CARTA DE LOS REHENES ESPAÑOLES DEL CONDE DE ESSEX AL CABILDO DE CADIZ SOLICITANDO AYUDA PARA SU LIBERACION (4)

(4) La carta se encuentra en el Archivo Histórico Municipal de Cádiz. Actas Capitulares. L. 10.001, ff. 93 vuelto - 94 recto. La transcripción de la carta fue efectuada por el historiador Manuel Jesús Izco Reina, a petición del autor del artículo.


Cabildo, 10 de Abril de 1598.

Nota al margen:
Carta que se escribió por los cautivos rehenes que están en Inglaterra.

En este Cabildo (de Cádiz ) Don Diego de Villavicencio, Regidor y Depositario General de esta / Ciudad recibió dos cartas de Inglaterra de los rehenes cautivos que en / aquel Reino están presos en poder de enemigos de nuestra Santa Fe Católica./ La ciudad mandó que se leyesen y se leyeron, que la una de ellas es del tenor siguiente:/ esperanza que teníamos de que este nuestro negocio se mediara de suerte que acabaran tantos / trabajos, nos ha sustentado en medio de ellos hasta ahora que ha llegado a extremo que si no es con el favor/ y ayuda de Vuestras Mercedes, tenemos por muy cierta la muerte en Inglaterra, porque el Señor Conde de Essex /cansado de ver que no se cumplía lo que Vuestras Mercedes le prometieron, determinó apresarnos y lo mandó hacer/ con tanto rigor y aspereza que sería infinito el contarlo, metiéndonos en unos sótanos debajo de/ tierra,tan húmedo y frío que las paredes manaban agua, y el aire y hielo nos penetraba los huecos/por los meses de diciembre y enero, en que en estas tierras es insoportable el frío sin reparo /ni abrigo, sino poca paja sobre el suelo que de húmedo y sucio criaba sapos
El Licenciado Gil de la Sierpe es liberado a ultimo momento de la horca, por el Conde de Essex

y otras inmundicias, / y nuestros herreruelos (carceleros) encima dándonos a comer, no consintiendo que saliésemos a hacer las necesidades naturales, que causaba que a vueltas del mal olor pensábamos/ muchas veces exhalar los espíritus, y porque en estos trabajos nos hallaron constantemente / y muy determinados de no prometer lo que no podíamos cumplir, mandaron que echásemos / suertes con intento de matar violentamente a cinco de nosotros , a quien cayesen / continuando después con los demás, de manera que es bien nos acabasen / a todos, y habiendo con violencia echado, cayeron a los Racioneros Pedro Díaz Zarco y Juan Muñoz, y Enrique Báez / de Vargas, Licenciado Gil de la Sierpe y Pedro Leonel, a los cuales sacaron para ahorcar, habiendo / convocado para el espectáculo infinidad de gentes de este pueblo y de los circunvecinos,/ preparando todos los instrumentos de la muerte, no faltando más que ejecutarlo en presencia / de todos, y por evitar este daño y la infamia y deshonor que de ello seguiría a nuestra nación y a Vuestras Mercedes / pedimos misericordia y nos pusimos a los pies del Señor Conde, suplicándole de rodillas y con lágrimas en los ojos,

que acertó haber quedado / tan perdido y rematado, y no acudirnos las personas por quien venimos, se sirviese de / hacernos alguna merced y suelta, respondió con gran sequedad y determinación que estaba /

muy sentido de que no se le cumpliese lo prometido, y que nos desengañaba que le habíamos de pagar enteramente o que no se satisfaría de nuestras vidas, porque así convenía a su honor y de estos / Reinos, de manera que viendo que no podíamos alcanzar nada, y que ya no iban las vidas / de cinco sino las de todos,

nos obligamos a pagar los ciento veinte mil ducados, dando cada uno / la parte que Pedro del Castillo le

Torre de Londres

repartió, y más el doblo, y para ello se abrió el repartimiento / que era con ésta, por el cual verán Vuestras Mercedes cuan subidas son las partidas que nos tocan / que creciendo ahora de sesenta mil a ciento veinte mil, quedan tan altas que es imposible / que nuestras fuerzas alcancen a pagarlas, porque como Vuestras Mercedes saben, han quedado muy flacas / y casi rematadas, no obstante lo cual enviamos poderes y recaudos a nuestras casas para / que se venda o empeñe lo que nos ha quedado, afirmando a Vuestras Mercedes que no solamente ciento y veinte mil / ducados, sino un millón diéramos, si lo hubiera, por redimirlos del trabajo en que estamos y de la mi / serable muerte que sin duda nos espera si no cumplimos lo prometido, y porque es cierto que nuestras / haciendas y

las de nuestros deudos y amigos no puedan alcanzar a tanta suma, suplicamos a Vuestras Mercedes se duelan de nosotros y consideren que padecemos por todos, en que vinimos por evitar / las muertes, daños y deshonra que Vuestras Mercedes hubieran padecido en sus personas y en las de sus mujeres, / hermanas o hijas, siendo causa con nuestro cautiverio de que tuviesen libertad y excusasen / lo que por su rescate hubieran de pagar, que fuera mucho más de lo que ahora pedimos / lo cual esperamos que Vuestras Mercedes acudirán a tan gran necesidad y aprieto, y de que dependen nuestras / vidas y honras y las de esa ciudad que siempre lo ha sido tanto, y para ello nos la harán unidos / de nombrar diputados que se encarguen de juntar el más dinero que fuese posible y / hagan con los obligados de Jerez y las demás partes que nos asistan y ayuden muy de ve / ras , procurando que los cabildos eclesiásticos y seglares de Sevilla y Jerez, y otras personas / que Vuestras Mercedes pareciere , nos favorezcan de manera que con lo que nosotros pudiéramos sacar de nuestras haciendas y amigos, se junte la suma de los ciento veinte mil ducados que es menester / para redención de nuestra libertad y vidas, lo cual mandarán Vuestras Mercedes remitir a Juan / de Buyrevan, para que dando por cada uno de nosotros la parte que Pedro del Castillo / le ha repartido con más el doblo, no(s) den aquí libertad y pasaporte y por / que Pascual de Mayolo y Pedro García de Almonte, portadores de ésta dirán menudamente lo / que en esto hay y aflicciones en que quedamos, no(s) somos más largo confiados de / que Vuestras Mercedes nos harán merced, a quien guarde Nuestro Señor y acreciente como puede. Dewara (sic) siete de febrero de mil quinientos noventa y ocho años. Don Antonio Girón de Zúñiga; Don Payo Patiño; Don Diego de Mendoza; Chantre de Cádiz; Martín de Usquiano Francisco Moreno, el Licenciado Gil ( de la Sierpe), Alonso Núñez de Herrera, Antonio Anríquez; Bartolomé de Amaya ; Nuño de Villavicencio; Marcos Centurión; Jácome de / Soberanis, Don Juan Núñez de Villavicencio; Anfion Boquin de Varicio; Don / Matías Vidal y Codina ; Diego de Polanco; Cristóbal Marrufo; Cristóbal Chirino; Diego Fernández de Baeza; Enriquez Baez de Vargas; Don Cristóbal Ponce de León./

Torre de Londres

Y habiendo la ciudad oído la dicha carta y lo en ella contenida, dijo que cuanto los / que la escriben no fueran naturales de esta ciudad y tan principales como son con tantas obligaciones // como cada uno de ellos en particular tiene de mujer e hijos afligidos y lastimados de dolor / que consideran padecen en tierras de enemigos, padeciendo lo que significa, fuera muy justo que todos / los que tienen noticia de tan lastimosa carta se vendiesen, si así se puede decir, para sacar de tan / graves trabajos a gente tan afligida de dos años de cautiverio, y últimamente haberse hallado / a un espectáculo de muerte tan afrentosa como les querían dar, y así acordaran que al punto /se escriba a su Majestad y a las personas que conviniere se dé noticia del estado tan miserable / en que están, enviando copia de carta, suplicándole que por cuanto la cantidad que pide el enemigo / es grande e imposible de pagar aunque se vendan las haciendas de los cautivos y de sus deudos / no remitiéndose con la brevedad tratada en el último concierto, acabarán sus vidas en desventurada / suerte, sujetas a un ajeno querer y en Reino extraño y enemigo de nuestra Santa Fe, se sirva de dar / licencia para que esta ciudad hecha por sisa en ella cantidad de cuarenta mil ducados, que es / el más suave medio que se puede dar para que ayude a lo demás que resultare de la venta / que se hiciere de todos los bienes de los dichos rehenes, que se van vendiendo por sus mujeres / e hijos a los precios que hallan conforme a la necesidad con que venden, quedando / pobres y sujetos a pedir limosnas para sustentarse (.....) por la sisa contribución general y piadosa para sacar de cautiverio a los que padecen / y así mismo se escriba lo propio al Señor Don Fernando de ¿? acuda a favorecer este negocio, pues / lo comenzó, y a Francisco de Morales que lo solicite y de sobre ello los memoriales que convengan / y que en el ínterin que esto se trata , esta ciudad en cada cabildo que celebrare trate / de otros cualesquier remedios y arbitrios que se ofrezcan para conseguir la redención / de los dichos cautivos, y los que parecieren y se acordaren se de ejecución, que asi / mismo se escriba a la ciudad de Sevilla para que viere carta de los rehenes / prisioneros, enviándole un tanto de lo que a esta ciudad enviaron, suplicándole que es lo / que pudiere ayudar este negocio, esta ciudad recibirá mucha merced y limosna , y quedará agradecida para siempre de este bien."