EL SAQUEO DE CADIZ POR LOS INGLESES

 

El 29 de Junio de 1596 se presenta frente a las costas de Cádiz una poderosa flota integrada por 157 naves inglesas y holandesas armados en pie de guerra al mando del Conde de Essex, general inglés, favorito de la reina Isabel I de Inglaterra. Tenía por misión apoderarse de la Flota española que, cargada con innumerables riquezas, se encontraba en el puerto de Cádiz, pronta para zarpar a las Indias. En la flota inglesa venía un ejército estimado por Abreu (1) en 15.000 hombres de infantería preparados y armados. También venían en la flota, unidades de caballería y artillería.

(1) Fray Pedro de Abreu. Autor de la "Historia del Saqueo de Cádiz por los Ingleses en 1596", escrita algunos meses después del Asalto y editada en 1866. Abreu fue testigo presencial del Asalto.

La ciudad de Cádiz, sorprendida por el ataque, contaba para su defensa con sólo algunos centenares de soldados. Sus defensas de artillería eran escasas e insuficientemente equipadas. Por lo tanto, apenas apareció la flota inglesa se enviaron emisarios solicitando refuerzos a las ciudades y pueblos vecinos de Cádiz.

Detalle del cuadro de Zurbaran, "Defensa de Cádiz ante los ingleses"
 

Apenas llegada a estos pueblos la noticia de la presencia de la flota inglesa procuraban de inmediato enviar a Cádiz las caballerías, hombres y escasas armas que se encontraban en las ciudades vecinas, incluyendo Sevilla.

Los habitantes de Cádiz se prepararon con rapidez para la defensa. Algunos llevaron pesadas piedras a las azoteas para arrojarlas sobre las cabezas de las tropas invasoras en las calles. Incluso, las mujeres trabajaron en la defensa. Sin embargo, las murallas que rodeaban la ciudad se encontraban en mal estado de conservación y el castillo o ciudadela de Cádiz, construido en una esquina de la muralla, tenía defensas insuficientes. Además de la seguridad de los habitantes de Cádiz, preocupaba a las autoridades españolas la Flota de las Indias con su valioso cargamento, cuya captura era el objetivo primario del ataque inglés.

 
"Cuadro defensa de Cádiz ante el ataque ingles.", pintado por Zurbaran en 1634
 
El 1º de Julio de 1596, la Flota española de las Indias levó anclas y se hizo a la vela fondeando más adentro de la bahía de Cádiz, hacia Puerto Real, buscando aguas de menor profundidad que dificultasen el inminente ataque de los navíos ingleses. Los navíos ingleses atacan y después de varias horas de intenso y mutuo cañoneo contra los principales galeones españoles logran dejarlos fuera de combate. Ante lo cual, y a fin de evitar que la Flota que iba a las Indias cayera en manos enemigas, los españoles ordenan el incendio de la Flota y de todos sus galeones.
Antiguo mapa Sueco de la Bahía de Cádiz
 

En la tarde del mismo día, el ejército inglés desembarca en Cádiz junto a sus aliados holandeses y se apodera de la ciudad con relativa facilidad, dado lo débil de sus defensas, ya que sólo alcanzaron a llegar refuerzos de Jerez y Chiclana, los pueblos más cercanos. El grueso de los refuerzos militares españoles llegaron cuando Cádiz ya había caído en poder de los ingleses. Las escasas fuerzas españolas y los caballeros se refugian en el castillo de Cádiz con cerca de diez mil habitantes. Luego de analizar la crítica situación en que se encontraban, sin armas y sin alimentos, sabiendo que no podían durar más de un par de días, las autoridades de Cádiz deciden negociar con el Conde de Essex la entrega de la ciudad para evitar la muerte de los diez mil habitantes, entre hombres, mujeres y niños, que estaban amenazados de ser pasados a cuchillo por el ejército angloholandés.

De esta forma, las autoridades de Cádiz luego de una intensa negociación obtienen del Conde de Essex, la liberación de los diez mil habitantes contra la promesa de un pago de ciento veinte mil ducados, respaldado por la entrega de alrededor de cuarenta nobles de la ciudad que garantizarían su pago y que el Conde de Essex llevaría a Londres en su flota en calidad de rehenes.

Luego de estar un par de semanas en Cádiz, el ejército angloholandés se embarca en la flota rumbo a Inglaterra, llevándose a los rehenes españoles, no sin antes incendiar y saquear la ciudad de Cádiz, la cual quedó reducida a cenizas.