PERFILES FLAMENCOS

Niña de la Puebla. Cantaora
Dolores Jiménez Alcántara
  
La Puebla de Cazalla. (Sevilla), 1909.

El nombre de Dolores Jiménez Alcántara puede que no le diga nada incluso a muchos buenos aficionados. Sin embargo, citar a la Niña de la Puebla levanta un gesto de respeto en todos ellos. Respeto, por otra parte bien merecido pues esta cantaora, más que ninguna otra, se ha ganado a pulso el lugar de privilegio que siempre a gozado en el escalafón donde se encuadran los mejores cantaores. Desde muy pequeña quedó ciega refugiándose, como muchos invidentes, en la música. Poseedora de una espléndida voz y unas dotes innatas para cantar, lo hacía frecuentemente entre sus amistades. Su afición al cante le vino de escuchar al que ya era ídolo de multitudes, Niño de Marchena, sobre todo en aquellas colombianas que ella recrearía más tarde con su marido, el también cantaor Luquitas de Marchena. Eso, y la oportunidad que tuvo de cantar en un festival benéfico donde el público se le entregó, fue lo que la impulsó, pese a la oposición de sus padres, a dedicarse al cante. Eran los tiempos de la Ópera Flamenca y su ascensión a la cumbre del flamenco fue rápida. Su creación de los campanilleros caló tan profundamente en el público, que no era raro que la tuviera que repetir en cada actuación. Estos campanilleros los había cantado anteriormente Manuel Torre pero ella los hacía distintos, con menos jondura, pero más fáciles de llegar a todo tipo de público.

De todas formas, el cante de la Niña de la Puebla no se quedó en esas colombianas y campanilleros que tanto éxito tenían; Dolores no tardó en adquirir los conocimientos necesarios para con su voz y sus facultades, tocar otros palos más serios y profundos, como soleares y siguiriyas, ejecutándolos admirablemente bien. Aún hoy, con cerca de noventa años, en las raras ocasiones en que tanta, despierta una sincera admiración incluso en los aficionados más jóvenes que no la han conocido en sus mejores días de gloria.

LA LUZ DEL CANTE

Como Juno viviste. La manera
 
de ser esposa y madre que has tenido 
no obstante tu dolor, ha conseguido
 
cambiar tu oscuro Invierno en Primavera. 

Como Homero cantaste. La ceguera
que llevas siempre en tí sin un gemido,
quizás le dio a tu vida otro sentido
mas nunca te impidió ser la primera. 

Queriendo el Creador paliar tus males, 
un órgano de notas celestiales
 
mandóle a tu garganta desde el cielo. 

Y, afligidos, todos los ruiseñores,
por no ser de tu voz los copiadores

 
tuvieron que callar, muertos de celo.

En mi niñez, su voz privilegiada
de admiración llenó mi fantasía
que nunca hubo ni habrá en Andalucía
ninguna voz más firme y más templada.

Su sentimiento, como una puñalada,
directo el corazón lo percibía.
Oyéndola, su cante parecía
una oración de pena traspasada.

Dios le negó la luz y su reflejo
y el azogue opaco de su espejo
hundiólo en la espesura de la niebla

Pero a su voz le dio tintes de gloria
y el libro prodigioso de la Historia
lo abrió para la Niña de la Puebla

 PACO ACOSTA                                         


Estimados amigos: La Niña de la Puebla acaba de morir. Sucedió en Huelva, en la Peña Flamenca donde acudió con noventa años para recibir un homenaje. Se desplomó en el escenario mientras cantaba una soleá.  Ha sido enterrada en  Málaga. Descanse en paz Dolores Jiménez Alcántara.

Era Navidad y no encontrábamos la letra de los campanilleros por ningún sitio de la red, fue Claudio Sillero y Pepe Maestre que buscando buscando encontraron la letra.

Algún día os contaré las peripecias que pasamos para descubrir tres versiones de "Los campanilleros cantadas por La Niña de la Puebla y una por Manuel Torre.
Pero con la ayuda de Pepe Maestre (siempre al quite) aquí va... con nuestros deseos de una Feliz Navidad para todos.
Los campanilleros.

(La niña de la Puebla) (1)

En los pueblos (bis) de mi Andalucía
los campanilleros por la madrugá,
me despiertan con sus campanillas
y con las guitarras me hacen llorar, y empiezo a cantar
y al sentirme todos los pajarillos,
cantan en las ramas y se echan a volar.

Toas las flores (bis) del campo andaluz
al rayar el día llenas de rocío
lloran penas que yo estoy pasando
desde el primer día que te he conocido
porque en tu querer tengo puestos los cinco sentíos
y me vuelvo loca sin poderte ver.

Pajarillos (bis) que estáis en el campo
gozando el amor y la libertad
recordarle al hombre que quiero,
que venga a mi reja por la madrugá
que mi corazón se lo entrego al momento que llegue
cantando las penas que he pasao yo

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( Manuel Torre)

A la puerta(bis) de un rico avariento
llegó Jesucristo y limosna pidió
en lugar de darle limosna
los perros que había se los achuchó
pero quiso Dios que los perros al momento rabiaran
y el rico avariento pobre se quedó

Si supieras la entrada que tuvo
el rey de los cielos en Jerusalén,
que no quiso coche ni calesa
solo un jumentito que alquilao fue
quiso demostrar, que las puertas divinas del cielo
tan solo las abre la santa humildad

Dos pastores (bis) corrían pa un árbol
huyendo de una nube que se alevantó,
cayó un rayo a nosotros nos libre
y a uno de ellos lo carbonizó
pero al otro no, que llevaba la santa reliquia
de la Virgen pura de la Concepción.
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La Niña de la Puebla (2)


Su cantaora, la que los hizo famosos, un hermoso himno navideño andaluz nos
dejó para siempre. Nos quedará su memoria y esos ya inmortales campanilleros.

Descanse en paz Dolores Jiménez Alcántara

http://www.redestb.es/puebla/flam4.htm