PERFILES FLAMENCOS

Carmen Pacheco Rodríguez
Linares (Jaén), 1951

Carmen Linares, cuyos primeros pasos en Madrid fueron los de una componente más de los cuadros flamencos que actuaban en los tablaos de la capital de España, reconoce que aquella fue una experiencia magnífica que le sirvió, y mucho, para formarse en la difícil profesión que había escogido; experiencia dura y sacrificada, pero que le enseñó desde abajo el complejo entramado de este arte, y asentó las bases de su posterior dedicación al cante flamenco.

No tiene Carmen ningún antecedente en lo que a artistas se refiere. Solamente su padre, excelente aficionado que tocaba con bastante soltura la guitarra, y en cuya casa se oía flamenco a todas horas, la inició en un ambiente que la des­pertó al flamenco y propició sus comienzos siendo casi una niña. A partir de ahí, y pasando por un camino largo y a veces difícil, ha llegado al merecidísimo lugar que ocupa en la escala de cantaores y cantaoras actuales que la señala como una de las mejores voces femeninas del cante.

Carmen Linares es una cantaora que no solamente conoce sino que interpreta todos los estilos con un gusto y una dignidad que no dudan en reconocer y aplaudir los mejores y mas entendidos aficionados. Pero además, Carmen ha participado en proyectos novedosos y de la responsabilidad creadora. Sus intervenciones en “La historia de los Tarantos”, de Alfredo Mañas, o “Las arrecogías del Beaterio de Santa María Egipciaca”, de Martín Recuerda, son obras en la que hemos descubierto a una Carmen Linares capaz de enfren­tarse a cualquier reto y salir airosamente de él.

Hoy. Carmen, asentada en una hermosa madurez artística, domina el cante con la autoridad que le confiere la experiencia de su ya larga carrera como cantaora que ha compartido cartel con las más grandes y relevantes figuras del cante flamenco. Su discografía, amplia y completa, va desde las soleares a las alegrías, de los tangos, a las siguiriyas o de las petene­ras a las malagueñas, abarcando toda la gama de los cantes por difícil que sea su interpretación porque ella, cada cante, lo adapta a su propia necesidad vital para lograr, (y lo logra), la ligazón y el compás perfecto que da a su cante ese exquisito sabor flamenco que todos apreciamos en esta cantaora de Linares.  

PACO ACOSTA           

La voz de la tierra

Voz que anuncia el trabajo de la trilla; 
voz que tiende la miés o la levanta; 
voz hecha sementera en la garganta,
 o que esparce en el surco la semilla.  

Voz de olivo, con gusto a manzanilla; 
voz que varea el aire cuando canta;
 voz que siembra la pena por taranta,
 o cosecha el dolor por seguiriya.  

Voz profunda, caudal de fuente pura; 
inagotable voz de flamencura 
que es del cante la base y los pilares.  

Voz de compás tan serio y tan profundo,
 que va abriendo caminos por el mundo 
para gloria del pueblo de Linares.

PACO ACOSTA