EN el enjalbegado de la piedra de la Ciudad o en los
encalados del Mercadillo se aprecia una expresión de las confidencias rondeñas y un
compromiso con las tradiciones. La población está dividida entre esos dos barrios, la
Ciudad, parte vieja poco extendida, al Sur, y el Mercadillo, también antiguo, pero
prolongado por edificios modernos. D'Ors decía que lo que no es tradición es plagio. La
originalidad de estos dos barrios está precisamente en la supervivencia, contra viento y
marea, de esas tradiciones y otras costumbres de su antigua e histórica organización.
En la Serranía de Ronda viven de otra manera, con un sesgo diferente al resto de las comarcas malagueñas y, por supuesto, al de tierras más lejanas. Dentro de la propia serranía rondeña hay algunas diferencias, unificadas por la capitalidad de Ronda, que nadie, en ninguna parte, discute. No son iguales los pueblos de la Meseta en la que se encuentra Ronda, esto es Arriate y Cuevas del Becerro, que los del Genal, la zona más aislada de la comarca. Esta reúne el mayor número de pueblos: Algatocín, Alpandeire, Atajate, Benadalid, Benalauría, Benarrabá, Cartajima, Faraján, Gaucin, Genalguacíl, Igualeja, Jubrique, Júzcar, Parauta y Pujerra. Tampoco son exactamente iguales los del valle del Guadiaro, menos aislados que los anteriores, en el que se encuentran Montejaque, Benaoján, Jimera de Líbar y Cortes de la Frontera. Por descontado, El Burgo y Cañete del Real son una historia aparte, absolutamente distinta a Ronda y a la propia serranía, pese a que suelen incluirse en la Meseta.
La Serranía, un futuro con pasado: Sus Pueblos La ciudad de Ronda
Andalucía vista por los primeros
"turistas", tópicos viajeros del siglo XIX según Ford
Viajeros ingleses como Ford, Jacob, Borrow y Hare, franceses como Laborde, Gautier
y Latour, norteamericanos como Slidell Mackenzie y el célebre Washingon Irving, e
italianos como el no menos conocido Edmundo d'Amicis recorrieron Andalucía y escribieron
sus viajes a modo de narraciones y libros de viaje.