PERFILES FLAMENCOS

Calixto Sánchez Marín. Cantaor
Mairena del Alcor (Sevilla), 1947

Si el cante pudiera ser dibujado, un cantaor que podría hacerlo a la perfección sería, sin duda, Calixto Sánchez. Cantaor completo, intérprete de casi todos los estilos, es además un estudioso del cante en lo que sin duda le ayuda su profesión de maestro nacional, menester que sigue desempeñando y que compagina con el de cantaor profesional de prestigio. Dotado de grandes facultades, posee una voz larga y brillante de la que, en ocasiones, abusa prolongando algunos tercios que sin embargo son del gusto de la mayoría del público. Sus manos si que dibujan el cante, casi repitiendo el arco melódico de cada una de sus interpretaciones. Creo que, si alguien lo viera cantar pero sin oírlo, tan solo por el movimiento de sus manos sabría lo que esta cantando. El que esto escribe le preguntó en uno de sus recitales por qué ese movimiento tan peculiar de sus manos cuando canta a lo que Calixto contestó: "Si me ataran las manos no podría, no sabría cantar"

Sin embargo, a mi modesto entender, y pese a que Calixto Sánchez se da en cada uno de sus cantes, estos resultan un tanto distantes, adolecen de una evidente frialdad, como si la esencia pedagógica de su profesión de maestro la estuviera transmitiendo a sus cantes haciéndolos demasiado académicos.

Acuarelas del cante

Su voz es nota viva que al influjo
en un toque de guitarra se desprende
de su pecho, morado por un duende
que llena todo el aire con su embrujo.

Su voz es trazo puro. Como un flujo
de colores brillantes que se enciende
y por un lienzo, ingrávida, se extiende,
hasta esbozar el más bello dibujo.

Y sus manos, que forman las escalas
musicales que al cante pone alas
vistiéndolo de penas o alegrías.

Sus manos, que marcando la mesura,
graban el cante en una partitura
con pura y especial caligrafía.

PACO ACOSTA