PERFILES FLAMENCOS

Juanita Reina
Juana Reina
Castrillo. Cantaora. Sevilla, (1925-1999)

Si tuviéramos que elegir un mito en la canción española, la elección recaería, sin lugar a dudas, sobre Juanita Reina. Como tantas otras artistas, Juanita, desde muy niña, ya soñaba con ser estrella de la copla. Con trece años, y gracias a la condescendencia del director de una compañía de zarzuelas que actuaba en el teatro Cervantes de Sevilla, Juanita canta, al término de la función, una canción de Estrellita Castro: María Salomé. Los aplausos que recibió terminó de desatar sus sueños de ser artista. Pero se encuentra con la más firme negativa por parte de su padre, que no quería que lo fuera. Posteriormente, y ante la insistencia de familiares y amigos y de la propia Juanita, don Manuel Reina cede con la condición de acompañar a su hija en cuantos viajes y actuaciones tuviera. Y así fue, hasta el punto de convenirse en su empresario y representante. Mediante el préstamo de un familiar (125 mil pesetas de los años 40) don Miguel Reina montó el primer espectáculo para su hija: Los Churrumbeles, con el que se presentó en el teatro San Fernando de Sevilla triunfando clamorosamente. La gira con que Juanita se da a conocer por toda España con los Churumbeles es una sucesión de éxitos; el señor Reina devolvió la cantidad recibida y, convencido del talento de su hija, pensó de inmediato en montar un segundo espectáculo para ella buscando a los autores más famosos del momento, Quintero, León y Quiroga, que compusieron las letras de Tabaco y Seda, el nuevo espectáculo con que Juanita se presentó en el teatro Reina Victoria, de Madrid, donde triunfa de forma definitiva.

En el año 1941 Juanita debuta en la pantalla con la película La Blanca Paloma. El cine, que la  llamaría en numerosas ocasiones, acrecentó, si cabe, la fama de Juanita con las películas como La Lola se va a Los Puertos y Lola la Piconera, de los hermanos Machado y José María Pemán respectivamente. Casada con el bailarin "Caracolillo", de Juanita Reina puede decirse que no conoció, como sucede a menudo, las penurias y dificultades que sufrieron otras artistas hasta llegar a la fama: pasó, sin transición, del desconocimiento más absoluto por parte del público, al éxito más clamoroso.

Reina Sevillana

¿De dónde puede ser? Pues, ¡de Sevilla!
De un barrio todo luz: La Macarena,
que al fundirla en clavel y en yerbabuena
le puso, en vez de piel, una mantilla.

Su garganta borda la tonadilla
en bastidor de sentimiento y pena
mientras su voz, plegaria nazarena,
delante del Cachorro se arrodilla.

Soberana que luce por derecho
los más nobles colores sobre el pecho
y, por corona, la gracia de la peina.

Capote grana y oro de la copla,
aire andaluz que en toda España sopla
llevando los cantares de su Reina.

PACO ACOSTA