PERFILES FLAMENCOS

Marifé de Triana. Cantaora
María Felisa Martínez López
  Burguillos (Sevilla), 1936

Aunque Marifé de Triana canta desde mucho tiempo antes, es el año 1955 el que se abre a su consagración definitiva, alzándose a primera figura entre una pléyade de artistas del mismo género que ya llevaban muchos años consagradas. Desde entonces, y hasta hace poco más de un año en que decide retirarse definitivamente de los escenarios, Marifé no ha dejado de cosechar éxitos ininterrumpidamente. ¿Secreto de estos éxitos?. Ninguno. En el triunfo prolongado de un artista no cabe más que unas cualidades demostradas constantemente en su quehacer y una entrega total en todas y cada una de sus actuaciones, y estas dos cualidades las tenía de sobra Marilé cuando empezaba, y le sobraban cuando decidió retirarse. No ha habido, pues, ni secretos ni casualidades en el triunfo de Marifé. Al margen de una espléndida voz, acariciadora y cálida como las mañanas de Abril en su Sevilla, alegre y rumorosa como las aguas del Guadalquivir a su paso por Triana, de una voz cuajada en los colores y perfumes de Andalucía, Marifé es, si no la sola, sí la que mejor recrea cada uno de los personajes que nacen en sus canciones, dotándolos de una fuerza dramática, que hace que cada una de sus interpretaciones sea única e irrepetible. No es mi intención crear un baremo donde cada artista tenga un número que lo califique mejor o peor que los demás. Lo que sí sostengo es que ninguna otra intérprete ha sabido imprimirle a sus canciones ese sentimiento trágico, desesperante, que nos ha llevado a ahogarnos de angustia en cada una de sus creaciones. Ese es el sello personal, inconfundible, que le pone Marifé de Triana a la Canción Española. 

La voz de Sevilla

Guadalquivir la bautizó en su orilla.
Giralda fue, con sones de campana
la que templó su voz. Pero Triana
la germinó con su mejor semilla.

Para adornar la hermosa maravilla
Cartuja hizo de peina soberana;
Y Maestranza, con un capote grana
confeccionó la bata y la mantilla.

La baño con su luz Torre del Oro,
y Santa Cruz, el barrio más canoro
en su pecho sembró la tonadilla.

Y Copla paseó por todo el mundo
el Arte y Sentimiento más profundo
que en una voz, diera jamás Sevilla.

PACO ACOSTA