PERFILES FLAMENCOS

El Turronero. Cantaor
Manuel Mancheno Peña
Ve
jer de la Frontera, (Cádiz) 1947

Vejer de la Frontera, pueblo que desde su altura vigila el horizonte gaditano vió nacer en 1947 a Manuel, un chiquillo gitano que con el tiempo sería famoso en toda la geografía española como cantaor de flamenco. Sus padres eran vendedores ambulantes que con su puesto de dulces y turrones recorrían todas las ferias de Andalucía, oficio que Manuel desempeñó durante años y que le valió el sobre­nombre artístico de “Turronero”.

Emparentado estrechamente a familias de reconocida solera de Lebrija y Utrera, fue en esta última ciudad donde Turronero adquirió ese sello propio que tiene su cante, en el mismo crisol donde se fundieron flamencos como los Perrate, las hermanas Fernanda y Bernarda, Manuel el de Angustias, Gaspar de Utrera, artistas todos ellos que han llenado de gloria estas tierras andaluzas. Cantaor desde lo más hondo de su ser, Turronero trató en una primera tentativa, aunque con regular fortuna, introducirse en los tablaos madrileños donde a la sazón trabajaban casi todos los flamencos. Pero no fue hasta después de cumplir con el servicio a la Patria que, contratado por el bailaor Antonio Gades, en cuya compañía trabajó durante un largo período de tiem­po, que irrumpió en el mundo del flamenco consagrándose definitivamente como cantaor. La experiencia vivida con Gades supuso para Manuel una ayuda inestimable profesionalmente hablando, que le hizo despegar como primera figura, imprescindible en cuantos festivales se celebraban así como de las innumerables peñas flamencas donde sus recitales han sido siempre muy aplaudidos.

Cantaor largo, su cante, reflejado en una notable discografía, abarca todos los palos del flamenco: soleares, tangos, seguiriyas, debla, romera, bulerías y un largo etcétera, los interpreta con el más genuino sabor gitano. Turronero es pues, un cantaor con una identidad propia muy acusada que dejará una huella indeleble impresa en el panorama flamen­co de Andalucía y España.  

PACO ACOSTA        

A mi buen amigo y excelente aficionado    
  Manuel Benítez Pacheco.
  

Entre la sombra y la luz

El pueblo de Vejer de la Frontera
  fue cuna prodigiosa de un gitano,
  artista de linaje gaditano  
marcado por el duende y la solera.

La estirpe de su sangre es bien señera:  
por su apellido, se haya muy cercano
  a una rama del cante lebrijano  
y a raíces flamencas por Utrera.

  Trabajando de feria en romería
  recorrió paso a paso Andalucía  
con su puesto de dulces como apero.  

Más su gran vocación fue siempre el cante
  y acabó por cantar; desde ese instante  
nació, para el flamenco, “Turronero”.

PACO ACOSTA