PROGRAMA DE
RECUPERACION DEL TEJO (Taxus baccata L.)
EN LAS SIERRAS TEJEDA Y ALMIJARA (MALAGA-GRANADA)
Rafael Mª Navarro Cerrillo
E.T.S.I. Agrónomos y de Montes-Universidad de Córdoba
Delegación
Provincial de Medio Ambiente. Málaga
En
la actualidad son tan escasos (los tejos) que yo solamente he podido ver y
fotografiar uno protegido por una profunda grieta rocosa lo bastante ancha para
que a su fondo pueda descender un hombre. El ejemplar en cuestión no alcanza la
talla arbórea y parecía, por el diámetro de su tronco y escaso espesor de su
corteza, joven.
Modesto Laza Palacios, 1946
El tejo (Taxus baccata L.) es
una de las especies de nuestra flora, que aunque, siempre ha sido considerada
con interés por botánicos (Blanco
et al 1997; Oria, 1997),
ha sido escasamente atendida como especie susceptible de programas de
recuperación. El tejo es una especie de distribución muy amplia en España,
siendo frecuente en la parte norte peninsular, y escaseando en las sierras
meridionales y orientales donde llega a tener muy escasa representacion en las
zonas más altas de las sierras (Sierra Nevada, Sierra de Cazorla y Segura,
Sierra Magina, Sierra de Castril, Sierras Tejeda y Almijara y Sierra de las
Nieves). Esta distribución demuestra su capacidad para asociarse con diferentes
tipos de vegetación, incluso en ambientas claramente xerófilos. Sin embargo, en
todas las localizaciones mantiene su carácter de especie de sombra o media
sombra, con predilección por los ambientes umbrosos, frescos, y bajo la
cubierta protectora de otras especies, aunque le beneficia un cierto nivel de
luminosidad, llegando incluso a crecer, una vez adulto, en condiciones de gran
exposición. Es una especie de crecimiento muy lento, y extraordinariamente
longeva habiéndose citado numerosos ejemplares centenarios e incluso milenarios
(Ruiz, 1976; Oria, 1997), algunos de los cuales se
pueden ver en Andalucía (Sierra de Cazorla y Sierra de las Nieves).
Aunque
la distribución del tejo fue en el pasado mucho mas
amplia que en la actualidad, este tipo de bosques ha quedado relegado a
pequeñas representaciones que en algunos enclaves no superan los pocos
ejemplares aislados. La dificultad para lograr la regeneración natural, que se
ve sometida a una fuerte presión por la fauna silvestre y el ganado domestico,
unido en ambientes mediterráneos a las particulares condiciones del clima que
impone una limitación importante a la supervivencia del repoblado, han llevado
a la desaparición de esta especie en numerosas localizaciones. En Andalucía, el
tejo debe considerarse en una situación critica, dadas las escasas
representaciones, y el bajo numero de ejemplares, aunque el carácter casi
relíctico de la especie, y su fuerte retroceso, no supone que la especie haya
perdido su capacidad de regeneración, por lo que en la actualidad puede
considerarse que esta especie ha entrado en una fase de estabilidad, comenzando
ya un lento proceso de recuperación. Sus representaciones en Andalucía, deben
ser objeto de programas específicos de recuperación, y de control de las
poblaciones actuales, como así lo reconoce su inclusión en el Catálogo de Flora
Amenazada de Andalucía (Hernandez et
al, 1994).
La presencia del tejo en las Sierras
Tejeda y Almijara supone una singularidad botánica de notable interés
ecológico. Representan una riqueza en biodiversidad, y aportan originalidad y
riqueza al paisaje vegetal de muchas comarcas, llegando en el pasado a
caracterizar su fisionomía y marcar su historia. En muchas ocasiones el tejo
representa una de las pocas especies que superan los niveles suprasilvicos,
apareciendo en enclaves rocosos en alturas elevadas, donde la originalidad de
su porte y su color hacen destacar la silueta desde lejos, teniendo en las
fallas calizas próximas al pico de la Maroma (2.065 m.) una de las
representaciones mas originales de la península ibérica.
El tejo, aunque indudablemente dio
el nombre a estas montañas, por lo menos después de la dominación árabe, no
debió nunca representar grandes extensiones, dada la actual localización de sus
escasas representaciones, y la naturaleza poco gregaria de la especie,
particularmente en los ambientes mediterráneos. Si las ultimas referencias a
importantes representaciones de tejos datan de los trabajos de Mármol de
Carvajal en el siglo XVIII, hace apenas 300 años, lo que representa muy poco
para una especie tan longeva, muchos de los ejemplares que hoy vemos son los
brotes de individuos cortados en un pasado relativamente reciente.
Los
excelentes trabajos de recopilación histórica realizados por varios autores (Gómez, 1997; Nieto et al 1998; Jiménez,
1998), permiten comprender mejor el papel que el tejo ha desempeñado en estas
sierras, tanto desde el punto de vista ecológico como histórico, así como una
aproximación a su posible estado original y su evolución hacia la situación
critica actual, en la que su aprovechamiento secular le ha conducido.
Todo lo anterior pone de manifiesto
la necesidad de comenzar un programas de recuperación
del tejo en aquellos enclaves donde todavía pervive en Andalucía. Estos
programas, además de garantizar la conservación de esta especie, deben de
servir de estimulo para la recuperación de aquellos ecosistemas singulares que
todavía podemos encontrar en nuestras Sierras.
El
área territorial en el cual se centra este trabajo corresponde al macizo de la
Sierra Tejeda y Almijara, el cual esta formado por dos unidades fisiográficas (Gómez, 1997), (Figura 1):
1.
Sierra
Tejeda.- Dispuesta
fundamentalmente en el sentido de los paralelos, se extiende entre el río
Alcaucin y el arroyo de la Fuente, alcanzando la cima de la Maroma (2.065 m),
el punto mas alto de la provincia de Málaga. En toda
su extensión se ofrecen pendientes comprendidas entre el 50% y el 80%
presentando algunos tramos en los que supera el 80% y que corresponden a los
resistentes mármoles de la Unidad de las Alberquillas.
2.
Sierra
Almijara.- A partir del arroyo de
la Fuente se incurva hacia el SE, diferenciándose varios sectores:
·
El
comprendido entre este arroyo y el Melero (cota máxima de 1713 m.) y que es una
continuación, en lo que a pendiente se refiere a la Sierra Tejeda.
·
A
partir del arroyo de Melero, los materiales cambian, en la vertiente malagueña
y también lo hace su orientación, que toma claramente la dirección SE. En el
sector comprendido entre este curso y el del arroyo del Higuerón se encuentra
la cima del conjunto (Lucero, 1779 m.), manteniéndose las mismas
características en lo que a pendiente se refiere. A los 500 m. contacta con los
cerros esquistosos de la Rabita de Torrox y del Cerro de Pastora-Coscoja. Mas
allá del arroyo del Higerón se extiende la Sierra de Enmedio (1.164 m.) que
configura una alineación paralela a la mas cercana de Bentomiz, pero con
pendiente mas abrupta que la de aquellas: entre el 40-80%. Delimitada al E. por
el río Chillar por el Alto del Cielo, abrupto cierre de Almijara sobre el mar
(1.569 m.) con pendientes casi siempre comprendidas entre los 40% y el 80% y
que el río Jete secciona y delimita en su ladera oriental.
Un programa de recuperación de especies
singulares requiere tener en cuenta una serie de factores que condicionan y
determinan la viabilidad y el alcance de un programa de estas características.
En primer lugar debe definirse que se entiende por una especie singular.
Se entenderá como tal aquellos taxones de área de distribución variable,
pero vulnerable o raro en una localización particular, donde por tanto tiene un
valor ecológico especial y requieren de planes para su conservación y/o
recuperación. En el caso del tejo (Taxus baccata L.) esta especie es
considerada como un taxón en riesgo inminente de extinción dentro del
territorio andaluz (E), aunque con una área de distribución amplia en la
península ibérica (aa) (Hernández,
et al 1994) por lo que se considera necesario llevar a cabo medidas
especificas de protección de la especie. Entre las posibles medidas que se
contemplan para la conservación de especies singulares (Sainz, et al 1979; Davis,
et al 1986; Macahado,
1989) la restauración de poblaciones y ecosistemas singulares debe hacerse
siguiendo una serie de etapas que suponen un proceso bastante laborioso y
prolongado, que puede resumirse en:
1.
Estudio
del medio físico donde la especie se encuentra representada, analizando con
cuidado las posibles condiciones naturales que hacen de esa especie una especie
rara o singular en esa localización. Debe tenerse en cuenta que es
relativamente frecuente encontrar especies singulares, que independiente de la
causa original de su estado actual, se encuentra en localizaciones relicticas o
muy limitantes para su propia existencia.
2.
Revisión
de la documentación histórica existente con referencia a la especie y su evolución
en el tiempo, que permita aproximar de la forma mas fidedigna posible cual era
la situación original, y cual las causas principales, incluidas las de origen
antrópico, que la han llevado a la situación en la que puede encontrarse
actualmente.
3.
Descripción
ecológica detallada de las localizaciones actuales de los restos de la especie,
caracterizando adecuadamente las condiciones microlocales que han permitido la
permanencia de la especie en esos lugares.
4.
Inventario
de las existencias actuales de la forma lo mas detallada posible, con una buena
caracterización de los ejemplares, de su estado y de su localización con el fin
de conocer la cuantía y el estado de las poblaciones.
5.
Recopilación
de la información acerca de programas análogos de recuperación con la misma
especie, haciendo especial hincapié en las técnicas utilizadas y en los
resultados obtenidos.
6.
Elaborar
una propuesta de recuperación de la especie, distinguiendo claramente entre:
·
Medidas
encaminadas al mantenimiento de la población actual.
·
Medidas
encaminadas a la recuperación de la población.
·
Restauración
de ecosistemas asociados.
7.
Selvicultura,
cuidados culturales y mantenimiento de las poblaciones naturales y
establecidas.
8.
Ejecución
y seguimiento de los trabajos de restauración planificados.
Figura 2.- Esquema del programa de recuperación del tejo
en las Sierras Tejeda y Almijara.
Para llevar a cabo un proyecto de este tipo es
necesario poner en colaboración a diferentes instituciones responsables tanto
de la gestión de los espacios protegidos como a otras instituciones científicas
o sociales que garanticen la viabilidad técnica y social de los trabajos. En
este sentido estas Jornadas son un excelente ejemplo de dicha colaboración que
se viene realizando entre diferentes organismos con el objetivo común de la
recuperación del tejo en estas Sierras.
II. LOCALIZACIÓN DE LAS POBLACIONES DE TEJO
2.1. Breve descripción del medio físico
El tejo aparece en la Sierra, por lo
general, en terrenos rocosos entre los 800 y 2000 metros de altitud (1.950
metros en las proximidades del pico de la Maroma). Las condiciones climáticas
del lugar vienen dadas principalmente por la altitud. La cota inferior
apreciada, ronda los 1.500 metros de altitud, aunque las situaciones
preferentes se encuentran por encima de los 1.700 metros. En estas altitudes,
la precipitación sobrepasa ligeramente los 900 mm. anuales, mientras que la
temperatura media anual, deducida a partir de las estaciones situadas al pie de
la Sierra (Pantano de los Bermejales) ronda los 8 grados centígrados de media.
El sustrato
es igualmente diferente, pero no parece tampoco constituir un condicionante
excluyente La litología predominantemente son los substratos calizos, aunque
también se le encuentra sobre terrenos de naturaleza ácida como pizarras y
esquistos.
Las
orientaciones preferidas en la zona mediterránea son con diferencia las
umbrías, sobre todo norte y noreste, aunque puede encontrarse en localizaciones
muy particulares como las fallas calizas, donde el carácter microclimático del
enclave crean unas condiciones análogas.
2.2. Enclaves naturales
Los enclaves
naturales más significativos se encuentran en Sierra Tejeda. En este sector se
localiza el grupo más importante, ubicado en la umbría del pico La Maroma,
conocida genéricamente como El Salto del Caballo (Alhama de Granada).
Aquí, no obstante, pueden separarse tres enclaves el propio Salto del Caballo,
que incluye el gran barranco del Puerto de las Loberas y la Fuente
del Tejo y por otra parte Los Hoyos de Tacita de Plata y El Tajo
del Sol. El otro punto de la Sierra Tejeda con presencia de Tejo, es la
parte alta del Barranco del Cañuelo (Barranco del Tejo), perteneciente
al municipio malagueño de Alcaucín.
En sierra
Almijara (cuya separación de la anterior es poco clara), la presencia del Tejo
es más reducida. De manera similar, el principal enclave se encuentra en los
canchales y paredones inaccesibles del llamado Barranco de Mal Infierno.
Ejemplares aislados, aparecen además en los terrenos pizarrosos de La Cuerda
y Cerrillo de Santiago.
Figura 3.- Distribución del tejo en
las distintas localizaciones en la Sierra Tejeda-Almijara.
En cualquier caso, las
representaciones mas extensas (que no significa necesariamente las mas
singulares), se forman en las umbrías, desapareciendo en muchos casos en las
zonas de solana, salvo que la presencia de masas forestales de otras especies
las favorezcan, tales como pinos (Pinus sylvestris L.; Pinus pinaster
Sol. Aiton, Pinus nigra Arnold subsp. salzmanii
(Dunal) Franco). o frondosas (Crataegus
monogyna Jacq). Todo esto supone que las representaciones de tejo siempre,
incluso en buenas estaciones, tendran un carácter discontinuo, en forma de
pequeños bosquetes o individuos dispersos.
Zonas de fisuras o fallas calizas
En las zonas mas
alta de la Sierra de Tejeda (1.800-1950 m.) aparecen unos terrenos de lapas
caracterizado por la fuerte estructura de terreno, cubierto de afloramiento
rocosos que se abren en fallas calizas de varios metros de longitud y
profundidad variables entre 2-4 metros. La vegetación circundante esta dominada
por matorral xerófilo de porte almohadillado, con una clara ausencia actual de
vegetación arbórea. Esta homogeneidad vegetal queda interrumpida por la
presencia de dos especies, el tejo y el aza (Acer opalus Mill. subsp. granatense
(Boiss) Font Quer & Rothm.). El terreno, aunque de exposición N-NE,
presenta una fuerte exposición a vientos, y por tanto unas condiciones de
estación difícil para estas especies. El periodo vegetativo es corto, siendo
frecuentes las nevadas entre diciembre-abril, lo cual en parte representa una
limitación temporal, pero después se convierte en una ventaja al mantener en
estos enclaves unas condiciones mas prolongadas de humedad, que hemos podido
constatar que se prolongan hasta casi entrado el verano. En estos enclaves Laza Palacios (1946), cita las
siguientes especies:
Taxus baccata L. (único ejemplar
encontrado)
Acer granatense ?(único
ejemplar encontrado)
Más recientemente Ruiz de la Torre, (1991), se refiere a
estos terrenos (Teselas 1068-1067-Hoja 5-11), como un desierto karstico y
erizal mixto con presencia de Quercus ilex L. y Juniperus phoenicea
L. como especies principales, y Andryala agardhii, Astragalus granatensis,
Hormatophylla spinosa, Vella spinosa, Erinacea anthyllis, Juniperus sabina,
Rosmarinus officinales, Stipa tenacissima, Cistus albidus y Cistus clusii en
el sotobosque. Vegetación tipo subesclerófilo (S.3), karsts (K.3), y roquedos
no kársticos (F.3).
Entre las especies de mayor interés se ha podido constatar la presencia del varios individuos de tejo, y de aza en estas alturas, en
el terreno conocido por Las Allanás. Los ejemplares aparecen frecuentemente
castigados por la acción del ganado doméstico y la fauna cinegética, pero
existen ya varios individuos que han escapado de la acción directa del diente.
En este enclave no parece
susceptible el establecimiento de nuevos individuos mediante repoblación, dado
que a pesar de que las condiciones al interior de las fallas son sumamente
favorables (terrenos fresco y relativamente profundos), existe una
imposibilidad casi total para la plantación.
Zonas de canchales o cubetas de erosión
Localizadas al interior de los
fuertes afloramientos calizos, aparecen cubetas de erosión de pequeña
superficie, y profundidad variables, con presencia de una capa de suelo
arenoso, suelto y fresco, conservando un buen suministro de humedad durante
casi todo el año. En estos terrenos es mas difícil
encontrar tejos dada la escasa protección que existe frente a la acción de
ramoneo. En estos terrenos la vegetación esta dominada por pastizales de
altura, muy apetecidos por la fauna, tanto silvestre como domestica, lo cual
dificulta cualquier labor repobladora. Una primera actuación debería estar
dirigida a la protección de los escasos pies presentes, algunos de los cuales
se mantienen sin apenas follaje, dada la enorme presión de ramoneo.
Zonas de arroyos y enclaves umbrosos
A alturas superiores a los
1.200-1.500 m. metros, y fundamentalmente en las zonas de umbría de la Sierra,
pueden encontrarse zonas boscosas que han sobrevivido a los periodos de
aprovechamiento abusivos, quedando como pequeños relictos de masas que en otros
tiempo debieron ser bastante mas extensas. Las representaciones de bosquetes de
melojo (Quercus pyrenaica Willd), y sobre todo las formaciones mixtas
con dominancia de majuelo (Crategus monogyna Jacq) ,
con inclusión de otras especies como el aza, el mostajo (Sorbus aria
(L.) Crantz, y serbales (Sorbus torminalis (L.)
Crantz). Así lo atestigua Laza Palacios
(1946), que citaba para estos enclaves la presencia de:
Taxus baccata L. Crataegus
monogyna Jacq.
Juniperus phoenica L. Prunus prostrata
Juniperus communis nana Rhamnus
lyciodies oleoides
Amelanchier ovalis
En el Mapa Forestal de España Ruiz de la Torre (1991), se refiere a
estos terrenos con la presencia de las siguientes especies (Hoja 5-11):
992.
Mosaico altitudinal de repoblación de 50% de Pinus pinaster y 20% de
repoblación integrada de Pinus nigra arbustivo. Vegetación tipo
subesclerofilo (S.4).
Obs. En subpisos y rasos: Amelanchier ovalis, Cotoneaster sp.,
Erinacea anthyllis, Ononis reuterii, Lavandula lanata, Salvia lavandulifolia.
Rodales de Taxus baccata, pies de Pinus halepensis. Presencia de Acer
monspessulanum. Vaguadas con Acer granatensis, Lonicera arbórea, Daphne
laureola, Pteridium aquilinum.
1002.
Garriga degradada. Vegetación tipo subesclerofilo (S.3).
Obs. Pies de Quercus ilex, Quercus faginea, Taxus baccata, Sorbus
aria y Juniperus phoenicea. Incluye dehesas de Quercus ilex sobre
tomillar, Erinacea anthyllis en las partes altas.
Corresponde a los mejores enclaves
de tejo en la Sierra, tanto en numero de pies como en
estado vegetativo de los mismos. Pueden mencionarse dos enclaves de especial
interés en el programa de recuperación, en la zona del Salto del Caballo
(Sierra Tejeda) y el Cerrillo de Santiago (Sierra de la Almijara). Por otro
lado, este tipo de terrenos son mas frecuentes en la Sierra, y podría
plantearse la reintroduccion del tejo en algunos barrancos como las partes
altas del barranco del Cañuelo, barranco de la Peña del Aguila, barranco de la
Fuente del Espino, arroyo del Alcázar, arroyo Selladero, Barranco del Mal
Infierno, Lomas del Imán, así como en algunas de las repoblaciones existentes
en las zonas de umbría y partes mas altas de las solanas (T.M. Canillas de
Albaida y Canillas de Aceituno).
El cenizo (Adenocarpus
decorticans), llega a formar igualmente extensos rodales donde su espesura
cubre el suelo al 100 por 100, a la sombra de la cual el rebollo (Quercus
pyrenaica), va regenerando perfectamente, por lo que es de suponer que el
Tejo seguirá el mismo camino. Por ahora, los rebollos muestran sus copas por
encima de los cenizos, mientras que no se aprecia el resurgir de ningún tejo.
Es de suponer que su lento crecimiento exija mas
tiempo para ello.
n Vella spinosa
n Erinacea anthyllis
n Echinospartum boissieri
n Astragalus granatensis
n Hormathophylla spinosa
n Genista lobelii
n Bupleurum spinosum
n Rosa sicula
n Salvia lavandulifolia
n Santolina chamaecyparissus
n Juniperus communis ssp. hemisphaerica
n Lonicera arborea
n Lonicera splendida
n Ononis aragonensis
n Rhamnus saxatilis
n Cotoneaster racemiflora ssp. granatensis
n Sorbus aria
n Potentilla caulescens
n Primula elatior
n Aquilegia vulgaris
n Chaenorhinum villosum
n Saxifraga erioblasta
n Andryala agardhii
n Helianthemum viscidulum
n Campanula mollis
n Campanula sp.
n Arenaria erinacea
n Onobrychis stenorhiza
n Poa ligulata
n Festuca hystrix
n Festuca scariosa
n Brachypodium retusum
n Silene boryi
n Erinus alpinus
n Draba hispanica
n Saxifraga erioblasta
En la misma
cumbre de Sierra Almijara, en el Paraje conocido como Las Allanás, existe
un precioso enclave de propiedad particular, que tal vez pueda considerarse
como la mejor representación del bosque original de este macizo y que ha
logrado conservarse hasta ahora. Se trata de una extensión en torno a las 50
Has., asentada sobre esquistos y a una altitud de 1.600 m. en la que se
encuentra un pequeño robledal de cierta entidad tanto por la espesura como por
el porte de los árboles. Además del rebollo, aparecen aquí de manera destacada:
n Sorbus aria
n Crataegus monogyna
n Lonicera arborea
n Daphne laureola
n Amelanchier ovalis
n Juniperus communis ssp. hemisphaerica
n Helicrysum italicum
n Santolina chamaecyparissus
n Primula elatior
n Geranium malviflorum
n Polygonatum odoratum
n Viola riviniana
n Polygala boissieri
n Paeonia coriacea
Aquí aparece
también un ejemplar aislado de Tejo (Cerrillo de Santiago), de porte
considerable, evidenciando la capacidad del lugar para acoger a la especie. No
obstante, como más adelante se comentará, ha sido el manejo por el hombre de
estas áreas el causante de la regresión del Tejo en estos enclaves favorables.
Se han utilizado diferentes fuentes
de información cartográfica, siendo las mas importantes el Mapa Forestal de
España (Ruiz, 1990), en concreto
la hoja correspondiente a Granada-Malaga (Hoja 5-11), así como el mapa 1:10.000
de la Junta de Andalucía. Esta cartografía se utiliza en el primer caso para el
encuadre territorial de la zona de estudio, y en el segundo como base
cartográfica para la realización de los inventarios de campo y presentación de
los resultados definitivos. En ambos casos se cuenta con la información en
formato digital, para facilitar su uso en diferentes programas de tratamiento
de la información (Autocad, Arc/Info),
que faciliten las ediciones finales y la interpretación de los resultados.
La
información generada durante el inventario, se ha digitalizado utilizando un
tablero de digitalización, mediante una adecuada georeferenciacion de los
puntos de inventario para facilitar el transvase de la información a la
cartografía de referencia. Estos puntos de inventario han quedado recogido en
capas diferentes según los diferentes zonas de
inventario, con el fin de facilitar la clasificación de los diferentes rodales
de inventario y restauración.
Una
vez concluido el proceso de digitalización de la información, el siguiente
paso consiste en trasladar la
información almacenada a un S.I.G., donde se ajusta la información a las
escalas adecuadas (1:5000 hasta 1:25.000) según las
diferentes objetivos de la cartografía generada.
3.2. Diseño del trabajo de campo
Para realizar el inventario se
dispuso de los siguientes elementos:
·
Cinta
métrica: Utilizada para determinar la
distancia entre arboles, y toma de puntos de referencia.
·
Jalón: Empleado únicamente para determinar la
altura de los ejemplares arbóreos inventariables. Aunque se trata de un sistema
bastante sencillo facilita notablemente las mediciones en condiciones de
difícil acceso, y logra precisión suficiente si se cuenta con suficiente
práctica.
·
Brújula: Para determinar la orientación de un árbol
con respecto a algún punto fácilmente reconocible que facilite su localización
en la cartografía 1:10.000.
·
GPS: Los puntos de inventario han sido
localizados en el campo mediante el uso de un Sistema de Posicionamiento
Global, con lo que el error de posición de cada ejemplar arbóreo inventariado
se reduciría a metros.
·
Forcipula:
Empleada para medir el diámetro normal de los ejemplares inventariables, aunque
con los pies de diámetros pequeños la estimación es mas
sencilla con ayuda de una regla o la propia cinta métrica.
Las
diferentes zonas de trabajo corresponden a las áreas previamente identificadas
como zonas con presencia probada o probable de tejo, y
que ya fueron indicadas anteriormente. Estas zonas son:
1.
Sierra Tejeda
-
El Salto del Caballo
-
Hoyos de Tacita de Plana
-
Tajo del Sol
-
Barranco del Tejo
-
Cabecera del Arroyo del Alcazar
2.
Sierra Almijara
-
Cerrillo de Santiago
-
La Cuerda
-
Barranco del Mal Infierno
Aprovechando
la información previa y el conocimiento que los responsables y agentes
forestales de la zona tienen, se han ido identificando cada una de estas zonas,
y repasando los pies previamente identificados así como los posibles pies
nuevos que han podido ir apareciendo a lo largo del inventario. Se han
mantenido las denominaciones tradicionales que se emplean en la comarca para
las diferentes zonas, aunque esto puede inducir a una cierta confusión con
respecto a las toponimia que aparecen en la
cartografía oficial. En cada uno de ellos se hizo un inventario de todos y cada
uno de los pies presentes inventariables (inventario pie a pie). Para esto, se
fijó un diámetro mínimo inventariable de 2 centímetros, siendo los ejemplares
de menor diámetro contabilizados como regenerado. Asimismo, se procuró
mencionar las especies acompañantes y de sotobosque existentes en cada rodal,
si bien este trabajo no es muy detallado debido a la dificultad que entraña
describir todas y cada una de las especies que se presentan.
El
procedimiento seguido, repetitivo para todo el inventario, a la hora de
realizar el inventario consta de los siguientes pasos:
1º.- Localización del pie mediante
las indicaciones de los agentes forestales. Toma del punto de localización del
pie mediante el empleo del GPS.
2º.- Numeración de cada árbol de forma correlativa
al inventario.
3º.- Medición del diámetro normal de
los ejemplares inventariables por medio de la forcipula o cinta métrica. En
caso de existir particularidades como bifurcaciones, inclinaciones u otras, se
indica en el apartado observaciones de la hoja de inventario.
4º.- Comprobación a simple vista del
estado sanitario y observaciones de interés que se vean en el ejemplar medido,
para anotarlas en la hoja de inventario. Obviamente estas observaciones sólo
permiten anotar si el árbol está dañado por hongos, si está perforado por
insectos, si presenta exudados o si tiene heridas de poda mal
cicatrizadas o algún tipo de chancro, pero no es un análisis profundo.
5º.- Medición de la altura por medio
del jalón, colocando pegado al árbol y determinando la altura por comparación
directa con la medida del mismo.
6º.- Anotación de las medidas
tomadas en una hoja de inventario que contiene número de árbol, especie,
altura, diámetro normal, sexo, estado sanitario y observaciones. Asimismo, se
anota la posición estimada del árbol en la hoja del plano 1:10.000 que le
corresponda, indicando su número.
7º.- A su vez, y como se ha indicado
anteriormente, en cada rodal se incluyen las especies no inventariables
contabilizando su número, así como una relación de las especies que componen el
sotobosque, tanto leñosas como herbáceas, aunque esta relación no es
exhaustiva. así como las especies acompañantes
mediante las iniciales de su nombre binomial. Así se pueden citar a modo de
ejemplo las siguientes especies:
·
Ag Acer
granatense
·
Sa Sorbus aria
·
Bh Berberis hispánica
·
Sl Salvia
lavandulifolia
3.3. Resultados del inventario
A continuación se suministran un
ejemplo de los resultados parciales del inventario, indicando el número de
ejemplares en una localidad, Barranco del valinfierno (Sierra Almijara),
agrupándolos los individuos en cuatro clases diamétricas:
·
C.D. 1: Que contiene los ejemplares cuyo diámetro normal está
comprendido entre los 0 y los 1.9 cm, es decir, los ejemplares no
inventariables.
·
C.D. 2 : En ella se incluirán los ejemplares
cuyo diámetro normal se encuentre comprendido entre los valores de 2 y 9.9 cm,
incluyendo los ejemplares singulares anteriormente comentados.
·
C.D. 3 : Comprenderá ejemplares que tengan un
diámetro normal comprendido entre 10 y 19.9 cm.
·
C.D. 4 : En la que se incluirán todos los
árboles cuyo diámetro normal iguale o
supere los 20 cm.
Tabla 1.- Inventario de tejo en las Sierras Tejeda y
Almijara (1999)
EXISTENCIAS
EN EL BARRANCO DE VAL INFIERNO
|
|||||||||||
INVENTARIO
|
C0
|
C1
|
C2
|
C3
|
C4
|
C5
|
C6
|
C7
|
C8
|
C9
|
SD
|
Altura
|
0
|
0
|
2
|
3
|
4
|
2
|
2
|
1
|
1
|
2
|
1
|
Diametro
|
5
|
0
|
1
|
1
|
0
|
0
|
1
|
1
|
9
|
|
|
1Sin incluir los ejemplares del Barranco del Tejo (2) y en la Sierra
Almijara (2)
Es preciso
señalar que estas cifras se refieren a ejemplares naturales. Queda por decir
que hasta la fecha se han llevado a cabo dos plantaciones puntuales, con
material procedente del vivero de la Consejería de Medio Ambiente situado en
Canillas de Albaida. Tales plantaciones se localizan en el Barranco del Tejo
(Alcaucín), donde persisten unas 30 plantitas y en las proximidades del pico
Cuascuadra (Sedella), donde se instalaron 100 plantitas de las que persisten
más del 80%. De esta manera, se ha logrado al menos doblar el número del
reducto original, con la ilusión de que pueda prosperar felizmente.
Si revisamos cada uno de los núcleos establecidos
podemos decir que:
·
En el Barranco del Tejo (Alcaucín), se encuentran
un ejemplar masculino de unos dos metros de altura y 20 cm. de diámetro, junto
a otro femenino, de unos cuatro metros de altura y el doble de diámetro. Ambos
se sitúan sobre roca viva. No se aprecia regeneración natural.
·
En el Salto del Caballo (Puerto de las Loberas,
Fuente del Tejo, Fuente de la Palomica), los ejemplares son inmensos. Además de
ser el enclave con mayor número de ellos, su porte suele ser majestuoso.
Aparecen tanto pies masculinos como femeninos, que en el año 98 han
fructificado generosamente. Los ejemplares de mayor porte tienen unos 10 metros
de altura y diámetros en el tronco de hasta 1 m. Aquí se encuentran algunos
ejemplares jóvenes (de unos 30-40 años de edad) junto a la fuente del Tejo, que
tienen 3 m. de altura y unos 15 cm. de diámetro. Es muy posible que estos
ejemplares se hayan beneficiado del acotado que hubo de existir en los últimos
cincuenta años, tras las repoblaciones de pinar que se encuentran en ese
enclave. Los demás se asientan tanto sobre suelos sueltos (derrubios) como
sobre roca en los paredones del barranco, son ejemplares aislados o en parejas
y no presentan regeneración reciente. Las dimensiones medias rondan los 6
metros de altura, con 0,3 m. de diámetro. En este lugar se ha observado una
buena diseminación.
·
Ya en Sierra Almijara, en el Cerrillo de Santiago
(Alhama de Granada) se encuentra un pie femenino de unos 4 m. de altura y 0,8
m. de diámetro. Aparece rodeado de matorral alto de Adenocarpus y Crataegus,
que sin duda debe favorecer su regeneración natural, actualmente dificultada
por un intenso y desorganizado pastoreo. Un poco alejado de éste, en la misma
divisoria provincial, se encuentra un ejemplar de conformación arbustiva que
fue aislado de la acción del ganado mediante cercado hace escasos años y que
prospera sin ningún tipo de problema. Ambos ejemplares son los únicos que hemos
encontrado sobre sustrato silíceo (esquistos).
·
En el Barranco de Valinfierno, que une las
localidades de Canillas de Albaida y Játar en ambas provincias limítrofes, la
situación de los Tejos existentes es similar a la que presentan en El Salto del
Caballo. Su número es reducido y sus dimensiones son algo menores, generalmente
con porte redondeado y aspecto arbustivo y aparecen colgados en algunos
cantiles rocosos o situados en laderas arenosas a ambos lados del barranco.
Los tejos se reproducen en la
naturaleza tanto mediante semilla como vegetativamente. La producción de planta
de tejo no representa un caso convencional de planta forestal, donde en general
se recurre a un planta de pequeño tamaño producidas en
envases de poco volumen, para facilitar tanto el arraigo como el manejo de la
planta en monte. En el caso del tejo, al utilizarse en los programas de
repoblación una cantidad pequeña de planta, como veremos mas adelante, puede
optarse por una producción de una planta tipo algo mas
grande, pero mas adecuada para el tipo de repoblación que se persigue. Esto,
lógicamente, encarece los costos de producción y de manejo, pero también
permite un mayor éxito en las repoblaciones. Estas características especiales
de producción no son exclusivas del tejo sino que van a ser frecuente en muchos
programas de recuperación de especies singulares.
4.1.1.
Reproducción del tejo mediante semilla
El tejo es una especie dioica (con
individuos masculinos y femeninos diferenciados), que produce un fruto similar
a una drupa, con una semilla de 5-8 mm,
encerrada dentro de una arilo de color rojo. Los tejos
alcanzan la madurez sexual entre los 20-40 años dependiendo de las condiciones
de estación. La recogida de la semilla debe hacerse entre septiembre y octubre,
obteniéndose de arboles que tengan unas buenas condiciones de vigor y estado
vegetativo. El tejo no es una especie que manifieste una marcada veceria,
aunque si puede presentarse problemas de fructificación en aquellos casos en
que no haya una representación mínima de individuos femeninos, pudiendo
dificultar la obtención de suficiente semilla de ecotipos o procedencias
particulares. Deberían marcarse áreas de recogida clasificadas, con un adecuado
control fenológico de los arboles semilleros, así como un control adecuado de
las campañas de recogida. La cosecha de semillas debe respetar las dos
localizaciones actualmente existentes (sobre calizas en la Sierra de Tejeda y
sobre pizarras en la Sierra de la Almijara), que aunque posiblemente no
presenten diferenciación en ecotipos, sí vegetan en condiciones edáficas diferentes,
lo que puede dar lugar variaciones en la respuesta al establecimiento en
condiciones de suelo distintas.
Los frutos se recogen cuando están
maduros, lo que se reconoce por el color rojo intenso de los arilos, y la
semilla debe separarse rápidamente mediante maceración, dada la presencia del
arilo con un alto contenido en azucares, lo que facilita procesos de
fermentación que pueden dañar el embrión. La maceración se hace mediante la
inmersión del fruto en agua, con un cantidad del
10-15% de lejía. Los frutos se remueven vigorosamente, y la pulpa se va
separando mediante flotación. El procedimiento es relativamente sencillo, pero
requiere de varios lavados para que la semilla quede completamente limpia. Una
vez extraída la semilla debe secarse al aire, evitando la acción directa de los
rayos de sol. La semilla puede almacenarse en frío (1-3,5 ºC.) y seco (HR <
20%) en contenedores sellados, sin que se produzcan en estas condiciones
perdidas de viabilidad importante durante 5-6 años (Gordon, 1992).
Tanto si la semilla se utiliza
directamente, como si se almacena, previamente a su siembra es necesario
realizar un tratamiento pregerminativo. La textura aceitosa de la cubierta
seminal actúa repeliendo la penetración inmediata del agua, pero no impide permanentemente
su absorción. El tratamiento recomendado consiste en una doble estratificación
caliente-fria. Primero la semilla debe colocarse en una cama caliente a 20ºC. durante 2-3 meses, manteniendo las semillas húmedas, y
posteriormente se procede a un nuevo estratificado en frío y húmedo a 4-5ºC.,
durante 2-4 meses (Dirr et al
1987). Con este tratamiento se ha logrado hasta un 55% (26-55%) de germinación,
siempre y cuando se este utilizando semilla fresca y bien almacenada. Sin
embargo, este tratamiento presenta la dificultad de requerir unas medios
adecuados en los viveros, por lo que se han utilizado procedimientos
alternativos tales como siembras en julio, siembras en camas húmedas y
sombreadas, o en mezclas de turba y arena húmeda tratada con un fungicida y
empaquetadas en cajas que se dejan al exterior para completar un ciclo
frio-calido-frio. Un procedimiento que se viene utilizando en el vivero de la
Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla-Leon en Ávila, consiste en
la preparación de camas de arena al exterior, bajo malla de sombra. La semilla
se coloca en estas camas durante el invierno con dosis de siembra que oscilan
entre las 300-400 semillas por m2, y se dejan para que vaya
germinando progresivamente. La germinación suele producirse de forma desigual
durante 2-3 años comenzando normalmente hacia los 18 meses. Una vez que la
semilla va germinando se procede al transplante a lo envases definitivos.
Tabla
2.- Valores analíticos de semilla de tejo
|
Nº semillas/kg |
Poder germinativo (viabilidad) |
Pureza |
Factor cultural |
Plantas a obtener por kilo |
|
12.850 |
55 % |
95-98 % |
0.3 (0.2) |
2014 (1340) |
No deben realizarse siembras
directas en envase, ni siquiera en el caso de que se hayan aplicado
tratamientos pregerminativos. Es recomendable utilizar siembras en semilleros o
bandejas de germinación y transplantar las plantulas al lugar definitivo de
crecimiento. El tamaño ideal de la planta para el transplante es cuando esta
tiene unos 3-5 cm., y cuenta ya con 6-7 hojas primordiales. El manejo de la
planta durante el transplante debe ser lo mas cuidadoso posible, evitando la
desecación de la raíz mediante una paño húmedo, y reduciendo al mínimo el
tiempo de transplante.
Tabla
3.- Atributos morfológicos de la planta tipo de tejo
|
Nº de savias |
Altura |
Æ cuello de raíz |
Envase |
Sustrato |
|
2-3 |
20-50 cm |
4-6 mm |
500-1000 cm3 |
Turba-tierra (1:1) |
|
nº SAVIAS |
Altura |
Æ de la raiz |
Esbeltez |
PSA |
PSR |
PA:PR |
Indice de Dickson |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Dado que la planta tipo de tejo
tiene entre 2-3 savias, y que conviene llevar al terreno una planta bien
desarrollada, deben evitarse los envase de poco volumen, siendo recomendable
utilizar siempre V > 500 cm 3., aunque posiblemente seria
deseable incluso envases de mayor tamaño (V > 1000 cm3). Los
substratos empleados, para esas condiciones de volumen, puede ser mezclas de
turba-tierra (1:1), o turba-arena-tierra forestal (2:1:1). La planta debe
localizarse bajo sombra (> 50%) durante toda la fase de crecimiento (1-2
año), y puede procederse a un progresivo endurecimiento durante el 3 año,
consistente en una reducción de la sombra, así como una reducción de riegos
durante el ultimo verano. La fertilización recomendada, al no existir mucha
experiencia previa, debe tender a ser rica en nutrientes, por ejemplo un
20-20-20 durante la fase de crecimiento.
Por otro lado, existe la posibilidad
de la reproducción de planta mediante semilla. Este procedimiento se viene
utilizando en el vivero de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de
Castilla-Leon en Ávila (Iglesias,
1998). A la vista de esta y otras experiencias, posiblemente en un futuro
cercano sea conveniente reconsiderar algunas de las técnicas de producción de
planta de tejo, pudiéndose hacer las siguientes recomendaciones:
1.
Dado que la planta tipo
de tejo tiene entre 2-3 savias, y que conviene llevar al terreno una planta
bien desarrollada, deben tenderse a envases de mayor volumen, tendiendo al
abandono de las bolsas como envase de cultivo. Podrían emplearse envases de
gran volumen, V > 1000 cm3, e incluso para planta de gran tamaño Forespot 3000. puede optarse por una
producción de una planta tipo algo mas grande, pero
mas adecuada para el tipo de repoblación que se persigue. Esto, lógicamente,
encarece los costos de producción y de manejo, pero también permite un mayor
éxito en las repoblaciones.
2.
Los substratos
empleados, para esas condiciones de volumen, puede ser mezclas de turba-tierra
(1:1), o turba-arena-tierra forestal (2:1:1). La planta debe localizarse bajo
sombra (> 50%) durante toda la fase de crecimiento (1-2 año), y puede
procederse a un progresivo endurecimiento durante el 3 año, consistente en una
reducción de la sombra, así como una reducción de riegos durante el ultimo
verano. La fertilización recomendada, al no existir mucha experiencia previa,
debe tender a ser rica en nutrientes, por ejemplo un 20-20-20 durante la fase
de crecimiento.
3.
Ir substituyendo la
producción de planta a partir de
reproducción vegetativa por la producción a partir de semilla, o al
menos complementar ambos sistemas de producción con el fin de asegurar
diferentes calidades de planta, tanto desde el punto de vista de sus características genéticas, como de
repoblación.
4.1.2.
Propagación vegetativa
El tejo se reproduce fácilmente
mediante propagación vegetativa, técnica en la cual existe mucha experiencia
dada la importancia ornamental de esta especie. Algunas de las variedades, tal
como Taxus x media, se reproducen masivamente mediante estas técnicas.
Esto permite conocer con cierto detalle cual es el procedimiento mas adecuado
en estos casos.
El material de propagación ideal es
la estaquilla semileñosa, obtenida a partir de los brotes de un año, o lo sumo
de dos años. Este material vegetal se obtiene de arboles adultos en buen estado
vegetativo, preferentemente de las zonas intermedias del árbol, y en ramas que
no presenten daños por ramoneo. Algunos autores mencionan que puede haber
diferencias entre pies masculinos y femeninos, siendo mas fácil el arraigo con
estaquillas procedentes de los primeros (Nandi
et al, 1996), aunque esto no ha sido confirmado es una apreciación que
comprobamos en nuestro material sin conocer su fundamento. La estaquilla debe
recorgerse desde finales del verano (septiembre) hasta diciembre, habiéndose
observado que existe un mejor enraizado cuando los arboles han entrado ya en
paron vegetativo. El material obtenido consiste en estaquillas sucias o con
talón, obtenidas rompiendo los ramillos al tirón, de un tamaño de 15-20 cm.
Estas estaquillas deben conservarse en frío 4-5ºC. hasta
el momento en que van a ser utilizadas. Para la preparación final de la
estaquilla se procede a limpiar las hojas en la parte inferior (10 cm),
resultando aconsejable un dañado de la base, producto de la propia separación
de la hoja o mediante una serie de incisiones longitudinales (normalmente dos)
realizadas con una navaja bien afilada. Actualmente este tratamiento se
substituye o se combina con un tratamiento con hormonas de enraizamiento. La
mas utilizada es el ácido indobutilico (IBA), en tratamiento de alta
concentración (5000-8000 ppm), y corta duración (5-10 segundos). Una vez
aplicada la hormona se recomienda recubrir el corte con talco para fijar el
producto, así como algún tratamiento fungicida (por ejemplo, thiram o
bavistin), que también actúan como estimuladores del enraizado (Nandi et al, 1996). La
estaquilla se coloca en camas de enraizado, con temperatura del sustrato de
20ºC., y temperatura ambiente de 10º C., sobre sustrato de perlita pura,
arena-turba (2:1) o turba-perlita (1:1). Las estaquillas quedan en posición
vertical o preferiblemente formando un ángulo de 45º, y evitando que las hojas
queden enterradas en el sustrato. El riego se realizara, si es posible,
mediante nebulización o en caso contrario con gota pequeña, preferiblemente por
la mañana. Dadas las condiciones de enraizado debe mantenerse un adecuado
control sanitario de las mesas, retirando todas las estaquillas muertas o que
presenten síntomas de alguna patología. Si se considera conveniente pueden
hacerse tratamientos preventivos con captan o thiram. En estas condiciones el
enraizado debe lograrse a las 8-9 semanas (hacia febero-marzo), endureciendo
las estaquillas para el transplante mediante la reducción progresiva del calor
y la humedad. En el caso de viveros en zonas mediterráneas el transplante no
debe demorarse mas allá de abril, para evitar el
comienzo del periodo de fuertes temperaturas. El tipo de condiciones de cultivo
son análogas a las descritas para la planta procedente de semilla, aunque el
mayor crecimiento inicial de la planta obtenida vegetativamente hace casi
obligado el uso de envases de gran volumen. Finalmente si se observa un retraso
del enraizado en envase puede incorporarse junto a la fertilización algún
producto enraizante (por ejemplo, CORRIZ-AMâ).
Tabla
4.- Condiciones para la propagación vegetativa del
tejo
|
Tipo de material |
Epoca de recogida |
Tratamiento |
Enraizado |
|
Estaquilla semileñosa |
Septiembre-Diciembre |
IBA-talco 5.000 ppm (8.000 ppm) |
Mesa caliente 8-9 semanas |
4.2.
Establecimiento de repoblaciones de tejo
El valor sagrado que siempre dio el
hombre a este árbol, ha hecho que se haya utilizado frecuentemente en
plantaciones ligados a lugares de valor espiritual,
como iglesias y cementerios, sobre todo en las culturas de origen
centroeuropeo. Este valor cultural, unido a las particularidades de su madera,
hizo que existieran medidas de protección, e incluso plantaciones, desde la
Edad Media (Oria, J. 1997). Mas
recientemente se ha generalizado su uso como especie ornamental, existiendo en
la actualidad mas de 100 variedades o razas de jardinería, entre las que se
pueden destacar Taxus x media
, Taxus baccata fastigiata aurea, o Taxus baccata
semperaurea.
Las
zonas de posible localización de las mejores representaciones en la Sierra
estarían entre los 1.700-1.800 (Nieto
et al 1998), aunque esto no supone que la especie no haya podido tener
buenas representaciones en un intervalo altitudinal más amplio. No obstante,
parece lógico establecer unas condicones minimas para el establecimiento qu
podrian enconstrarse en cotas entre 1200-1800 para las umbrias y 1600-1800 para
las solanas, en ambos casos en zonas especialmente protegidas, particularmente
en las solanas, donde las fuertes condiciones de insolación y sequedad obligan
a la localización de rodales muy favorables para el establecimiento de las
plantaciones.
En cualquier caso, las
representaciones mas extensas (que no significa necesariamente las mas
singulares), se forman en las umbrías, desapareciendo en muchos casos en las
zonas de solana, salvo que la presencia de masas forestales de otras especies
las favorezcan, tales como pinos (Pinus sylvestris L.; Pinus pinaster
Sol. In Aiton, Pinus nigra Arnold subsp. salzmanii
(Dunal) Franco). o frondosas (Crataegus
monogyna Jacq). Todo esto supone que las representaciones de tejo siempre,
incluso en buenas estaciones, tendran un carácter discontinuo, en forma de
pequeños bosquetes o individuos dispersos.
El tejo por sus características
autoecologicas presenta serias dificultades para su establecimiento por
repoblación artificial, lo cual, si bien no impide la misma hace necesario una
serie de consideraciones para lograr el éxito esperado en los posibles
programas de recuperación. No existe apenas experiencia en este tipo de
plantaciones debiéndose mencionar por su interés los programas que la
Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León viene realizando en
Avila. Las plantaciones deben localizarse en aquellos enclaves que presenten
unas condiciones optimas de establecimiento, terrenos
frescos con suelos profundos y a ser posible con una cubierta protectora. En
estas localizaciones se procederá a la preparación puntual del terreno,
mediante la apertura de hoyos de tamaño medio-grande (mínimo 50 x 50 x 50 cm.),
por medios mecánicos (picos mecánicos o ahoyadoras helicoidales) o manuales.
Una vez preparado el terreno, y en la época optima de plantación (entre
noviembre y diciembre en la Sierra de Tejeda-Almijara), se colocara la planta
en el terreno teniendo todas las precauciones propias de cualquier plantación.
Al utilizarse en este caso planta de gran tamaño (3 savias en contenedores de
V>500 cm3), el transporte es costoso, pero teniendo en cuenta el
tamaño de los rodales de plantación (no deberían superar por campaña las
500-1000 plantas), no representa una limitación importante. La planta debe
quedar protegida, si es posible por un tubo tipo cinegético o invernadero, y
también puede colocarse un mulch orgánico o plástico, lo que esta dando
resultados aceptables en programas de recuperación con otras especies de
temperamento delicado (López et
al 1997). En estas condiciones el éxito de las plantaciones puede ser alto,
aunque el crecimiento de las plantas siempre será lento, y por tanto el riesgo
de daños durante las primeras edades es importante, habiéndose realizado ya
algunos trabajos de este tipo en la Sierra (Aguilera
et al 1997). Como ya se ha mencionado existen otras especies que
comparten espacio con los tejos, y que deberían tenerse en cuenta en cualquier
programas de recuperación, tales como el majuelo (Crataegus monogyna),
el aza (Acer opalus subsp. granatensis), el guillomo (Amelanchier
ovalis), el mostajo (Sorbus aria) y el durillo (Cotoneaster
racemiflora), entre otras especies, teniendo las mencionadas mas relevancia
por ser relativamente fácil su establecimiento. Muchas de las especies
vegetales antes citadas desempeñan un papel importante en la regeneración y en
la protección de las plantas de tejo, especialmente en los periodos de fuerte
sequía estival.
Una vez establecido, el tejo es una
especie que compite bien por su enorme longevidad, lo que da bastante
estabilidad a los rodales creados, por lo que puede esperarse la persistencia
de los pies durante cientos de años, como así lo demuestran ejemplares plantados
de esta especie (Oria, 1997). Los
cuidados culturales serian mínimos, y consisten fundamentalmente en vigilar los
protectores colocados, evitando tanto los daños que puedan realizar los
animales, como su caída por viento u
otros agentes. Las posibles marras que se produzcan deben ir siendo sustituidas
por nuevas plantas. En el programa de recuperación del tejo en Avila, se
aprovecha el agua de los arroyos para realizar riegos de mantenimiento si estos
se consideraban necesarios en algún momento critico.
El escaso numero de pies establecidos hace viable esta
practica, aunque siempre que sea posible debe evitarse.
En
la actualidad, existen zonas donde empieza a parecer un regenerado incipiente
de tejo, que son la mejor garantía de la recuperación de la especie en un
futuro inmediato. Esto supone que deba hacerse lo posible tanto para favorecer
la aparición de nuevos brinzales, como para la conservación de los actuales. El
mantenimiento de la vegetación espinosa que permite la regeneración (Rosa
sp.; Rubus ulmifolius), evitando posibles desbroces incontrolados, y en las
proximidades de pies maduros, es una excelente labor de restauración.
Si
se producen aperturas bruscas, además de los posibles daños directos a las
jóvenes plantulas, estas quedarían sometidas a una insolación excesiva que
acabaría con ellas. Solo en determinados casos, y cuando los pies tienen una
edad adecuada (Æ>10 cm), pueden hacerse desbroces
selectivos muy controlados para favorecer un adecuado crecimiento de los pies
cuando estos han quedado dominados por otras especies.
A
su vez, a estos ejemplares seleccionados se les aplicarían tallas de formación,
encaminadas a eliminar todas las ramas muertas o muy dañadas que puedan tener
los individuos, y favorecer así su crecimiento en altura, con un buen sistema
de protección a los posibles daños producidos por el ganado.
A
modo de resumen se indican orientativamente las diferentes opciones que se
consideran para cada una de las zonas más características de las
representaciones de tejo.
Zonas de fisuras o fallas calizas.
En las zonas mas alta de la Sierra de la Tejeda (1.800-1950 m.) aparecen
unos terrenos de lapiaz caracterizado por la fuerte estructura de terreno,
cubierto de afloramientos rocosos que se abren en fallas calizas de varios
metros de longitud y profundidad variables entre 2-4 metros. La vegetación
circundante esta dominada por matorral xerófilo de porte almohadillado, con una
clara ausencia actual de vegetación arbórea. Esta homogeneidad vegetal queda
interrumpida por la presencia de dos especies, el tejo y el aza (Acer opalus
Mill. subsp. granatensis (Boiss) Font Quer & Rothm.). El
terreno, aunque de exposición N-NE, presenta una fuerte exposición a vientos, y
por tanto unas condiciones de vegetación difícil para estas especies. El
periodo vegetativo es corto, siendo frecuentes las nevadas entre
diciembre-abril, lo cual en parte representa una limitación temporal, pero
después se convierte en una ventaja al mantener en estos unas enclaves unas
condiciones mas prolongadas de humedad, que hemos podido constatar que se
prolongan hasta casi entrado el verano.
Entre las especies de mayor interés se ha podido constatar la presencia del varios individuos de tejo, y de aza en estas alturas, en
el terreno conocido como los Hoyos de Tacita de Plata. En este enclave no
parece susceptible el establecimiento de nuevos individuos mediante
repoblación, dado que a pesar de que las condiciones al interior de las fallas
son sumamente favorables (terrenos frescos y relativamente profundos), existe
una imposibilidad casi total para la plantación. Sin embargo, dado que existen
numerosos ejemplares en proceso de regeneración, y que se encuentran dominados
por la acción negativa de la fauna, puede procederse a la defensa de estos
ejemplares existentes mediante cerramientos puntuales de malla metálica. Estos
protectores (tipo DEFENDERâ), deben ser de dimensiones suficientemente grandes, con malla de paso
fino, a ser posible recubierta de plástico, y se considera necesario con algún
repelente para la fauna. El anclaje debe ser fuerte, para evitar daños por los
animales si estos los utilizan como rascadero. El costo individual por pie
podría estar alrededor de las 8.000-10.000 ptas, instalado. Con este tipo de
protectores, y dado el vigor del tejo, podrían recuperarse en un tiempo muy
corto (5-10 años) un numero muy grandes de ejemplares (ver AGUILERA et al
1997), que de otra forma, si bien no llegarían a morir, permanecerían
totalmente dominados y sin ninguna capacidad de prosperar.
Zonas de canchales o cubetas de erosión
Localizadas al interior de los
fuertes afloramientos calizos, aparecen cubetas de erosión de pequeña
superficie, y profundidad variables, con presencia de una capa de suelo
arenoso, suelto y fresco, conservando un buen suministro de humedad durante
casi todo el año. En estos terrenos es mas difícil
encontrar tejos dada la escasa protección que existe frente a la acción de
ramoneo. En estos terrenos la vegetación esta dominada por pastizales de altura,
muy apetecidos por la fauna, tanto silvestre como domestica, lo cual dificulta
cualquier labor repobladora. Una primera actuación debería estar dirigida a la
protección de los escasos pies presentes, algunos de los cuales se mantienen
sin apenas follaje, dada la enorme presión de ramoneo. La protección de estos
pies se puede hacer mediante vallas de exclusión, de una
tamaño mayor que en el caso anterior, siguiendo el modelo de los trabajos ya
realizados en la Sierra de las Nieves (LÓPEZ, J & LÓPEZ, J. 1997).
Convendría en estos casos reforzar tanto los puntos de anclaje como el tipo de
malla utilizada, con un costo estimado por cancela de unas 25.000-30.000 ptas,
instalada. Lo anterior no supone que deba renunciarse a la posibilidad de
realizar pequeños bosquetes de plantación, posiblemente mediante el uso de otra
especie principal (Pinus sylvestris L. subsp nevadensis Christ ?), con inclusión de pies de tejo y otras especies
acompañantes, pero siempre teniendo presente que estos supondría el acotamiento
de zonas algo mas extensas (25-50 ha.), lo cual puede presentar algunos
inconvenientes.
Zonas de arroyos y enclaves umbrosos
A alturas superiores a los 1.200-1.500 m. metros, y fundamentalmente en
las zonas de umbría de la Sierra, pueden encontrarse zonas boscosas que han
sobrevivido a los periodos de aprovechamiento abusivos, quedando como pequeños
relictos de masas que en otros tiempo debieron ser bastante mas extensas. Las
representaciones de bosquetes de melojo (Quercus pyrenaica Willd), y
sobre todo las formaciones mixtas con dominancia de majuelo (Crategus
monogyna Jacq) , con inclusión de otras especies
como el aza, el mostajo (Sorbus aria (L.) Crantz, serbales (Sorbus
torminalis (L.) Crantz), así lo atestigua
Corresponde a los mejores enclaves
de tejo en la Sierra, tanto en numero de pies como en
estado vegetativo de los mismos. Pueden mencionarse dos enclaves de especial
interés en el programa de recuperación, en la zona del Salto del Caballo
(Sierra Tejeda) y el Cerrillo de Santiago (Sierra de la Almijara). Por otro
lado, este tipo de terrenos son mas frecuentes en la Sierra, y podría
plantearse la reintroduccion del tejo en algunos barrancos como las partes
altas del barranco del Cañuelo, barranco de la Peña del Aguila, barranco de la
Fuente del Espino o arroyo del Alcázar, arroyo Selladero, Barranco del Mal
Infierno, así como algunas de las repoblaciones existentes en las zonas de
umbría y partes mas altas de las solanas (T.M. Canillas de Albaida, Canillas de
Aceituno, Cómpeta y Nerja).
Muchos de estos terrenos están
actualmente ocupados por masas naturales o artificiales de especies del genero Pinus,
que desempeñan un papel fundamental en la recuperación de las poblaciones de
tejo. Entre estas especies conviene mencionar el pino silvestre (Pinus
sylvestris L. subsp. ibérica Svob.) y el pino salgareño.
Estas especies fueron utilizadas en extensas repoblaciones en la zona de umbría
de la provincia de Granada. El desigual resultado de las repoblaciones en las
zonas mas altas confiere a estas repoblaciones un aspecto bastante
naturalizado, y hoy nadie debería discutir (al margen de otras consideraciones)
el notable valor que están desempeñando estas masas forestales en la
recuperación de muchas de las especies mencionadas. La reducción progresiva de
las cargas ganaderas esta favoreciendo la rápida recuperación de la vegetación
en las zonas de umbría, empezando algunas especies a recuperar su área de
distribución natural. Estos bosquetes están demostrando ser un excelente lugar
para favorecer la regeneración natural, por lo que su conservación y aumento es
uno de los mejores garantes de la recuperación del tejo en estos enclaves.
Aunque lo ideal seria el acotamiento prolongado de estos terrenos, dada la
dificultad real que esto entraña (lo cual hace casi inviable esta practica), debe promoverse la protección individual de los
pies y el acotado de pequeñas zonas mediante un vallado de exclusión. No
obstante, la tendencia actual a la disminución de cargas ganaderas en algunas
zonas, y la necesidad de ir organizando adecuadamente los aprovechamientos,
hacen pensar que posiblemente la presión sobre el regenerado vaya disminuyendo
progresivamente, lo que hace más recomendable no crear conflictos sociales
innecesarios.
5.3.
Mejora de las condiciones para la regeneración natural
La regeneración natural del tejo es
una alternativa muy importante en estas circunstancias, comenzando a partir de
la existencia de un numero mínimo de individuos adultos (los cuales ya existen),
y la presencia de agentes de dispersión (mirlos, zorzales, petirrojos, zorros,
etc.). El carácter ornitocoro de la especie hace que su regeneración natural
este ligada a la de otras especies que presentan frutos carnosos, apetecibles
para la avifauna, siendo por ello, en general, la regeneración del tejo más
vigorosa bajo el dosel de otras especies arbóreas que bajo la propia tejeda.
Sin embargo, el éxito de la regeneración natural va a estar limitado tanto por
la predacion sobre las plantas recién establecidas, como por la capacidad de
establecimiento de las semillas (Oria, 1997;
Hulme, 1996; 1997). El
mantenimiento de una espesura adecuada, que para lograr una buena regeneración
natural del tejo posiblemente deba superar el 50%, es la mejor garantía para la
recuperación de la especie en estas localizaciones. Espesuras inferiores, van a
dificultar mucho la germinación de la semilla, dada la fuerte insolación que
deseca bastante el terreno y favorece la entrada de especies de matorral
heliofilo que compiten ventajosamente con el regenerado. El tipo de masa que
puede crearse en estas localizaciones serian bosquetes mixtos de tejo y
frondosas, con presencia de varias especies, con dominancia en el
establecimiento del tejo, y con una serie de especies acompañantes entre las
que pueden citarse el guillomo (Amelanchier ovalis Medicus), el aza, el
mostajo, el quejigo (Quercus faginea Lam.) y el durillo (Cotoneaster
racemiflora (Desf.) Koch., como mas significativas. Esto correspondería a
la formación de mayor nivel de madurez, con alta diversidad biológica, y gran
estabilidad frente a perturbaciones generales del medio, tales como plagas,
incendios o alteraciones climáticas de corta duración.
3.5. Principales problemas detectados
·
Daños
por ganado.- En cambio, las tallas de formación
tienen un efecto beneficioso en lo que concierne a la resistencia al viento, ya
que la eliminación de horquillas y las ramas con pequeño ángulo de inserción al
tronco mejoran considerablemente la resistencia al viento de los árboles (Hubert
& Courraud, 1989).
·
Plagas y enfermedades.-
En los trabajos de
inventario no se ha observado hasta el momento la presencia de plagas o
enfermedades evidentes en los tejos, aunque algunos pies presentan ligeros
síntomas de daños y sequía parcial, sin que haya sido posible identificar una
causa concreta. A nuestro entender ,este aspecto a veces un tanto decaído es
más bien producto del mal estado de conservación de muchos de los pies, que
posiblemente han estado sometidos a daños físicos directos, tanto por la acción
del hacha como del ganado, apareciendo ramas partidas o totalmente recomidas,
lo que dan un aspecto insano al pie.
Posiblemente algunas practicas culturales
sencillas como ligeras podas sanitarias mejoren el estado de los pies. Estas
podas deben estar dirigidas exclusivamente a la eliminación de la biomasa
muerta, y deben realizarse con todas las precauciones de intensidad, época y
cicatrización para evitar daños al pie, o la posible introducción de patologías
a las actuales poblaciones.
V. DESCRIPCION DETALLADA DE LOS TRABAJOS
4.1.1.- La cicatrización
Cuando
se corta una rama, la herida resultante cicatriza en dos tiempos (Hubert &
Courraud, 1989):
·
Primero se deseca y la
madera se transforma, produciéndose lo que se llama una cicatrización
química.
·
Después se recubre
gracias al llamado rodete de cicatrización o callo, que se
desarrollará tanto mejor y más rápidamente sobre el contorno de la herida
cuando el corte haya sido efectuado limpiamente y con las herramientas bien
afiladas.
La limpieza e igualado de las
irregularidades que se producen en el corte contribuyen a una mejor
cicatrización. Este tipo de trabajo se recomienda cuando se ha producido un
desgarro o desprendimiento de las ramas a podar, permitiendo así que la herida
tenga los bordes limpios y un cambium vivo, capaz de desarrollar el labio
cicatrizante en todo el perímetro de la herida (Michau, 1996).
Tras el corte, es útil la aplicación
de un producto protector que desempeñe temporalmente el papel protector de la
corteza. Este producto debe aplicarse lo bastante pronto después del corte para
evitar el ataque de agentes patógenos, siendo el mejor momento justo tras el
corte. Además de evitar el ataque de estos agentes, el protector impide el
rápido desecamiento de los tejidos que rodean la herida y la muerte del cambium
responsable de la formación del callo (Michau, 1996).
Los productos más interesantes y
mejor adaptados son los productos elásticos que no se agrietan y que presentan
propiedades similares a las de la corteza, es decir, impermeabilidad al agua y
permeabilidad al aire, pudiendo contener hormonas que favorezcan el desarrollo
del callo (Michau, 1996).
Existen diferentes puntos de vista
acerca de la época en la que se deben realizar las podas a los árboles. Una
corriente piensa que la poda debe realizarse en la época de reposo vegetativo
de los árboles, es decir, desde otoño a principios de primavera. Por el
contrario, algunos especialistas piensan que las podas durante el período
vegetativo permitirán una mejor formación del labio cicatrizante, una
cicatrización más rápida y una cierta protección de las heridas por el hecho de
la actividad del árbol.
A modo de resumen de todo lo
anterior, podemos hacer algunas recomendaciones de carácter general sobre un
posible programa de recuperación del tejo en la Sierra de Tejeda y la Almijara:
1. El tejo representa en la Sierra de Tejeda y la Almijara un singularidad botánica de extraordinario valor, por lo que
su conservación, y difusión debe ser un objetivo fundamental en cualquier
programa de conservación de estos terrenos.
2. Debe completarse el inventario actualmente en marcha (AGUILERA, S. et
al 1997), que ya ha dado sus primeros resultados en las Jornadas de Sedella. El
registro de los arboles debe realizarse de forma individual, localizando cada
pie en una cartografía adecuada, y marcando los ejemplares en el terreno.
3. Un Plan de recuperación del tejo en estas Sierras se debe basar tanto
en la protección como en el establecimiento de nuevas plantaciones. Las medidas
mas inmediatas estarían dirigidas a los pies que
actualmente existe, mediante protecciones individuales o barreras de exclusión.
Esto debe complementarse con un programa de plantaciones a escala pequeña
(bosquetes), y en las localizaciones de mejor calidad. El programa en su
conjunto no debe considerarse en superficie plantada, sino en individuos
recuperados.
4. Los programas de plantación deben realizarse conjuntamente con otras
especies: aza, mostajo, guillomo y durillo, como mas interesantes, lo cual
supone una mejora muy importante de los ecosistemas en los cuales aparece el
tejo.
La situación actual del
Tejo en las Sierras Tejeda-Almijara, resulta ser bastante precaria. De una supuesta
abundancia que debió ser tan significativa como para dar nombre a la Sierra, ha
pasado a ser prácticamente relíctica con enclaves de poca extensión en los que
persisten algunos ejemplares.
Las existencias actuales
se caracterizan por una edad avanzada, presentando portes arbóreos de notables
dimensiones, generalmente aislados. La regeneración natural es prácticamente inexistente. En ello influye
tanto lo inadecuado de la estación (duros substratos y falta de cobertura) en
el caso de paredones y canchales
rocosos, así como la acción intensa de un pastoreo totalmente desorganizado que
tiene en espera a una gran cantidad de ejemplares achaparrados.
Estos enclaves se han
mantenido sin lugar a dudas por la inaccesibilidad de su ubicación, escapando a
una corta que debió tener como fin fundamental el carboneo, con destino a
suministrar las calderas de la industria malagueña hasta la primera mitad del
presente siglo.
La recuperación del área
potencial se muestra bastante viable, dada la extensa superficie que aparece
por encima de los 1.500 m. de altitud con cubierta arbolada (Pinares de
repoblación) donde la mejora del sustrato y condiciones ambientales, son
evidentes. Esta situación es claramente manifiesta en la provincia malagueña
(Llanadas de Alcaucín, Barranco de la
Peña del Águila, Barranco Hondo, Barranco de la Cueva del Agua, Loma del
Espartal, Cerro Albucaz, Loma de los Carneros, Puerto de Cómpeta, Puerto de
Frigiliana, Puerto de Las Ventosillas, El Cuervo, Loma de la Encina) donde la
presencia de ganado doméstico es menor o se encuentra mejor regulada. Por su
parte, la provincia granadina, presenta mejores condiciones
físicas dada la exposición a umbría de la práctica totalidad del macizo
en esa provincia, no obstante, el aprovechamiento pastoral es mucho más
intenso. Enclaves señalados son (La Alcauca, Fuente Santa, Hoyos de Tacita de
Plata, Cerro Albucaz, Cerro Lucero, Cerro de Los Machos, Loma de Hubares). En
total, más de cinco mil hectáreas de superficie potencial para el Tejo, donde la
recuperación de la especie podría conseguirse con apenas regular la acción
pastoral, dado que la diseminación observada ha sido bastante satisfactoria.
Las plantaciones
artificiales, con planta obtenida mediante enraizado de estaquillas, mantenidas
durante tres años en vivero, han dado magníficos resultados (pervivencia
superior al 80%), cuando se han instalado bajo cubierta protectora (Pinus
sylvestris) en terreno acotado al pastoreo doméstico.
A modo de resumen de todo lo
anterior, podemos hacer algunas recomendaciones de carácter general sobre un
posible programa de recuperación del tejo en la Sierra de Tejeda y la Almijara:
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