometió ayudarle quanto pudiese en sus intentos, y le aseguró el uso de la Galeota, que de hecho a diligencias, e instancias suyas se había sacado del mar, y se havía compuesto, y aderezado de fuerte, que podría servir para la conducción de los víveres, y demás cosas necessarias en la California, y assí sucedió por algunos años. Y es muy digno de notar que mientras sirvió para esto anduvo sana, y segura la Galeota. Pero quando después de la muerte de D. Pedro, la negaron los Oficiales Reales, por concederla a los que iban al busseo de las perlas, ella por si misma se volvió a lo profundo del mar, sin que pudiesse ya servir.”

“ Fuera de esta Galeota endonó este piadoso Cavallero (Gil de la Sierpe) al P. Juan María un barco grande que tenía nombrado S. Fermín, y dos lanchas, una grande con el nombre de S. Xavier, y otra pequeña con el nombre de Nuestra Señora del Rosario. Y el costo de las tres embarcaciones, y otras alhajas, que dio, y socorros que hizo a la Missión de la California, se avaluó en más de veinte y cinco mil pesos. A esto añadió el costear de su bolsa el sueldo de uno de los (cinco) Soldados, que llevasse de escolta el P. Juan María. Y porque se conozca la grande piedad, y fervoroso afecto de este Cavallero, no me ha parecido dexar de poner una clausula de Carta suya al P. Juan María, con fecha de 14 de Octubre de 1698, y dice assí :

"No me olvido de lo que le dixe a V.R. quando le di el ultimo abrazo, que para esta obra pediría yo limosna … Y assí nada me queda, sino de hablar de las Californias, su conversión, y fomento, y nada tengo, que no sea para ellas, y en insinuandolo V.R. vendere la camisa, y de lo contrario haré escrupulo. O Dios ! O mi Padre ! Destruyasse el idolo de las gentes, y viva JESUS, y MARIA, y muera yo en la demanda.”

“ Y bien lo mostró con las obras, que no estimaba su vida, sino para servir al Señor, y a su Santísima Madre en lo que tocaba a una Conquista tan gloriosa. Porque siendo assí que ya no bajaba al Puerto de Acapulco por serle notablemente adverso su temperamento, y por ello peligraba su vida, después que se abrió la puerta a la conversión de la California, prometió bajar todos los años aunque le costasse la vida a dar las providencias necesarias tocante a la conducción de los víveres, y demás cosas necessarias desde aquel Puerto hasta la California, y lo executó los quatro años siguientes, sin que le sirviese de retractivo, el que cada año enfermaba de muerte. Y por fin al quarto año enfermó en Acapulco como solía, se hizo traer a México ( Ciudad de ) y no alcanzando las medicinas a la curación, entregó dichosamente su espiritu al Señor.”


Se puede apreciar en la carta, la entrega personal y el convencimiento que tenía D. Pedro Gil de la Sierpe Romero sobre la necesidad de conquistar espiritualmente a California, lo que explica las donaciones y asistencias de toda clase efectuadas al P. Salvatierra para que tuviese éxito en su expedición apostólica, incluso poniendo en riesgo su propia vida.

Cabe destacar, que estas donaciones fueron realizadas a título personal por Don Pedro Gil de la Sierpe, ya que, como hemos visto, el padre Salvatierra estaba impedido de utilizar naves y fondos de la Corona.

Pero el apoyo del linaje Gil de la Sierpe no se detuvo allí.

 

 

Ruta de la Galeota Santa Elvira sobre Mapa de Nueva España del s. XVIII

 

D. JUAN ANTONIO ROMERO DE LA SIERPE,
CAPITAN DE LA EXPEDICION

El capitán de la Galeota “Santa Elvira“ y Comandante de la expedición era nada menos que Don Juan Antonio Romero de la Sierpe, primo del benefactor, quien había explorado la costa interior de la Península de California un par de años antes.

 

Asimismo, los Gil de la Sierpe contratan como contramaestre de la Galeota “Santa Elvira”, al excelente marinero genovés, llamado Antonio Justo, que había sido contramaestre de la armadilla de California con la que el almirante Isidro Atondo de Antillón pasó a California en 1683. La fallida expedición colonizadora de Atondo permaneció en la península hasta 1685.

El Virrey de Nueva España, Conde de Moctezuma, acuerda autorizar definitivamente la expedición del P. Salvatierra el 5 de Febrero de 1697. El P. Salvatierra debe tomar posesión de los territorios a nombre de Su Majestad y es autorizado para levar soldados a sus expensas, nombrar su Comandante, dando aviso al Virrey.

 

Virrey Conde de Moctezuma

 

El 7 de Febrero de 1697, el padre Salvatierra abandona Ciudad de México y se dirige al norte, por tierra, hacia Guadalajara, a 500 km. al NO. para analizar los medios a ocupar en la expedición, más cerca del Río Hiaqui, frente a la parte sur de la Península de California.

Pocos días más tarde, en Acapulco, en Febrero de 1697, el Tesorero de la Corona, D.Pedro Gil de la Sierpe se despide de su primo, el capitán D.Juan Antonio Romero de la Sierpe quien zarpa al mando de las dos embarcaciones con destino a la desembocadura del río Hiaqui, 1.500 km. hacia el Noroeste, frente al extremo Sur de la Península de California. D. Pedro Gil de la Sierpe contempla alejarse a sus naves hasta que desaparecen de su vista detrás de los cerros que rodean la cerrada bahía de Acapulco.

El capitán Romero de la Sierpe arriba a la desembocadura del Río Hiaqui a mediados de Agosto, y se reúne con el P. Salvatierra, tras siete meses de azarosa navegación desde Acapulco, luego de pasar muchos peligros, cuasi naufragios y peripecias y con la tripulación a punto de sublevarse, al no encontrar los lugares para la pesca de perlas que se les había prometido iban a realizar.

D. Juan Antonio Romero de la Sierpe, luego de reparar las naves, permanece dos meses más en el puerto del Río Hiaqui esperando las provisiones provenientes de Nueva Galicia y la escolta de soldados que debía acompañar al P. Salvatierra.

Galeota - S XVII

Finalmente, las dos embarcaciones parten hacia las Californias, el día 10 de Octubre de 1697, bajo la protección de cinco soldados. Demoran tres días en atravesar el mar interior de California, Mar de Cortés, y desembarcan en la bahía de Concepción, 30 millas al Norte de San Bruno, lugar donde había llegado en su fracasada expedición el Almirante Atondo, al Sur de la Península de California.

 

Don Juan Antonio Romero de la Sierpe, capitán de la expedición, recomienda un lugar más conveniente que había visto en una exploración que había realizado dos años antes. Este lugar era la Bahía de San Dionisio, a diez leguas de San Bruno. Desembarcan en ese lugar y establecen las habitaciones provisorias de la naciente Misión de Loreto.

Un par de semanas después, el capitán Romero de la Sierpe viaja, al mando de la galeota, de vuelta al puerto de Hiaqui, a buscar el resto de las provisiones y al padre Piccolo que acompañaría a Salvatierra en su misión apostólica. Deja en San Dionisio algunas piezas menores de artillería para defenderse de eventuales ataques de los indígenas.

El padre Salvatierra logra atraerse la buena voluntad de un grupo de indígenas guaycuros, especialmente de aquellos que, años atrás, habían tenido contacto con la expedición del Almirante Atondo, que había en su tiempo instalado una población a 10 leguas de San Dionisio. Comienza a bautizar a los primeros indígenas que se hicieron leales a la misión y les coloca los nombres de Juan y Pedro, en recuerdo de don Juan Cavalero y Ocio y don Pedro Gil de la Sierpe, a los cuales la misión les debía obligaciones infinitas.

India Guaycura s. XVII

Sin embargo, días más tarde la naciente misión fue atacada por un grupo de 500 indígenas, los cuales fueron rechazados haciendo uso del pequeño cañón pedrero dejado por el capitán Romero de la Sierpe y por el fuego de los arcabuces que llevaban los soldados.

Algunos días más tarde, regresa la galeota trayendo consigo más provisiones y al padre Francisco María Piccolo, quien había solicitado ayudar al padre Salvatierra.

 

Poco tiempo después, el padre Salvatierra estimó que había llegado el tiempo de dar las buenas noticias a los habitantes de Nueva España ( México ) y además, que era justo devolver la galeota a don Pedro Gil de la Sierpe, Tesorero de la Corona en Acapulco, quien generosamente la había facilitado para iniciar la conquista de California.

El Padre Salvatierra se despide calurosamente de su amigo y compañero de aventuras, don Juan Antonio Romero de la Sierpe, capitán de la galeota, quien regresa a Acapulco llevando cartas del Padre Salvatierra para el Virrey; para su esposa, doña María Andrea Guzmán y Manrique, protectora señalada de la expedición; una tercera para don Juan Cavalero y Ocio y otra para el padre Ugarte en Ciudad de México, al que solicita despachar estas noticias, en forma detallada, al General de la Orden de Jesús, a su Majestad Carlos II y a su Consejo de Indias, solicitando la protección necesaria para esta conquista espiritual.

Los nombres y nacionalidades de los soldados que acompañaron al P. Salvatierra en su primer viaje a California y construcción de la primera misión son: Esteban Rodriguez de Lorenzo, portugués; Luis Tortolero y Torres, español; Juan Caravana, maltés; Nicolás Márquez, siciliano; Bartolomé de Figueroa, español; Andrés Perulero, peruano, y tres nativos mexicanos.

Primeras Misiones en California

 

LA CONQUISTA DE CALIFORNIA

Así, los jesuitas fundaron la primera misión, "Nuestra Señora de Loreto", el 25 de Octubre de 1697. En los años siguientes siguieron colonizando hasta completar 18 misiones en California. Los jesuitas fueron expulsados de California en el año 1767. Siendo reemplazados ese mismo año por los franciscanos encabezados por Fray Junípero Serra. La conquista de California continuó muchos años más tarde con los franciscanos y dominicos que fundaron las misiones que se indican en el mapa adjunto.

 

Como hemos visto la obra de los jesuitas fue encomiable, ya que para iniciar la conquista de California no tuvieron el apoyo de la Corona de España y debieron vencer obstáculos como la falta de embarcaciones, provisiones y recursos financieros, además de vencer la resistencia de los nativos.

El autor, con la finalidad de completar este relato, ha estimado conveniente incluir unas cortas biografías de los Jesuitas P.Juan María Salvatierra y P.Juan de Ugarte, que tanta transcendencia tuvieron en la Conquista de California y que mantuvieron una relación tan estrecha con los integrantes mencionados del linaje Gil de la Sierpe.

P. Juan María de Salvatierra

P. JUAN MARIA DE SALVATIERRA

Nació en Milán, el 15 de Noviembre de 1648. Murió en Guadalajara, Nueva España en 1717. Su familia era de origen español. Estudió en el Colegio Jesuita de Parma, donde toma conocimiento de la labor que realizaban los misioneros en las Indias. Impresionado por esta labor ingresa a la Compañía de Jesús para luego dirigirse a Nueva España en 1675, luego de recibir los hábitos en Génova. Continuó sus estudios teológicos en Ciudad de México y luego es designado profesor del Colegio jesuita de Puebla de Los Angeles, entre Ciudad de México y el puerto de Veracruz.

Declinando un cargo en la Catedral, le fue aprobada su petición para dedicarse a la conversión de los Indios, partiendo en Junio de 1680 a evangelizar a los desafiantes Tarahumaras en las montañas y desfiladeros al sudoeste de Chichahua al Norte de México. En esa zona se desempeñó por diez años, estableciendo varias misiones, ganándose el afecto, bautizando y pacificando a los Indios.

En 1690 fue ascendido al cargo superior de Visitador de las misiones del distrito noroeste de México. Allí se encuentra con el Padre Eusebio Kino quien lo convence de la necesidad de evangelizar a los Indios de las Californias. Luego de muchas peticiones a sus superiores y a los Virreyes de Nueva España, es autorizado para realizar una expedición a sus expensas. Para ello contó con la valiosa ayuda del Padre Juan de Ugarte y de laicos como D. Pedro Gil de la Sierpe, Tesorero de la Corona en Acapulco y otros.


Luego de una azarosa navegación en un par de embarcaciones proporcionadas por D. Pedro Gil de la Sierpe, el Padre Salvatierra desembarca al Sur de la Península de California el día 15 de Octubre de 1697.

La embarcación mayor llamada “ Santa Elvira” estaba al mando de D. Juan Antonio Romero de la Sierpe, primo de don Pedro Gil de la Sierpe. Días después funda la misión de “Nuestra Señora de Loreto”, la primera y principal de las 18 misiones que luego fundaron los jesuitas en la península de California. Luego de la Misión de Loreto, el P. Salvatierra funda seis misiones más venciendo todas las dificultades que aparecían en su camino.

En 1704, es ascendido a Provincial y trasladado a Ciudad de México por tres años. En 1707 regresa a sus queridas misiones californianas permaneciendo hasta 1717.

Llamado por el Virrey de Nueva España, intenta viajar a Ciudad de México pero se ve obligado a permanecer en Guadalajara debido al agravamiendo de sus enfermedades. Fallece en Guadalajara el día 17 de julio de 1717.

Tiene solemnes funerales a los cuales asiste gran cantidad de personas y es enterrado en la capilla dedicada a “la Señora de Loreto” levantada por el mismo P. Salvatierra, años antes.


Además de su legado espiritual y construcción de las misiones californianas, el P. Salvatierra nos ha dejado valiosos documentos históricos sobre aspectos variados de las Californias de la época. Sus obras más importantes son: "Cartas sobre la Conquista espiritual de California" (Mexico, 1698); "Nuevas Cartas sobre lo mismo" (Mexico, 1699); y sus "Relaciones" (1697-1709) en "Documentos para la Historia de Mexico" (4th series, Mexico, 1853-7).

Misión de San Francisco Javier

EL P. JUAN DE UGARTE

Nació en Tegucigalpa, Honduras, en 1662; murió en la misión de San Francisco Javier Viggé, en 1730. Ingresó en la Compañía de Jesús en México en 1679. Era maestro de filosofía en el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo cuando conoció a los padres Eusebio Quino y Juan María de Salvatierra y decidió participar en su labor misionera en Baja California, en 1696.

 

Al embarcarse Salvatierra a California en 1697, el P. Ugarte se quedó en Ciudad de México para continuar recolectando fondos y asegurar el abastecimiento de la misión. En esta labor colaboró con D. Pedro Gil de la Sierpe, Tesorero de la Corona en Acapulco, el cual hasta el día de su muerte acaecida en 1701, se preocupaba personalmente de enviar desde aquel puerto, las embarcaciones a las misiones de California con toda clase de provisiones y artículos.

El P.Ugarte con la ayuda de otros colaboradores entre los cuales figuraba también D. Pedro Gil de la Sierpe estableció lo que llegó a ser el Fondo Piadoso de las Californias. Se le encargó cuidar la misión de San Javier al llegar a California en 1700; despidió entonces a los soldados que lo acompañaban y quedó solo, dispuesto al martirio. Enseñó a los indios el castellano y la doctrina cristiana, y a su vez aprendió el dialecto indígena tomando por maestros a los niños.

Para construir la iglesia enseñó albañilería y labrado de madera a los aborígenes, igual que a sembrar la tierra; introdujo en California el cultivo de maíz, trigo, frijol, garbanzo, melón, vid, calabaza, sandía, limón, naranja. Llevó ovejas y carneros e introdujo el hilado y tejido de la lana. Fabricó, lo mejor que pudo, ruecas, tornos y telares e hizo llevar a las Californias maestros de diferentes especialidades. Procuró que los indios tuviesen tierras comunales, aves de corral, cabras, ovejas, y sementeras propias, donde cosechaban maíz, calabaza y frutas. Una sequía de años arruinó su labor de San Javier. Instaló un hospital y sendas escuelas para niños y niñas.

En 1703 exploró la costa occidental de la Península en busca de un punto apropiado que sirviera de escala al Galeón de Manila, en su viaje de retorno a Acapulco desde las lejanas Filipinas.

Costa de Loreto

En 1708 fundó la misión de San José de Comondú y en 1714 la de San Miguel de Comondú.

En 1717, muerto el Padre Salvatierra, se nombró superior de la California al padre De Ugarte, quien estuvo a punto de morir a causa de un huracán que azotó la región.

 

 

Después de vencer enormes dificultades, logró construir, en 1719, una balandra, el " Triunfo de la Cruz ", que sirvió a las misiones en 120 travesías durante 50 años y que reemplazó a las embarcaciones que D. Pedro Gil de la Sierpe les había regalado, las cuales se habían destruido años antes. Fundó en 1720 la misión de la Paz, entre los indios guaycuras, y la de Guadalupe Huasinapí, en la sierra.

Fue llamado por algunos historiadores: "Apóstol Padre y Atlante de la California "