TE VERDE CON HIERBABUENA

“Todo el universo se encuentra en la tetera. Más
exactamente la sinía (bandeja), representa a la tierra, la tetera al cielo, los
vasos a la lluvia; el cielo a través de la lluvia se une a la tierra”.
Abdullah Zrika
La costumbre del té verde con hierbabuena no es
propiamente andalusí, sino típicamente oriental, propia de la India y de la
China, introducida por los turcos en el norte de África hacia el siglo XVIII y
asumida en las cortes palaciegas de aquellos países desde las cuales pasó a
nacionalizarse, siendo prácticamente un carácter definitorio de los países
ribereños del norte africano. El té se sirve a cualquier hora del día y en
cualquier época del año. Es el referente y manifestación más usual de la
hospitalidad magrebí, y refleja mucho, según la preparación, de la personalidad
del anfitrión.
El uso más general es como remate de las comidas,
acompañado de pasteles, para poner un dulce final a las comidas. Entre sus
propiedades están el ser diurético, antioxidante y digestivo. Pero también se
bebe solo en cualquier momento del dia.
El té verde se prepara como infusión a partir de la
hoja del té, que se consigue para tal fin en sobres o paquetes de más o menos
tamaño. Normalmente procede de China, pero también se cultiva en algunos países
del norte de África.
Para la infusión, se pone
agua a hervir. Cuando llega a ebullición, se vierte en
la tetera para que caliente la misma y se vuelve nuevamente al recipiente de
hervido, retirándose cuando alcanza nuevamente la ebullición. En la tetera se
pone la hoja del té y se vierte un poco de agua. Se espera un momento, haciendo
vaivén a la tetera para que se mueva el contenido. Se tira esta agua con la
primera tintura del té. De este modo, el té perderá amargor y la hoja se
expande.
Seguidamente
se toma un buen manojo de hierbabuena se lava en agua corriente y se aprieta
entre las manos para que desprenda aroma en el interior de la tetera. Se coloca
en el interior de la tetera y se le añade azúcar al gusto (normalmente se
endulza bastante). También se suelen añadir semillas de cardamomo, agua de
azahar, pétalos de azahar, piñones, dependiendo del gusto local.
Se deja reposar unos minutos y se sirve muy caliente,
siempre en vasos más bien pequeñitos y de alegre decoración. Se vierte desde
arriba para que oxigene bien y haga espuma.

El primero, amargo como la vida
El segundo, suave como el amor
El tercero,
dulce como la muerte.
Dicho popular