PERFILES FLAMENCOS

Lola Flores. Cantante.
Dolores Flores Ruiz
Jerez de la Frontera (Cádiz) 1923, Madrid 1995

Hora es de rendirle homenaje en Perfiles Flamencos a una mujer que sin duda, ha sido la más representativa del folclorismo andaluz. La Faraona. Lola Flores fue el punto y aparte en el amplio panorama artístico de la postguerra. Durante muchas décadas, no dejó de llenar teatros y cosechar éxitos a pesar de no ser una virtuosa ni del cante ni en el baile como ella misma reconocía. Sin embargo ninguna otra artista ha volcado sobre los escenarios más garra ni más temperamento. Aunque Lola era ya bastante conocida artísticamente fue a raiz de formar pareja con aquel monstruo del arte que fue Manolo Caracol, cuando Lola alcanzó esa fama que, prodigiosamente, conservó intacta hasta su muerte. Acababa de cumplir veinte años cuando montó su primer espectáculo, Zambra, para el que contrató a un artista que ella admiraba desde siempre: Manolo Caracol, que a sus treinta y tres años, era ya un artista famoso. Y así nació la pareja más popular que ha dado el cancionero español. Hasta que en el 1951, delante de un notario, y después de ocho años interrumpidos de éxitos dentro y fuera de España, se separaron artísticamente, que sería también su separación sentimental. El cine la llamó en varias ocasiones rodando naturalmente películas de corte andaluz de las que sobresalen El Embrujo y la Niña de la Venta, ambas con Manolo Caracol de compañero de rodaje. Lola tenía una voluntad inquebrantable, todos la recordamos trabajando hasta poco antes de su muerte, sufriendo y soportando la terrible enfermedad que se la llevó a la tumba. Y hasta el último momento, dando todo el arte que Lola llevaba dentro. Que era mucho.

BAILAORA PARA EL CIELO

Una oscura cascada en la cabeza
y unos ojos profundos de sultana;
una voz rota y triste de campana
y un moreno color en su belleza

Un entronque de duende y de majeza
y una savia de cepa jerezana;
una estampa admirable de gitana
y un blasonado sueño de nobleza.

Una fragua de eterna llama viva,
una zambra que se murió cautiva
y un arte arcano y rancio por corona.

Un fuego de volcán, un torbellino,
Un pecho generoso como el vino
y un nombre
universal: La Faraona.

        PACO ACOSTA