PERFILES FLAMENCOS

Carmen Amaya. Bailaora, Cantaora.
Barcelona 1913- Bagur (Gerona), 1963

Para ilustrar estos Perfiles Flamencos en lo que a baile se refiere nadie mejor que Carmen Amaya, gitana nacida en una barraca del Somorrostro barcelonés de una familia que, aunque todos sus miembros tenían algo que ver con el flamenco, a ninguno de ellos se le conoció fuera de los límites estrictamente locales. En cambio, Carmen fue una artista internacional que puso su arte y su raza en lo más alto del palmarés flamenco. Bailaora genial, sus brazos eran sarmientos atormentados que provocaban en el aire torbellinos de gracia y de misterio, de duende y de embrujo. Sus manos, palomas morenas e inalcanzables, parecían descoyuntarse en giros inconcebibles mientras que sus pies se movían con un ritmo casi epiléptico, como poseido por todo el compás de toda la raza gitana. Aunque en Carmen el baile fue lo fundamental y a él le debió su fama y su gloria, también cantaba como demuestra las grabaciones que ha dejado, pocas pero en las que se aprecia su buen hacer, con una voz gitana, ronca y tan personal, que de haberse dedicado al cante hubiera tenido mucho que decir.

Sarmiento Gitano

De sus brazos, en pura filigrana
hasta el cielo llegaba el movimiento
y en la hoguera del cante, cual sarmiento,
quemábanse sus fibras de gitana.

Poseyendo toda la ciencia arcana
del flamenco más puro fue cimiento,
arrollando en el baile, como un viento
que erizaba toda la piel hispana.

Por desgracia, la muerte no perdona.
Y, al morirse, llevose la corona
que a su frente ciñole el propio Arte.

Pero Carmen, bailando fue inmortal;
y llamada a la corte celestial
del elenco del cielo forma parte.

PACO ACOSTA