PROGRAMA DE RECUPERACION DEL TEJO (Taxus baccata L.) EN LAS SIERRAS TEJEDA Y ALMIJARA (MALAGA-GRANADA)

 

Rafael Mª Navarro Cerrillo

E.T.S.I. Agrónomos y de Montes-Universidad de Córdoba

Salvador Aguilera Castañeda; Manuel Gil Martín; José López García; Antonio Pulido Pastor

Delegación Provincial de Medio Ambiente. Málaga

 

 

En la actualidad son tan escasos (los tejos) que yo solamente he podido ver y fotografiar uno protegido por una profunda grieta rocosa lo bastante ancha para que a su fondo pueda descender un hombre. El ejemplar en cuestión no alcanza la talla arbórea y parecía, por el diámetro de su tronco y escaso espesor de su corteza, joven.

 

Modesto Laza Palacios, 1946

 

I. INTRODUCCIÓN

 

            El tejo (Taxus baccata L.) es una de las especies de nuestra flora, que aunque, siempre ha sido considerada con interés por botánicos (Blanco et al 1997; Oria, 1997), ha sido escasamente atendida como especie susceptible de programas de recuperación. El tejo es una especie de distribución muy amplia en España, siendo frecuente en la parte norte peninsular, y escaseando en las sierras meridionales y orientales donde llega a tener muy escasa representacion en las zonas más altas de las sierras (Sierra Nevada, Sierra de Cazorla y Segura, Sierra Magina, Sierra de Castril, Sierras Tejeda y Almijara y Sierra de las Nieves). Esta distribución demuestra su capacidad para asociarse con diferentes tipos de vegetación, incluso en ambientas claramente xerófilos. Sin embargo, en todas las localizaciones mantiene su carácter de especie de sombra o media sombra, con predilección por los ambientes umbrosos, frescos, y bajo la cubierta protectora de otras especies, aunque le beneficia un cierto nivel de luminosidad, llegando incluso a crecer, una vez adulto, en condiciones de gran exposición. Es una especie de crecimiento muy lento, y extraordinariamente longeva habiéndose citado numerosos ejemplares centenarios e incluso milenarios (Ruiz, 1976; Oria, 1997), algunos de los cuales se pueden ver en Andalucía (Sierra de Cazorla y Sierra de las Nieves).

 

            Aunque la distribución del tejo fue en el pasado mucho mas amplia que en la actualidad, este tipo de bosques ha quedado relegado a pequeñas representaciones que en algunos enclaves no superan los pocos ejemplares aislados. La dificultad para lograr la regeneración natural, que se ve sometida a una fuerte presión por la fauna silvestre y el ganado domestico, unido en ambientes mediterráneos a las particulares condiciones del clima que impone una limitación importante a la supervivencia del repoblado, han llevado a la desaparición de esta especie en numerosas localizaciones. En Andalucía, el tejo debe considerarse en una situación critica, dadas las escasas representaciones, y el bajo numero de ejemplares, aunque el carácter casi relíctico de la especie, y su fuerte retroceso, no supone que la especie haya perdido su capacidad de regeneración, por lo que en la actualidad puede considerarse que esta especie ha entrado en una fase de estabilidad, comenzando ya un lento proceso de recuperación. Sus representaciones en Andalucía, deben ser objeto de programas específicos de recuperación, y de control de las poblaciones actuales, como así lo reconoce su inclusión en el Catálogo de Flora Amenazada de Andalucía (Hernandez et al, 1994).

 

            La presencia del tejo en las Sierras Tejeda y Almijara supone una singularidad botánica de notable interés ecológico. Representan una riqueza en biodiversidad, y aportan originalidad y riqueza al paisaje vegetal de muchas comarcas, llegando en el pasado a caracterizar su fisionomía y marcar su historia. En muchas ocasiones el tejo representa una de las pocas especies que superan los niveles suprasilvicos, apareciendo en enclaves rocosos en alturas elevadas, donde la originalidad de su porte y su color hacen destacar la silueta desde lejos, teniendo en las fallas calizas próximas al pico de la Maroma (2.065 m.) una de las representaciones mas originales de la península ibérica.

 

            El tejo, aunque indudablemente dio el nombre a estas montañas, por lo menos después de la dominación árabe, no debió nunca representar grandes extensiones, dada la actual localización de sus escasas representaciones, y la naturaleza poco gregaria de la especie, particularmente en los ambientes mediterráneos. Si las ultimas referencias a importantes representaciones de tejos datan de los trabajos de Mármol de Carvajal en el siglo XVIII, hace apenas 300 años, lo que representa muy poco para una especie tan longeva, muchos de los ejemplares que hoy vemos son los brotes de individuos cortados en un pasado relativamente reciente.

 

            Los excelentes trabajos de recopilación histórica realizados por varios autores (Gómez, 1997; Nieto et al 1998; Jiménez, 1998), permiten comprender mejor el papel que el tejo ha desempeñado en estas sierras, tanto desde el punto de vista ecológico como histórico, así como una aproximación a su posible estado original y su evolución hacia la situación critica actual, en la que su aprovechamiento secular le ha conducido.

 

            Todo lo anterior pone de manifiesto la necesidad de comenzar un programas de recuperación del tejo en aquellos enclaves donde todavía pervive en Andalucía. Estos programas, además de garantizar la conservación de esta especie, deben de servir de estimulo para la recuperación de aquellos ecosistemas singulares que todavía podemos encontrar en nuestras Sierras.

 

            El área territorial en el cual se centra este trabajo corresponde al macizo de la Sierra Tejeda y Almijara, el cual esta formado por dos unidades fisiográficas (Gómez, 1997), (Figura 1):

 

1.       Sierra Tejeda.- Dispuesta fundamentalmente en el sentido de los paralelos, se extiende entre el río Alcaucin y el arroyo de la Fuente, alcanzando la cima de la Maroma (2.065 m), el punto mas alto de la provincia de Málaga. En toda su extensión se ofrecen pendientes comprendidas entre el 50% y el 80% presentando algunos tramos en los que supera el 80% y que corresponden a los resistentes mármoles de la Unidad de las Alberquillas.

 

2.      Sierra Almijara.- A partir del arroyo de la Fuente se incurva hacia el SE, diferenciándose varios sectores:

 

·         El comprendido entre este arroyo y el Melero (cota máxima de 1713 m.) y que es una continuación, en lo que a pendiente se refiere a la Sierra Tejeda.

·         A partir del arroyo de Melero, los materiales cambian, en la vertiente malagueña y también lo hace su orientación, que toma claramente la dirección SE. En el sector comprendido entre este curso y el del arroyo del Higuerón se encuentra la cima del conjunto (Lucero, 1779 m.), manteniéndose las mismas características en lo que a pendiente se refiere. A los 500 m. contacta con los cerros esquistosos de la Rabita de Torrox y del Cerro de Pastora-Coscoja. Mas allá del arroyo del Higerón se extiende la Sierra de Enmedio (1.164 m.) que configura una alineación paralela a la mas cercana de Bentomiz, pero con pendiente mas abrupta que la de aquellas: entre el 40-80%. Delimitada al E. por el río Chillar por el Alto del Cielo, abrupto cierre de Almijara sobre el mar (1.569 m.) con pendientes casi siempre comprendidas entre los 40% y el 80% y que el río Jete secciona y delimita en su ladera oriental.

 

Un programa de recuperación de especies singulares requiere tener en cuenta una serie de factores que condicionan y determinan la viabilidad y el alcance de un programa de estas características. En primer lugar debe definirse que se entiende por una especie singular. Se entenderá como tal aquellos taxones de área de distribución variable, pero vulnerable o raro en una localización particular, donde por tanto tiene un valor ecológico especial y requieren de planes para su conservación y/o recuperación. En el caso del tejo (Taxus baccata L.) esta especie es considerada como un taxón en riesgo inminente de extinción dentro del territorio andaluz (E), aunque con una área de distribución amplia en la península ibérica (aa) (Hernández, et al 1994) por lo que se considera necesario llevar a cabo medidas especificas de protección de la especie. Entre las posibles medidas que se contemplan para la conservación de especies singulares (Sainz, et al 1979; Davis, et al 1986; Macahado, 1989) la restauración de poblaciones y ecosistemas singulares debe hacerse siguiendo una serie de etapas que suponen un proceso bastante laborioso y prolongado, que puede resumirse en:

 

1.       Estudio del medio físico donde la especie se encuentra representada, analizando con cuidado las posibles condiciones naturales que hacen de esa especie una especie rara o singular en esa localización. Debe tenerse en cuenta que es relativamente frecuente encontrar especies singulares, que independiente de la causa original de su estado actual, se encuentra en localizaciones relicticas o muy limitantes para su propia existencia.

2.      Revisión de la documentación histórica existente con referencia a la especie y su evolución en el tiempo, que permita aproximar de la forma mas fidedigna posible cual era la situación original, y cual las causas principales, incluidas las de origen antrópico, que la han llevado a la situación en la que puede encontrarse actualmente.

3.      Descripción ecológica detallada de las localizaciones actuales de los restos de la especie, caracterizando adecuadamente las condiciones microlocales que han permitido la permanencia de la especie en esos lugares.

4.      Inventario de las existencias actuales de la forma lo mas detallada posible, con una buena caracterización de los ejemplares, de su estado y de su localización con el fin de conocer la cuantía y el estado de las poblaciones.

5.      Recopilación de la información acerca de programas análogos de recuperación con la misma especie, haciendo especial hincapié en las técnicas utilizadas y en los resultados obtenidos.

6.      Elaborar una propuesta de recuperación de la especie, distinguiendo claramente entre:

 

·         Medidas encaminadas al mantenimiento de la población actual.

·         Medidas encaminadas a la recuperación de la población.

·         Restauración de ecosistemas asociados.

 

7.      Selvicultura, cuidados culturales y mantenimiento de las poblaciones naturales y establecidas.

8.      Ejecución y seguimiento de los trabajos de restauración planificados.

 

Figura 2.- Esquema del programa de recuperación del tejo en las Sierras Tejeda y Almijara.

 

Para llevar a cabo un proyecto de este tipo es necesario poner en colaboración a diferentes instituciones responsables tanto de la gestión de los espacios protegidos como a otras instituciones científicas o sociales que garanticen la viabilidad técnica y social de los trabajos. En este sentido estas Jornadas son un excelente ejemplo de dicha colaboración que se viene realizando entre diferentes organismos con el objetivo común de la recuperación del tejo en estas Sierras.

 

II. LOCALIZACIÓN DE LAS POBLACIONES DE TEJO

 

2.1. Breve descripción del medio físico

 

            El tejo aparece en la Sierra, por lo general, en terrenos rocosos entre los 800 y 2000 metros de altitud (1.950 metros en las proximidades del pico de la Maroma). Las condiciones climáticas del lugar vienen dadas principalmente por la altitud. La cota inferior apreciada, ronda los 1.500 metros de altitud, aunque las situaciones preferentes se encuentran por encima de los 1.700 metros. En estas altitudes, la precipitación sobrepasa ligeramente los 900 mm. anuales, mientras que la temperatura media anual, deducida a partir de las estaciones situadas al pie de la Sierra (Pantano de los Bermejales) ronda los 8 grados centígrados de media.

 

El sustrato es igualmente diferente, pero no parece tampoco constituir un condicionante excluyente La litología predominantemente son los substratos calizos, aunque también se le encuentra sobre terrenos de naturaleza ácida como pizarras y esquistos.

 

Las orientaciones preferidas en la zona mediterránea son con diferencia las umbrías, sobre todo norte y noreste, aunque puede encontrarse en localizaciones muy particulares como las fallas calizas, donde el carácter microclimático del enclave crean unas condiciones análogas.

 

 

2.2. Enclaves naturales

 

Los enclaves naturales más significativos se encuentran en Sierra Tejeda. En este sector se localiza el grupo más importante, ubicado en la umbría del pico La Maroma, conocida genéricamente como El Salto del Caballo (Alhama de Granada). Aquí, no obstante, pueden separarse tres enclaves el propio Salto del Caballo, que incluye el gran barranco del Puerto de las Loberas y la Fuente del Tejo y por otra parte Los Hoyos de Tacita de Plata y El Tajo del Sol. El otro punto de la Sierra Tejeda con presencia de Tejo, es la parte alta del Barranco del Cañuelo (Barranco del Tejo), perteneciente al municipio malagueño de Alcaucín.

 

En sierra Almijara (cuya separación de la anterior es poco clara), la presencia del Tejo es más reducida. De manera similar, el principal enclave se encuentra en los canchales y paredones inaccesibles del llamado Barranco de Mal Infierno. Ejemplares aislados, aparecen además en los terrenos pizarrosos de La Cuerda y Cerrillo de Santiago.

 

Figura 3.- Distribución del tejo en las distintas localizaciones en la Sierra Tejeda-Almijara.

 

            En cualquier caso, las representaciones mas extensas (que no significa necesariamente las mas singulares), se forman en las umbrías, desapareciendo en muchos casos en las zonas de solana, salvo que la presencia de masas forestales de otras especies las favorezcan, tales como pinos (Pinus sylvestris L.; Pinus pinaster Sol. Aiton, Pinus nigra Arnold subsp. salzmanii (Dunal) Franco). o frondosas (Crataegus monogyna Jacq). Todo esto supone que las representaciones de tejo siempre, incluso en buenas estaciones, tendran un carácter discontinuo, en forma de pequeños bosquetes o individuos dispersos.

 

       Zonas de fisuras o fallas calizas

 

            En las zonas mas alta de la Sierra de Tejeda (1.800-1950 m.) aparecen unos terrenos de lapas caracterizado por la fuerte estructura de terreno, cubierto de afloramiento rocosos que se abren en fallas calizas de varios metros de longitud y profundidad variables entre 2-4 metros. La vegetación circundante esta dominada por matorral xerófilo de porte almohadillado, con una clara ausencia actual de vegetación arbórea. Esta homogeneidad vegetal queda interrumpida por la presencia de dos especies, el tejo y el aza (Acer opalus Mill. subsp. granatense (Boiss) Font Quer & Rothm.). El terreno, aunque de exposición N-NE, presenta una fuerte exposición a vientos, y por tanto unas condiciones de estación difícil para estas especies. El periodo vegetativo es corto, siendo frecuentes las nevadas entre diciembre-abril, lo cual en parte representa una limitación temporal, pero después se convierte en una ventaja al mantener en estos enclaves unas condiciones mas prolongadas de humedad, que hemos podido constatar que se prolongan hasta casi entrado el verano. En estos enclaves Laza Palacios (1946), cita las siguientes especies:

 

Taxus baccata L. (único ejemplar encontrado)

Acer granatense ?(único ejemplar encontrado)

 

            Más recientemente Ruiz de la Torre, (1991), se refiere a estos terrenos (Teselas 1068-1067-Hoja 5-11), como un desierto karstico y erizal mixto con presencia de Quercus ilex L. y Juniperus phoenicea L. como especies principales, y Andryala agardhii, Astragalus granatensis, Hormatophylla spinosa, Vella spinosa, Erinacea anthyllis, Juniperus sabina, Rosmarinus officinales, Stipa tenacissima, Cistus albidus y Cistus clusii en el sotobosque. Vegetación tipo subesclerófilo (S.3), karsts (K.3), y roquedos no kársticos (F.3).

 

Entre las especies de mayor interés se ha podido constatar la presencia del varios individuos de tejo, y de aza en estas alturas, en el terreno conocido por Las Allanás. Los ejemplares aparecen frecuentemente castigados por la acción del ganado doméstico y la fauna cinegética, pero existen ya varios individuos que han escapado de la acción directa del diente.

 

            En este enclave no parece susceptible el establecimiento de nuevos individuos mediante repoblación, dado que a pesar de que las condiciones al interior de las fallas son sumamente favorables (terrenos fresco y relativamente profundos), existe una imposibilidad casi total para la plantación.

 

       Zonas de canchales o cubetas de erosión

 

            Localizadas al interior de los fuertes afloramientos calizos, aparecen cubetas de erosión de pequeña superficie, y profundidad variables, con presencia de una capa de suelo arenoso, suelto y fresco, conservando un buen suministro de humedad durante casi todo el año. En estos terrenos es mas difícil encontrar tejos dada la escasa protección que existe frente a la acción de ramoneo. En estos terrenos la vegetación esta dominada por pastizales de altura, muy apetecidos por la fauna, tanto silvestre como domestica, lo cual dificulta cualquier labor repobladora. Una primera actuación debería estar dirigida a la protección de los escasos pies presentes, algunos de los cuales se mantienen sin apenas follaje, dada la enorme presión de ramoneo.

 

       Zonas de arroyos y enclaves umbrosos

 

            A alturas superiores a los 1.200-1.500 m. metros, y fundamentalmente en las zonas de umbría de la Sierra, pueden encontrarse zonas boscosas que han sobrevivido a los periodos de aprovechamiento abusivos, quedando como pequeños relictos de masas que en otros tiempo debieron ser bastante mas extensas. Las representaciones de bosquetes de melojo (Quercus pyrenaica Willd), y sobre todo las formaciones mixtas con dominancia de majuelo (Crategus monogyna Jacq) , con inclusión de otras especies como el aza, el mostajo (Sorbus aria (L.) Crantz, y serbales (Sorbus torminalis (L.) Crantz). Así lo atestigua Laza Palacios (1946), que citaba para estos enclaves la presencia de:

 

Taxus baccata L.                                            Crataegus monogyna Jacq.

Juniperus phoenica L.                                    Prunus prostrata

Juniperus communis nana                              Rhamnus lyciodies oleoides

Acer granatense                                            Berberis hispanica

Amelanchier ovalis

 

            En el Mapa Forestal de España Ruiz de la Torre (1991), se refiere a estos terrenos con la presencia de las siguientes especies (Hoja 5-11):

 

992. Mosaico altitudinal de repoblación de 50% de Pinus pinaster y 20% de repoblación integrada de Pinus nigra arbustivo. Vegetación tipo subesclerofilo (S.4).

 

Obs. En subpisos y rasos: Amelanchier ovalis, Cotoneaster sp., Erinacea anthyllis, Ononis reuterii, Lavandula lanata, Salvia lavandulifolia. Rodales de Taxus baccata, pies de Pinus halepensis. Presencia de Acer monspessulanum. Vaguadas con Acer granatensis, Lonicera arbórea, Daphne laureola, Pteridium aquilinum.

 

1002. Garriga degradada. Vegetación tipo subesclerofilo (S.3).

 

Obs. Pies de Quercus ilex, Quercus faginea, Taxus baccata, Sorbus aria y Juniperus phoenicea. Incluye dehesas de Quercus ilex sobre tomillar, Erinacea anthyllis en las partes altas.

 

            Corresponde a los mejores enclaves de tejo en la Sierra, tanto en numero de pies como en estado vegetativo de los mismos. Pueden mencionarse dos enclaves de especial interés en el programa de recuperación, en la zona del Salto del Caballo (Sierra Tejeda) y el Cerrillo de Santiago (Sierra de la Almijara). Por otro lado, este tipo de terrenos son mas frecuentes en la Sierra, y podría plantearse la reintroduccion del tejo en algunos barrancos como las partes altas del barranco del Cañuelo, barranco de la Peña del Aguila, barranco de la Fuente del Espino, arroyo del Alcázar, arroyo Selladero, Barranco del Mal Infierno, Lomas del Imán, así como en algunas de las repoblaciones existentes en las zonas de umbría y partes mas altas de las solanas (T.M. Canillas de Albaida y Canillas de Aceituno).

 

El cenizo (Adenocarpus decorticans), llega a formar igualmente extensos rodales donde su espesura cubre el suelo al 100 por 100, a la sombra de la cual el rebollo (Quercus pyrenaica), va regenerando perfectamente, por lo que es de suponer que el Tejo seguirá el mismo camino. Por ahora, los rebollos muestran sus copas por encima de los cenizos, mientras que no se aprecia el resurgir de ningún tejo. Es de suponer que su lento crecimiento exija mas tiempo para ello.

 

n    Vella spinosa

n    Erinacea anthyllis

n    Echinospartum boissieri

n    Astragalus granatensis

n    Hormathophylla spinosa

n    Genista lobelii

n    Bupleurum spinosum

n    Rosa sicula

n    Salvia lavandulifolia

n    Santolina chamaecyparissus

n    Juniperus communis ssp. hemisphaerica

n    Lonicera arborea

n    Lonicera splendida

n    Ononis aragonensis

n    Rhamnus saxatilis

n    Cotoneaster racemiflora ssp. granatensis

n    Sorbus aria

n    Potentilla caulescens

n    Primula elatior

n    Aquilegia vulgaris

n    Chaenorhinum villosum

n    Saxifraga erioblasta

n    Andryala agardhii

n    Helianthemum viscidulum

n    Campanula mollis

n    Campanula sp.

n    Arenaria erinacea

n    Onobrychis stenorhiza

n    Poa ligulata

n    Festuca hystrix

n    Festuca scariosa

n    Brachypodium retusum

n    Silene boryi

n    Erinus alpinus

n    Draba hispanica

n    Saxifraga erioblasta

 

En la misma cumbre de Sierra Almijara, en el Paraje conocido como Las Allanás, existe un precioso enclave de propiedad particular, que tal vez pueda considerarse como la mejor representación del bosque original de este macizo y que ha logrado conservarse hasta ahora. Se trata de una extensión en torno a las 50 Has., asentada sobre esquistos y a una altitud de 1.600 m. en la que se encuentra un pequeño robledal de cierta entidad tanto por la espesura como por el porte de los árboles. Además del rebollo, aparecen aquí de manera destacada:

 

n    Sorbus aria

n    Crataegus monogyna

n    Lonicera arborea

n    Daphne laureola

n    Amelanchier ovalis

n    Juniperus communis ssp. hemisphaerica

n    Helicrysum italicum

n    Santolina chamaecyparissus

n    Primula elatior

n    Geranium malviflorum

n    Polygonatum  odoratum

n    Viola riviniana

n    Polygala boissieri

n    Paeonia coriacea

 

Aquí aparece también un ejemplar aislado de Tejo (Cerrillo de Santiago), de porte considerable, evidenciando la capacidad del lugar para acoger a la especie. No obstante, como más adelante se comentará, ha sido el manejo por el hombre de estas áreas el causante de la regresión del Tejo en estos enclaves favorables.

 

III. INVENTARIO DEL ESTADO ACTUAL DEL TEJO EN LA SIERRA

 

3.1. Obtención de la cartografía

 

       Se han utilizado diferentes fuentes de información cartográfica, siendo las mas importantes el Mapa Forestal de España (Ruiz, 1990), en concreto la hoja correspondiente a Granada-Malaga (Hoja 5-11), así como el mapa 1:10.000 de la Junta de Andalucía. Esta cartografía se utiliza en el primer caso para el encuadre territorial de la zona de estudio, y en el segundo como base cartográfica para la realización de los inventarios de campo y presentación de los resultados definitivos. En ambos casos se cuenta con la información en formato digital, para facilitar su uso en diferentes programas de tratamiento de la información (Autocad, Arc/Info), que faciliten las ediciones finales y la interpretación de los resultados.

 

            La información generada durante el inventario, se ha digitalizado utilizando un tablero de digitalización, mediante una adecuada georeferenciacion de los puntos de inventario para facilitar el transvase de la información a la cartografía de referencia. Estos puntos de inventario han quedado recogido en capas diferentes según los diferentes zonas de inventario, con el fin de facilitar la clasificación de los diferentes rodales de inventario y restauración.

 

            Una vez concluido el proceso de digitalización de la información, el siguiente paso  consiste en trasladar la información almacenada a un S.I.G., donde se ajusta la información a las escalas adecuadas (1:5000 hasta 1:25.000) según las diferentes objetivos de la cartografía generada.

 

3.2. Diseño del trabajo de campo

 

Para realizar el inventario se dispuso de los siguientes elementos:

 

·         Cinta métrica: Utilizada para determinar la distancia entre arboles, y toma de puntos de referencia.

 

·         Jalón: Empleado únicamente para determinar la altura de los ejemplares arbóreos inventariables. Aunque se trata de un sistema bastante sencillo facilita notablemente las mediciones en condiciones de difícil acceso, y logra precisión suficiente si se cuenta con suficiente práctica.

 

·         Brújula: Para determinar la orientación de un árbol con respecto a algún punto fácilmente reconocible que facilite su localización en la cartografía 1:10.000.

 

·         GPS: Los puntos de inventario han sido localizados en el campo mediante el uso de un Sistema de Posicionamiento Global, con lo que el error de posición de cada ejemplar arbóreo inventariado se reduciría a metros.

 

·         Forcipula: Empleada para medir el diámetro normal de los ejemplares inventariables, aunque con los pies de diámetros pequeños la estimación es mas sencilla con ayuda de una regla o la propia cinta métrica.

 

            Las diferentes zonas de trabajo corresponden a las áreas previamente identificadas como zonas con presencia probada o probable de tejo, y que ya fueron indicadas anteriormente. Estas zonas son:

 

1.       Sierra Tejeda

 

-       El Salto del Caballo

-       Hoyos de Tacita de Plana

-       Tajo del Sol

-       Barranco del Tejo

-       Cabecera del Arroyo del Alcazar

 

2.      Sierra Almijara

 

-       Cerrillo de Santiago

-       La Cuerda

-       Barranco del Mal Infierno

 

            Aprovechando la información previa y el conocimiento que los responsables y agentes forestales de la zona tienen, se han ido identificando cada una de estas zonas, y repasando los pies previamente identificados así como los posibles pies nuevos que han podido ir apareciendo a lo largo del inventario. Se han mantenido las denominaciones tradicionales que se emplean en la comarca para las diferentes zonas, aunque esto puede inducir a una cierta confusión con respecto a las toponimia que aparecen en la cartografía oficial. En cada uno de ellos se hizo un inventario de todos y cada uno de los pies presentes inventariables (inventario pie a pie). Para esto, se fijó un diámetro mínimo inventariable de 2 centímetros, siendo los ejemplares de menor diámetro contabilizados como regenerado. Asimismo, se procuró mencionar las especies acompañantes y de sotobosque existentes en cada rodal, si bien este trabajo no es muy detallado debido a la dificultad que entraña describir todas y cada una de las especies que se presentan.

 

            El procedimiento seguido, repetitivo para todo el inventario, a la hora de realizar el inventario consta de los siguientes pasos:

 

1º.- Localización del pie mediante las indicaciones de los agentes forestales. Toma del punto de localización del pie mediante el empleo del GPS.

 

2º.- Numeración de cada árbol de forma correlativa al inventario.

 

3º.- Medición del diámetro normal de los ejemplares inventariables por medio de la forcipula o cinta métrica. En caso de existir particularidades como bifurcaciones, inclinaciones u otras, se indica en el apartado observaciones de la hoja de inventario.

 

4º.- Comprobación a simple vista del estado sanitario y observaciones de interés que se vean en el ejemplar medido, para anotarlas en la hoja de inventario. Obviamente estas observaciones sólo permiten anotar si el árbol está dañado por hongos, si está perforado por insectos, si presenta exudados o si tiene heridas de poda mal cicatrizadas o algún tipo de chancro, pero no es un análisis profundo.

 

5º.- Medición de la altura por medio del jalón, colocando pegado al árbol y determinando la altura por comparación directa con la medida del mismo.

 

6º.- Anotación de las medidas tomadas en una hoja de inventario que contiene número de árbol, especie, altura, diámetro normal, sexo, estado sanitario y observaciones. Asimismo, se anota la posición estimada del árbol en la hoja del plano 1:10.000 que le corresponda, indicando su número.

 

7º.- A su vez, y como se ha indicado anteriormente, en cada rodal se incluyen las especies no inventariables contabilizando su número, así como una relación de las especies que componen el sotobosque, tanto leñosas como herbáceas, aunque esta relación no es exhaustiva. así como las especies acompañantes mediante las iniciales de su nombre binomial. Así se pueden citar a modo de ejemplo las siguientes especies:

 

·         Ag                                    Acer granatense

·         Sa                     Sorbus aria

·         Bh                                     Berberis hispánica

·         Sl                                      Salvia lavandulifolia

 

3.3. Resultados del inventario

 

A continuación se suministran un ejemplo de los resultados parciales del inventario, indicando el número de ejemplares en una localidad, Barranco del valinfierno (Sierra Almijara), agrupándolos los individuos en cuatro clases diamétricas:

 

·         C.D. 1: Que contiene los ejemplares cuyo diámetro normal está comprendido entre los 0 y los 1.9 cm, es decir, los ejemplares no inventariables.

 

·         C.D. 2 : En ella se incluirán los ejemplares cuyo diámetro normal se encuentre comprendido entre los valores de 2 y 9.9 cm, incluyendo los ejemplares singulares anteriormente comentados.

 

·         C.D. 3 : Comprenderá ejemplares que tengan un diámetro normal comprendido entre 10 y 19.9 cm.

 

·         C.D. 4 : En la que se incluirán todos los árboles cuyo diámetro normal  iguale o supere los 20 cm.

 

Tabla 1.- Inventario de tejo en las Sierras Tejeda y Almijara (1999)

EXISTENCIAS EN EL BARRANCO DE VAL INFIERNO

INVENTARIO

    C0

C1

C2

C3

C4

C5

C6

C7

C8

C9

SD

Altura

0

0

2

3

4

2

2

1

1

2

1

Diametro

5

0

1

1

0

0

1

1

9

 

 

1Sin incluir los ejemplares del Barranco del Tejo (2) y en la Sierra Almijara (2)

 

 

Es preciso señalar que estas cifras se refieren a ejemplares naturales. Queda por decir que hasta la fecha se han llevado a cabo dos plantaciones puntuales, con material procedente del vivero de la Consejería de Medio Ambiente situado en Canillas de Albaida. Tales plantaciones se localizan en el Barranco del Tejo (Alcaucín), donde persisten unas 30 plantitas y en las proximidades del pico Cuascuadra (Sedella), donde se instalaron 100 plantitas de las que persisten más del 80%. De esta manera, se ha logrado al menos doblar el número del reducto original, con la ilusión de que pueda prosperar felizmente.

 

Si revisamos cada uno de los núcleos establecidos podemos decir que:

 

·         En el Barranco del Tejo (Alcaucín), se encuentran un ejemplar masculino de unos dos metros de altura y 20 cm. de diámetro, junto a otro femenino, de unos cuatro metros de altura y el doble de diámetro. Ambos se sitúan sobre roca viva. No se aprecia regeneración natural.

 

·         En el Salto del Caballo (Puerto de las Loberas, Fuente del Tejo, Fuente de la Palomica), los ejemplares son inmensos. Además de ser el enclave con mayor número de ellos, su porte suele ser majestuoso. Aparecen tanto pies masculinos como femeninos, que en el año 98 han fructificado generosamente. Los ejemplares de mayor porte tienen unos 10 metros de altura y diámetros en el tronco de hasta 1 m. Aquí se encuentran algunos ejemplares jóvenes (de unos 30-40 años de edad) junto a la fuente del Tejo, que tienen 3 m. de altura y unos 15 cm. de diámetro. Es muy posible que estos ejemplares se hayan beneficiado del acotado que hubo de existir en los últimos cincuenta años, tras las repoblaciones de pinar que se encuentran en ese enclave. Los demás se asientan tanto sobre suelos sueltos (derrubios) como sobre roca en los paredones del barranco, son ejemplares aislados o en parejas y no presentan regeneración reciente. Las dimensiones medias rondan los 6 metros de altura, con 0,3 m. de diámetro. En este lugar se ha observado una buena diseminación.

 

·         Ya en Sierra Almijara, en el Cerrillo de Santiago (Alhama de Granada) se encuentra un pie femenino de unos 4 m. de altura y 0,8 m. de diámetro. Aparece rodeado de matorral alto de Adenocarpus y Crataegus, que sin duda debe favorecer su regeneración natural, actualmente dificultada por un intenso y desorganizado pastoreo. Un poco alejado de éste, en la misma divisoria provincial, se encuentra un ejemplar de conformación arbustiva que fue aislado de la acción del ganado mediante cercado hace escasos años y que prospera sin ningún tipo de problema. Ambos ejemplares son los únicos que hemos encontrado sobre sustrato silíceo (esquistos).

 

·         En el Barranco de Valinfierno, que une las localidades de Canillas de Albaida y Játar en ambas provincias limítrofes, la situación de los Tejos existentes es similar a la que presentan en El Salto del Caballo. Su número es reducido y sus dimensiones son algo menores, generalmente con porte redondeado y aspecto arbustivo y aparecen colgados en algunos cantiles rocosos o situados en laderas arenosas a ambos lados del barranco.

 

IV. ESTABLECIMIENTO DE NUEVAS PLANTACIONES

 

4.1. Cultivo del tejo en vivero

 

            Los tejos se reproducen en la naturaleza tanto mediante semilla como vegetativamente. La producción de planta de tejo no representa un caso convencional de planta forestal, donde en general se recurre a un planta de pequeño tamaño producidas en envases de poco volumen, para facilitar tanto el arraigo como el manejo de la planta en monte. En el caso del tejo, al utilizarse en los programas de repoblación una cantidad pequeña de planta, como veremos mas adelante, puede optarse por una producción de una planta tipo algo mas grande, pero mas adecuada para el tipo de repoblación que se persigue. Esto, lógicamente, encarece los costos de producción y de manejo, pero también permite un mayor éxito en las repoblaciones. Estas características especiales de producción no son exclusivas del tejo sino que van a ser frecuente en muchos programas de recuperación de especies singulares.

 

4.1.1. Reproducción del tejo mediante semilla

 

            El tejo es una especie dioica (con individuos masculinos y femeninos diferenciados), que produce un fruto similar a una drupa, con una semilla de  5-8 mm, encerrada dentro de una arilo de color rojo. Los tejos alcanzan la madurez sexual entre los 20-40 años dependiendo de las condiciones de estación. La recogida de la semilla debe hacerse entre septiembre y octubre, obteniéndose de arboles que tengan unas buenas condiciones de vigor y estado vegetativo. El tejo no es una especie que manifieste una marcada veceria, aunque si puede presentarse problemas de fructificación en aquellos casos en que no haya una representación mínima de individuos femeninos, pudiendo dificultar la obtención de suficiente semilla de ecotipos o procedencias particulares. Deberían marcarse áreas de recogida clasificadas, con un adecuado control fenológico de los arboles semilleros, así como un control adecuado de las campañas de recogida. La cosecha de semillas debe respetar las dos localizaciones actualmente existentes (sobre calizas en la Sierra de Tejeda y sobre pizarras en la Sierra de la Almijara), que aunque posiblemente no presenten diferenciación en ecotipos, sí vegetan en condiciones edáficas diferentes, lo que puede dar lugar variaciones en la respuesta al establecimiento en condiciones de suelo distintas.

 

            Los frutos se recogen cuando están maduros, lo que se reconoce por el color rojo intenso de los arilos, y la semilla debe separarse rápidamente mediante maceración, dada la presencia del arilo con un alto contenido en azucares, lo que facilita procesos de fermentación que pueden dañar el embrión. La maceración se hace mediante la inmersión del fruto en agua, con un cantidad del 10-15% de lejía. Los frutos se remueven vigorosamente, y la pulpa se va separando mediante flotación. El procedimiento es relativamente sencillo, pero requiere de varios lavados para que la semilla quede completamente limpia. Una vez extraída la semilla debe secarse al aire, evitando la acción directa de los rayos de sol. La semilla puede almacenarse en frío (1-3,5 ºC.) y seco (HR < 20%) en contenedores sellados, sin que se produzcan en estas condiciones perdidas de viabilidad importante durante 5-6 años (Gordon, 1992).

 

            Tanto si la semilla se utiliza directamente, como si se almacena, previamente a su siembra es necesario realizar un tratamiento pregerminativo. La textura aceitosa de la cubierta seminal actúa repeliendo la penetración inmediata del agua, pero no impide permanentemente su absorción. El tratamiento recomendado consiste en una doble estratificación caliente-fria. Primero la semilla debe colocarse en una cama caliente a 20ºC. durante 2-3 meses, manteniendo las semillas húmedas, y posteriormente se procede a un nuevo estratificado en frío y húmedo a 4-5ºC., durante 2-4 meses (Dirr et al 1987). Con este tratamiento se ha logrado hasta un 55% (26-55%) de germinación, siempre y cuando se este utilizando semilla fresca y bien almacenada. Sin embargo, este tratamiento presenta la dificultad de requerir unas medios adecuados en los viveros, por lo que se han utilizado procedimientos alternativos tales como siembras en julio, siembras en camas húmedas y sombreadas, o en mezclas de turba y arena húmeda tratada con un fungicida y empaquetadas en cajas que se dejan al exterior para completar un ciclo frio-calido-frio. Un procedimiento que se viene utilizando en el vivero de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla-Leon en Ávila, consiste en la preparación de camas de arena al exterior, bajo malla de sombra. La semilla se coloca en estas camas durante el invierno con dosis de siembra que oscilan entre las 300-400 semillas por m2, y se dejan para que vaya germinando progresivamente. La germinación suele producirse de forma desigual durante 2-3 años comenzando normalmente hacia los 18 meses. Una vez que la semilla va germinando se procede al transplante a lo envases definitivos.

 

Tabla 2.- Valores analíticos de semilla de tejo

Nº semillas/kg

Poder germinativo

(viabilidad)

Pureza

Factor cultural

Plantas a obtener por kilo

12.850

55 %

95-98 %

0.3 (0.2)

2014 (1340)

 

            No deben realizarse siembras directas en envase, ni siquiera en el caso de que se hayan aplicado tratamientos pregerminativos. Es recomendable utilizar siembras en semilleros o bandejas de germinación y transplantar las plantulas al lugar definitivo de crecimiento. El tamaño ideal de la planta para el transplante es cuando esta tiene unos 3-5 cm., y cuenta ya con 6-7 hojas primordiales. El manejo de la planta durante el transplante debe ser lo mas cuidadoso posible, evitando la desecación de la raíz mediante una paño húmedo, y reduciendo al mínimo el tiempo de transplante.

 

Tabla 3.- Atributos morfológicos de la planta tipo de tejo

Nº de savias

Altura

Æ cuello de raíz

Envase

Sustrato

2-3

20-50 cm

4-6 mm

500-1000 cm3

Turba-tierra (1:1)

 

nº SAVIAS

Altura

Æ de la raiz

Esbeltez

PSA

PSR

PA:PR

Indice de Dickson

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            Dado que la planta tipo de tejo tiene entre 2-3 savias, y que conviene llevar al terreno una planta bien desarrollada, deben evitarse los envase de poco volumen, siendo recomendable utilizar siempre V > 500 cm 3., aunque posiblemente seria deseable incluso envases de mayor tamaño (V > 1000 cm3). Los substratos empleados, para esas condiciones de volumen, puede ser mezclas de turba-tierra (1:1), o turba-arena-tierra forestal (2:1:1). La planta debe localizarse bajo sombra (> 50%) durante toda la fase de crecimiento (1-2 año), y puede procederse a un progresivo endurecimiento durante el 3 año, consistente en una reducción de la sombra, así como una reducción de riegos durante el ultimo verano. La fertilización recomendada, al no existir mucha experiencia previa, debe tender a ser rica en nutrientes, por ejemplo un 20-20-20 durante la fase de crecimiento.

 

            Por otro lado, existe la posibilidad de la reproducción de planta mediante semilla. Este procedimiento se viene utilizando en el vivero de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla-Leon en Ávila (Iglesias, 1998). A la vista de esta y otras experiencias, posiblemente en un futuro cercano sea conveniente reconsiderar algunas de las técnicas de producción de planta de tejo, pudiéndose hacer las siguientes recomendaciones:

 

1.       Dado que la planta tipo de tejo tiene entre 2-3 savias, y que conviene llevar al terreno una planta bien desarrollada, deben tenderse a envases de mayor volumen, tendiendo al abandono de las bolsas como envase de cultivo. Podrían emplearse envases de gran volumen, V > 1000 cm3, e incluso para planta de gran tamaño Forespot 3000. puede optarse por una producción de una planta tipo algo mas grande, pero mas adecuada para el tipo de repoblación que se persigue. Esto, lógicamente, encarece los costos de producción y de manejo, pero también permite un mayor éxito en las repoblaciones.

 

2.      Los substratos empleados, para esas condiciones de volumen, puede ser mezclas de turba-tierra (1:1), o turba-arena-tierra forestal (2:1:1). La planta debe localizarse bajo sombra (> 50%) durante toda la fase de crecimiento (1-2 año), y puede procederse a un progresivo endurecimiento durante el 3 año, consistente en una reducción de la sombra, así como una reducción de riegos durante el ultimo verano. La fertilización recomendada, al no existir mucha experiencia previa, debe tender a ser rica en nutrientes, por ejemplo un 20-20-20 durante la fase de crecimiento.

 

3.      Ir substituyendo la producción de planta a partir de  reproducción vegetativa por la producción a partir de semilla, o al menos complementar ambos sistemas de producción con el fin de asegurar diferentes calidades de planta, tanto desde el punto de vista de  sus características genéticas, como de repoblación.

 

4.1.2. Propagación vegetativa

 

            El tejo se reproduce fácilmente mediante propagación vegetativa, técnica en la cual existe mucha experiencia dada la importancia ornamental de esta especie. Algunas de las variedades, tal como Taxus x media, se reproducen masivamente mediante estas técnicas. Esto permite conocer con cierto detalle cual es el procedimiento mas adecuado en estos casos.

 

            El material de propagación ideal es la estaquilla semileñosa, obtenida a partir de los brotes de un año, o lo sumo de dos años. Este material vegetal se obtiene de arboles adultos en buen estado vegetativo, preferentemente de las zonas intermedias del árbol, y en ramas que no presenten daños por ramoneo. Algunos autores mencionan que puede haber diferencias entre pies masculinos y femeninos, siendo mas fácil el arraigo con estaquillas procedentes de los primeros (Nandi et al, 1996), aunque esto no ha sido confirmado es una apreciación que comprobamos en nuestro material sin conocer su fundamento. La estaquilla debe recorgerse desde finales del verano (septiembre) hasta diciembre, habiéndose observado que existe un mejor enraizado cuando los arboles han entrado ya en paron vegetativo. El material obtenido consiste en estaquillas sucias o con talón, obtenidas rompiendo los ramillos al tirón, de un tamaño de 15-20 cm. Estas estaquillas deben conservarse en frío 4-5ºC. hasta el momento en que van a ser utilizadas. Para la preparación final de la estaquilla se procede a limpiar las hojas en la parte inferior (10 cm), resultando aconsejable un dañado de la base, producto de la propia separación de la hoja o mediante una serie de incisiones longitudinales (normalmente dos) realizadas con una navaja bien afilada. Actualmente este tratamiento se substituye o se combina con un tratamiento con hormonas de enraizamiento. La mas utilizada es el ácido indobutilico (IBA), en tratamiento de alta concentración (5000-8000 ppm), y corta duración (5-10 segundos). Una vez aplicada la hormona se recomienda recubrir el corte con talco para fijar el producto, así como algún tratamiento fungicida (por ejemplo, thiram o bavistin), que también actúan como estimuladores del enraizado (Nandi et al, 1996). La estaquilla se coloca en camas de enraizado, con temperatura del sustrato de 20ºC., y temperatura ambiente de 10º C., sobre sustrato de perlita pura, arena-turba (2:1) o turba-perlita (1:1). Las estaquillas quedan en posición vertical o preferiblemente formando un ángulo de 45º, y evitando que las hojas queden enterradas en el sustrato. El riego se realizara, si es posible, mediante nebulización o en caso contrario con gota pequeña, preferiblemente por la mañana. Dadas las condiciones de enraizado debe mantenerse un adecuado control sanitario de las mesas, retirando todas las estaquillas muertas o que presenten síntomas de alguna patología. Si se considera conveniente pueden hacerse tratamientos preventivos con captan o thiram. En estas condiciones el enraizado debe lograrse a las 8-9 semanas (hacia febero-marzo), endureciendo las estaquillas para el transplante mediante la reducción progresiva del calor y la humedad. En el caso de viveros en zonas mediterráneas el transplante no debe demorarse mas allá de abril, para evitar el comienzo del periodo de fuertes temperaturas. El tipo de condiciones de cultivo son análogas a las descritas para la planta procedente de semilla, aunque el mayor crecimiento inicial de la planta obtenida vegetativamente hace casi obligado el uso de envases de gran volumen. Finalmente si se observa un retraso del enraizado en envase puede incorporarse junto a la fertilización algún producto enraizante (por ejemplo, CORRIZ-AMâ).

 

Tabla 4.- Condiciones para la propagación vegetativa del tejo

Tipo de material

Epoca de recogida

Tratamiento

Enraizado

Estaquilla semileñosa

Septiembre-Diciembre

IBA-talco

5.000 ppm (8.000 ppm)

Mesa caliente

8-9 semanas

 

4.2. Establecimiento de repoblaciones de tejo

 

            El valor sagrado que siempre dio el hombre a este árbol, ha hecho que se haya utilizado frecuentemente en plantaciones ligados a lugares de valor espiritual, como iglesias y cementerios, sobre todo en las culturas de origen centroeuropeo. Este valor cultural, unido a las particularidades de su madera, hizo que existieran medidas de protección, e incluso plantaciones, desde la Edad Media (Oria, J. 1997). Mas recientemente se ha generalizado su uso como especie ornamental, existiendo en la actualidad mas de 100 variedades o razas de jardinería, entre las que se pueden destacar Taxus x media , Taxus baccata fastigiata aurea, o Taxus baccata semperaurea.

 

            Las zonas de posible localización de las mejores representaciones en la Sierra estarían entre los 1.700-1.800 (Nieto et al 1998), aunque esto no supone que la especie no haya podido tener buenas representaciones en un intervalo altitudinal más amplio. No obstante, parece lógico establecer unas condicones minimas para el establecimiento qu podrian enconstrarse en cotas entre 1200-1800 para las umbrias y 1600-1800 para las solanas, en ambos casos en zonas especialmente protegidas, particularmente en las solanas, donde las fuertes condiciones de insolación y sequedad obligan a la localización de rodales muy favorables para el establecimiento de las plantaciones.

 

            En cualquier caso, las representaciones mas extensas (que no significa necesariamente las mas singulares), se forman en las umbrías, desapareciendo en muchos casos en las zonas de solana, salvo que la presencia de masas forestales de otras especies las favorezcan, tales como pinos (Pinus sylvestris L.; Pinus pinaster Sol. In Aiton, Pinus nigra Arnold subsp. salzmanii (Dunal) Franco). o frondosas (Crataegus monogyna Jacq). Todo esto supone que las representaciones de tejo siempre, incluso en buenas estaciones, tendran un carácter discontinuo, en forma de pequeños bosquetes o individuos dispersos.

 

            El tejo por sus características autoecologicas presenta serias dificultades para su establecimiento por repoblación artificial, lo cual, si bien no impide la misma hace necesario una serie de consideraciones para lograr el éxito esperado en los posibles programas de recuperación. No existe apenas experiencia en este tipo de plantaciones debiéndose mencionar por su interés los programas que la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León viene realizando en Avila. Las plantaciones deben localizarse en aquellos enclaves que presenten unas condiciones optimas de establecimiento, terrenos frescos con suelos profundos y a ser posible con una cubierta protectora. En estas localizaciones se procederá a la preparación puntual del terreno, mediante la apertura de hoyos de tamaño medio-grande (mínimo 50 x 50 x 50 cm.), por medios mecánicos (picos mecánicos o ahoyadoras helicoidales) o manuales. Una vez preparado el terreno, y en la época optima de plantación (entre noviembre y diciembre en la Sierra de Tejeda-Almijara), se colocara la planta en el terreno teniendo todas las precauciones propias de cualquier plantación. Al utilizarse en este caso planta de gran tamaño (3 savias en contenedores de V>500 cm3), el transporte es costoso, pero teniendo en cuenta el tamaño de los rodales de plantación (no deberían superar por campaña las 500-1000 plantas), no representa una limitación importante. La planta debe quedar protegida, si es posible por un tubo tipo cinegético o invernadero, y también puede colocarse un mulch orgánico o plástico, lo que esta dando resultados aceptables en programas de recuperación con otras especies de temperamento delicado (López et al 1997). En estas condiciones el éxito de las plantaciones puede ser alto, aunque el crecimiento de las plantas siempre será lento, y por tanto el riesgo de daños durante las primeras edades es importante, habiéndose realizado ya algunos trabajos de este tipo en la Sierra (Aguilera et al 1997). Como ya se ha mencionado existen otras especies que comparten espacio con los tejos, y que deberían tenerse en cuenta en cualquier programas de recuperación, tales como el majuelo (Crataegus monogyna), el aza (Acer opalus subsp. granatensis), el guillomo (Amelanchier ovalis), el mostajo (Sorbus aria) y el durillo (Cotoneaster racemiflora), entre otras especies, teniendo las mencionadas mas relevancia por ser relativamente fácil su establecimiento. Muchas de las especies vegetales antes citadas desempeñan un papel importante en la regeneración y en la protección de las plantas de tejo, especialmente en los periodos de fuerte sequía estival.

 

            Una vez establecido, el tejo es una especie que compite bien por su enorme longevidad, lo que da bastante estabilidad a los rodales creados, por lo que puede esperarse la persistencia de los pies durante cientos de años, como así lo demuestran ejemplares plantados de esta especie (Oria, 1997). Los cuidados culturales serian mínimos, y consisten fundamentalmente en vigilar los protectores colocados, evitando tanto los daños que puedan realizar los animales, como su caída por viento  u otros agentes. Las posibles marras que se produzcan deben ir siendo sustituidas por nuevas plantas. En el programa de recuperación del tejo en Avila, se aprovecha el agua de los arroyos para realizar riegos de mantenimiento si estos se consideraban necesarios en algún momento critico. El escaso numero de pies establecidos hace viable esta practica, aunque siempre que sea posible debe evitarse.

 

            En la actualidad, existen zonas donde empieza a parecer un regenerado incipiente de tejo, que son la mejor garantía de la recuperación de la especie en un futuro inmediato. Esto supone que deba hacerse lo posible tanto para favorecer la aparición de nuevos brinzales, como para la conservación de los actuales. El mantenimiento de la vegetación espinosa que permite la regeneración (Rosa sp.; Rubus ulmifolius), evitando posibles desbroces incontrolados, y en las proximidades de pies maduros, es una excelente labor de restauración.

 

            Si se producen aperturas bruscas, además de los posibles daños directos a las jóvenes plantulas, estas quedarían sometidas a una insolación excesiva que acabaría con ellas. Solo en determinados casos, y cuando los pies tienen una edad adecuada (Æ>10 cm), pueden hacerse desbroces selectivos muy controlados para favorecer un adecuado crecimiento de los pies cuando estos han quedado dominados por otras especies.

 

            A su vez, a estos ejemplares seleccionados se les aplicarían tallas de formación, encaminadas a eliminar todas las ramas muertas o muy dañadas que puedan tener los individuos, y favorecer así su crecimiento en altura, con un buen sistema de protección a los posibles daños producidos por el ganado.

 

            A modo de resumen se indican orientativamente las diferentes opciones que se consideran para cada una de las zonas más características de las representaciones de tejo.

 

       Zonas de fisuras o fallas calizas.

 

En las zonas mas alta de la Sierra de la Tejeda (1.800-1950 m.) aparecen unos terrenos de lapiaz caracterizado por la fuerte estructura de terreno, cubierto de afloramientos rocosos que se abren en fallas calizas de varios metros de longitud y profundidad variables entre 2-4 metros. La vegetación circundante esta dominada por matorral xerófilo de porte almohadillado, con una clara ausencia actual de vegetación arbórea. Esta homogeneidad vegetal queda interrumpida por la presencia de dos especies, el tejo y el aza (Acer opalus Mill. subsp. granatensis (Boiss) Font Quer & Rothm.). El terreno, aunque de exposición N-NE, presenta una fuerte exposición a vientos, y por tanto unas condiciones de vegetación difícil para estas especies. El periodo vegetativo es corto, siendo frecuentes las nevadas entre diciembre-abril, lo cual en parte representa una limitación temporal, pero después se convierte en una ventaja al mantener en estos unas enclaves unas condiciones mas prolongadas de humedad, que hemos podido constatar que se prolongan hasta casi entrado el verano.

 

Entre las especies de mayor interés se ha podido constatar la presencia del varios individuos de tejo, y de aza en estas alturas, en el terreno conocido como los Hoyos de Tacita de Plata. En este enclave no parece susceptible el establecimiento de nuevos individuos mediante repoblación, dado que a pesar de que las condiciones al interior de las fallas son sumamente favorables (terrenos frescos y relativamente profundos), existe una imposibilidad casi total para la plantación. Sin embargo, dado que existen numerosos ejemplares en proceso de regeneración, y que se encuentran dominados por la acción negativa de la fauna, puede procederse a la defensa de estos ejemplares existentes mediante cerramientos puntuales de malla metálica. Estos protectores (tipo DEFENDERâ), deben ser de dimensiones suficientemente grandes, con malla de paso fino, a ser posible recubierta de plástico, y se considera necesario con algún repelente para la fauna. El anclaje debe ser fuerte, para evitar daños por los animales si estos los utilizan como rascadero. El costo individual por pie podría estar alrededor de las 8.000-10.000 ptas, instalado. Con este tipo de protectores, y dado el vigor del tejo, podrían recuperarse en un tiempo muy corto (5-10 años) un numero muy grandes de ejemplares (ver AGUILERA et al 1997), que de otra forma, si bien no llegarían a morir, permanecerían totalmente dominados y sin ninguna capacidad de prosperar.

 

       Zonas de canchales o cubetas de erosión

 

            Localizadas al interior de los fuertes afloramientos calizos, aparecen cubetas de erosión de pequeña superficie, y profundidad variables, con presencia de una capa de suelo arenoso, suelto y fresco, conservando un buen suministro de humedad durante casi todo el año. En estos terrenos es mas difícil encontrar tejos dada la escasa protección que existe frente a la acción de ramoneo. En estos terrenos la vegetación esta dominada por pastizales de altura, muy apetecidos por la fauna, tanto silvestre como domestica, lo cual dificulta cualquier labor repobladora. Una primera actuación debería estar dirigida a la protección de los escasos pies presentes, algunos de los cuales se mantienen sin apenas follaje, dada la enorme presión de ramoneo. La protección de estos pies se puede hacer mediante vallas de exclusión, de una tamaño mayor que en el caso anterior, siguiendo el modelo de los trabajos ya realizados en la Sierra de las Nieves (LÓPEZ, J & LÓPEZ, J. 1997). Convendría en estos casos reforzar tanto los puntos de anclaje como el tipo de malla utilizada, con un costo estimado por cancela de unas 25.000-30.000 ptas, instalada. Lo anterior no supone que deba renunciarse a la posibilidad de realizar pequeños bosquetes de plantación, posiblemente mediante el uso de otra especie principal (Pinus sylvestris L. subsp nevadensis Christ ?), con inclusión de pies de tejo y otras especies acompañantes, pero siempre teniendo presente que estos supondría el acotamiento de zonas algo mas extensas (25-50 ha.), lo cual puede presentar algunos inconvenientes.

 

       Zonas de arroyos y enclaves umbrosos

 

A alturas superiores a los 1.200-1.500 m. metros, y fundamentalmente en las zonas de umbría de la Sierra, pueden encontrarse zonas boscosas que han sobrevivido a los periodos de aprovechamiento abusivos, quedando como pequeños relictos de masas que en otros tiempo debieron ser bastante mas extensas. Las representaciones de bosquetes de melojo (Quercus pyrenaica Willd), y sobre todo las formaciones mixtas con dominancia de majuelo (Crategus monogyna Jacq) , con inclusión de otras especies como el aza, el mostajo (Sorbus aria (L.) Crantz, serbales (Sorbus torminalis (L.) Crantz), así lo atestigua

 

            Corresponde a los mejores enclaves de tejo en la Sierra, tanto en numero de pies como en estado vegetativo de los mismos. Pueden mencionarse dos enclaves de especial interés en el programa de recuperación, en la zona del Salto del Caballo (Sierra Tejeda) y el Cerrillo de Santiago (Sierra de la Almijara). Por otro lado, este tipo de terrenos son mas frecuentes en la Sierra, y podría plantearse la reintroduccion del tejo en algunos barrancos como las partes altas del barranco del Cañuelo, barranco de la Peña del Aguila, barranco de la Fuente del Espino o arroyo del Alcázar, arroyo Selladero, Barranco del Mal Infierno, así como algunas de las repoblaciones existentes en las zonas de umbría y partes mas altas de las solanas (T.M. Canillas de Albaida, Canillas de Aceituno, Cómpeta y Nerja).

 

            Muchos de estos terrenos están actualmente ocupados por masas naturales o artificiales de especies del genero Pinus, que desempeñan un papel fundamental en la recuperación de las poblaciones de tejo. Entre estas especies conviene mencionar el pino silvestre (Pinus sylvestris L. subsp. ibérica Svob.) y el pino salgareño. Estas especies fueron utilizadas en extensas repoblaciones en la zona de umbría de la provincia de Granada. El desigual resultado de las repoblaciones en las zonas mas altas confiere a estas repoblaciones un aspecto bastante naturalizado, y hoy nadie debería discutir (al margen de otras consideraciones) el notable valor que están desempeñando estas masas forestales en la recuperación de muchas de las especies mencionadas. La reducción progresiva de las cargas ganaderas esta favoreciendo la rápida recuperación de la vegetación en las zonas de umbría, empezando algunas especies a recuperar su área de distribución natural. Estos bosquetes están demostrando ser un excelente lugar para favorecer la regeneración natural, por lo que su conservación y aumento es uno de los mejores garantes de la recuperación del tejo en estos enclaves. Aunque lo ideal seria el acotamiento prolongado de estos terrenos, dada la dificultad real que esto entraña (lo cual hace casi inviable esta practica), debe promoverse la protección individual de los pies y el acotado de pequeñas zonas mediante un vallado de exclusión. No obstante, la tendencia actual a la disminución de cargas ganaderas en algunas zonas, y la necesidad de ir organizando adecuadamente los aprovechamientos, hacen pensar que posiblemente la presión sobre el regenerado vaya disminuyendo progresivamente, lo que hace más recomendable no crear conflictos sociales innecesarios.

 

5.3. Mejora de las condiciones para la regeneración natural

 

            La regeneración natural del tejo es una alternativa muy importante en estas circunstancias, comenzando a partir de la existencia de un numero mínimo de individuos adultos (los cuales ya existen), y la presencia de agentes de dispersión (mirlos, zorzales, petirrojos, zorros, etc.). El carácter ornitocoro de la especie hace que su regeneración natural este ligada a la de otras especies que presentan frutos carnosos, apetecibles para la avifauna, siendo por ello, en general, la regeneración del tejo más vigorosa bajo el dosel de otras especies arbóreas que bajo la propia tejeda. Sin embargo, el éxito de la regeneración natural va a estar limitado tanto por la predacion sobre las plantas recién establecidas, como por la capacidad de establecimiento de las semillas (Oria, 1997; Hulme, 1996; 1997). El mantenimiento de una espesura adecuada, que para lograr una buena regeneración natural del tejo posiblemente deba superar el 50%, es la mejor garantía para la recuperación de la especie en estas localizaciones. Espesuras inferiores, van a dificultar mucho la germinación de la semilla, dada la fuerte insolación que deseca bastante el terreno y favorece la entrada de especies de matorral heliofilo que compiten ventajosamente con el regenerado. El tipo de masa que puede crearse en estas localizaciones serian bosquetes mixtos de tejo y frondosas, con presencia de varias especies, con dominancia en el establecimiento del tejo, y con una serie de especies acompañantes entre las que pueden citarse el guillomo (Amelanchier ovalis Medicus), el aza, el mostajo, el quejigo (Quercus faginea Lam.) y el durillo (Cotoneaster racemiflora (Desf.) Koch., como mas significativas. Esto correspondería a la formación de mayor nivel de madurez, con alta diversidad biológica, y gran estabilidad frente a perturbaciones generales del medio, tales como plagas, incendios o alteraciones climáticas de corta duración.

 

 

3.5. Principales problemas detectados

 

·         Daños por ganado.- En cambio, las tallas de formación tienen un efecto beneficioso en lo que concierne a la resistencia al viento, ya que la eliminación de horquillas y las ramas con pequeño ángulo de inserción al tronco mejoran considerablemente la resistencia al viento de los árboles (Hubert & Courraud, 1989).

 

·         Plagas y enfermedades.- En los trabajos de inventario no se ha observado hasta el momento la presencia de plagas o enfermedades evidentes en los tejos, aunque algunos pies presentan ligeros síntomas de daños y sequía parcial, sin que haya sido posible identificar una causa concreta. A nuestro entender ,este aspecto a veces un tanto decaído es más bien producto del mal estado de conservación de muchos de los pies, que posiblemente han estado sometidos a daños físicos directos, tanto por la acción del hacha como del ganado, apareciendo ramas partidas o totalmente recomidas, lo que dan un aspecto insano al pie.  Posiblemente algunas practicas culturales sencillas como ligeras podas sanitarias mejoren el estado de los pies. Estas podas deben estar dirigidas exclusivamente a la eliminación de la biomasa muerta, y deben realizarse con todas las precauciones de intensidad, época y cicatrización para evitar daños al pie, o la posible introducción de patologías a las actuales poblaciones.

 

V. DESCRIPCION DETALLADA DE LOS TRABAJOS

 

4.1.1.- La cicatrización

 

Cuando se corta una rama, la herida resultante cicatriza en dos tiempos (Hubert & Courraud, 1989):

 

·                                 Primero se deseca y la madera se transforma, produciéndose lo que se llama una cicatrización química.

 

·                                 Después se recubre gracias al llamado rodete de cicatrización o callo, que se desarrollará tanto mejor y más rápidamente sobre el contorno de la herida cuando el corte haya sido efectuado limpiamente y con las herramientas bien afiladas.

 

            La limpieza e igualado de las irregularidades que se producen en el corte contribuyen a una mejor cicatrización. Este tipo de trabajo se recomienda cuando se ha producido un desgarro o desprendimiento de las ramas a podar, permitiendo así que la herida tenga los bordes limpios y un cambium vivo, capaz de desarrollar el labio cicatrizante en todo el perímetro de la herida (Michau, 1996).

 

            Tras el corte, es útil la aplicación de un producto protector que desempeñe temporalmente el papel protector de la corteza. Este producto debe aplicarse lo bastante pronto después del corte para evitar el ataque de agentes patógenos, siendo el mejor momento justo tras el corte. Además de evitar el ataque de estos agentes, el protector impide el rápido desecamiento de los tejidos que rodean la herida y la muerte del cambium responsable de la formación del callo (Michau, 1996).

 

            Los productos más interesantes y mejor adaptados son los productos elásticos que no se agrietan y que presentan propiedades similares a las de la corteza, es decir, impermeabilidad al agua y permeabilidad al aire, pudiendo contener hormonas que favorezcan el desarrollo del callo (Michau, 1996).

 

            Existen diferentes puntos de vista acerca de la época en la que se deben realizar las podas a los árboles. Una corriente piensa que la poda debe realizarse en la época de reposo vegetativo de los árboles, es decir, desde otoño a principios de primavera. Por el contrario, algunos especialistas piensan que las podas durante el período vegetativo permitirán una mejor formación del labio cicatrizante, una cicatrización más rápida y una cierta protección de las heridas por el hecho de la actividad del árbol.

 

VI. RESUMEN DEL PRESUPUESTO DE ACTUACIONES

 

VII. CONCLUSIONES

 

            A modo de resumen de todo lo anterior, podemos hacer algunas recomendaciones de carácter general sobre un posible programa de recuperación del tejo en la Sierra de Tejeda y la Almijara:

 

1. El tejo representa en la Sierra de Tejeda y la Almijara un singularidad botánica de extraordinario valor, por lo que su conservación, y difusión debe ser un objetivo fundamental en cualquier programa de conservación de estos terrenos.

 

2. Debe completarse el inventario actualmente en marcha (AGUILERA, S. et al 1997), que ya ha dado sus primeros resultados en las Jornadas de Sedella. El registro de los arboles debe realizarse de forma individual, localizando cada pie en una cartografía adecuada, y marcando los ejemplares en el terreno.

 

3. Un Plan de recuperación del tejo en estas Sierras se debe basar tanto en la protección como en el establecimiento de nuevas plantaciones. Las medidas mas inmediatas estarían dirigidas a los pies que actualmente existe, mediante protecciones individuales o barreras de exclusión. Esto debe complementarse con un programa de plantaciones a escala pequeña (bosquetes), y en las localizaciones de mejor calidad. El programa en su conjunto no debe considerarse en superficie plantada, sino en individuos recuperados.

 

4. Los programas de plantación deben realizarse conjuntamente con otras especies: aza, mostajo, guillomo y durillo, como mas interesantes, lo cual supone una mejora muy importante de los ecosistemas en los cuales aparece el tejo.

 

La situación actual del Tejo en las Sierras Tejeda-Almijara, resulta ser bastante precaria. De una supuesta abundancia que debió ser tan significativa como para dar nombre a la Sierra, ha pasado a ser prácticamente relíctica con enclaves de poca extensión en los que persisten algunos ejemplares.

 

Las existencias actuales se caracterizan por una edad avanzada, presentando portes arbóreos de notables dimensiones, generalmente aislados. La regeneración natural  es prácticamente inexistente. En ello influye tanto lo inadecuado de la estación (duros substratos y falta de cobertura) en el caso de paredones y  canchales rocosos, así como la acción intensa de un pastoreo totalmente desorganizado que tiene en espera a una gran cantidad de ejemplares achaparrados.

 

Estos enclaves se han mantenido sin lugar a dudas por la inaccesibilidad de su ubicación, escapando a una corta que debió tener como fin fundamental el carboneo, con destino a suministrar las calderas de la industria malagueña hasta la primera mitad del presente siglo.

 

La recuperación del área potencial se muestra bastante viable, dada la extensa superficie que aparece por encima de los 1.500 m. de altitud con cubierta arbolada (Pinares de repoblación) donde la mejora del sustrato y condiciones ambientales, son evidentes. Esta situación es claramente manifiesta en la provincia malagueña (Llanadas de Alcaucín,  Barranco de la Peña del Águila, Barranco Hondo, Barranco de la Cueva del Agua, Loma del Espartal, Cerro Albucaz, Loma de los Carneros, Puerto de Cómpeta, Puerto de Frigiliana, Puerto de Las Ventosillas, El Cuervo, Loma de la Encina) donde la presencia de ganado doméstico es menor o se encuentra mejor regulada. Por su parte, la provincia granadina, presenta mejores condiciones físicas dada la exposición a umbría de la práctica totalidad del macizo en esa provincia, no obstante, el aprovechamiento pastoral es mucho más intenso. Enclaves señalados son (La Alcauca, Fuente Santa, Hoyos de Tacita de Plata, Cerro Albucaz, Cerro Lucero, Cerro de Los Machos, Loma de Hubares). En total, más de cinco mil hectáreas de superficie potencial para el Tejo, donde la recuperación de la especie podría conseguirse con apenas regular la acción pastoral, dado que la diseminación observada ha sido bastante satisfactoria.

 

Las plantaciones artificiales, con planta obtenida mediante enraizado de estaquillas, mantenidas durante tres años en vivero, han dado magníficos resultados (pervivencia superior al 80%), cuando se han instalado bajo cubierta protectora (Pinus sylvestris) en terreno acotado al pastoreo doméstico.

 

            A modo de resumen de todo lo anterior, podemos hacer algunas recomendaciones de carácter general sobre un posible programa de recuperación del tejo en la Sierra de Tejeda y la Almijara:

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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