PERFILES FLAMENCOS

La Trini. Cantaora
Málaga, 1868 - Antequera o La Línea, hacia 1930

Trinidad Navarro, La Trini, una de las más destacadas figuras del flamenco de finales del siglo pasado fue y está considerada entre las cantaoras más famosas y nombradas de la historia del cante. Su fama, totalmente merecida, la ganó por la brillantez con que hacía los cantes de su tierra. Es verdad que no la asustaban otros palos del cante, pero las malagueñas las interpretaba con una grandeza y un sentimiento que, en boca de ella, adquirían las dimensiones del cante más profundo. Pero no solamente las cantaba con excepcionales cualidades, entre ellas su voz, de timbre claro y poderoso; fue también una gran creadora que dejó varias formas de este estilo de cante que siguen interpretando todos aquellos que se precian de conocer los can­tes malagueños.

La Trini, miembro de una humilde familia sin antecedentes artísticos se dedicó desde muy temprana edad al cante en el que, dadas sus cualidades, triunfó rápidamente. Su fama salió pronto de los ámbitos locales y se extendió por toda Andalucía lo que la hizo ser contratada en los mejores cafés cantantes de la época dándose a conocer plenamente.

Pero si en el plano artístico triunfó rotundamente, en el personal la vida no la trató con demasiada benevolencia: siendo muy joven perdió un ojo, desgracia que la marcaría para siempre y su economía sufrió muchos altibajos que la hicieron pasar por etapas muy duras. Pero lo peor fue la operación ginecoló­gica a que fue sometida el 14 de Abril de 1897, cuando conta­ba 29 años, que a punto estuvo de costarle la vida, y de la que hacía mención en una letra que ella misma compuso y cantó. No obstante los múltiples avatares que le deparó la suerte, La Trini fue considerada siempre una mujer con mucho temple y coraje sobreponiéndose a todas las adversidades, y pasaba por tener un depurado gusto en el vestir y un lujo que realzaba su elegante figura.

En los últimos años de su vida regentó un ventorrillo en La Caleta de Málaga que era muy frecuentado por los artistas de la época y buenos aficionados que en él celebraban grandes reuniones de cante. Por entonces La Trini ya no cantaba en público; pero en las raras ocasiones que ella participaba en estas reuniones, y según Fernando el de Triana, cantaor y guitarrista, “Mientras más se ago­taba físicamente, más sublime era su arte, entonces era cuando estaba verdaderamente incopiable. ¡Qué cosas le hacía a los cantes!”  

Arte y Estilo  

Tenía la pureza del diamante 
su hermosa voz. La Málaga cantora,
  nombróla de su cante embajadora, 
y de su arte y estilo fue garante.  

La Trini fue la gran reina del cante
  por sus dotes sin par de creadora,
  y su inmenso poder de cantaora
  lleno de flamencura desbordante.  

Brillaba Trinidad por lo famosa; 
más su felicidad era engañosa 
pues nunca la asistió la buena suerte:  

la desgracia, tenaz, la perseguía, 
y con ella luchó día tras día 
hasta el último instante de su muerte.

PACO ACOSTA