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de Obras en esta página
Disculpen
las molestias y no se agoten por la espera.
La
prisa es de Shaytán (Satán) y la tranquilidad de el Rahmán (el Compasivo)
POESIA EN LA
MÚSICA ANDALUSÍ

Kunnash de al Haik (1789). Manuscrito
conservado en la biblioteca de la familia Daoud de Tetuán
Como ya hemos
dicho, la relación entre la poesía y la música andalusí, son tan estrechas que
prácticamente no pueden entenderse una sin otra. La transmisión oral de las
manifestaciones poéticas, tanto profanas como religiosas, desde siempre se vio
acompañada de la música, a fin de facilitar la memorización que favorece el
ritmo musical. Así, no se conocen partituras escritas con las melodías
andalusíes, y tampoco se han conservado manuscritas las poesías que se cantaron
en los jardines de Al Andalus en las noches de jazmín y azahar que embriagaron
los patios de Córdoba, Sevilla y Granada, principalmente.
El Kunnash
(cancionero) que escribe “el tetuaní”, descendiente de sevillanos emigrados, Ibn ‘Abd Allah Muhammad ibn al Husayn al
Haik al Andalusí, a finales del siglo XVIII, recoge las letras de las nubas
que se conservaron hasta ese momento, por transmisión oral, a pesar de la
diáspora andalusí, y que aún hoy, se cantan en el vecino Marruecos. La obra,
solamente consigue recoger once nubas de las muchas
que existieron. A pesar de ello, contiene más de setecientos poemas, de los que
siglos antes se cantaron en suelo andaluz. En definitiva, viene a ser un libro
de poesía, con textos escritos entre los siglos XI y XIV principalmente y que
no tiene parangón en la literatura castellana o aragonesa paralela.
Tengo que
agradecer personalmente al Doctor Malik
Bennuna, uno de los actuales sabios de Tetuán, el regalo personal de un ejemplar
de este libro, en la edición preparada por él y publicada en 1999. Es una
especie de talismán cultural que sin duda llenará de luz el camino del
conocimiento de la cultura andalusí, que nos hemos propuesto recorrer. Esta es
la principal fuente de la que surgen los poemas que plasmamos, traducidos al
castellano, a continuación.
Es de destacar
también la notable colección llevada a cabo a lo largo ya de veinte años por
Eduardo Paniagua, con varias casas discográficas y últimamente mediante su
propio sello PNEUMA, especializado en música medieval y sobre todo andalusí. De
ellos sobresalen tanto su contenido musical como su presentación y los libretos
que contienen, con diversos aspectos más o menos generales sobre la música
andalusí. Otros merecidamente destacados son Luis Delgado, Omar Metioui, Begoña Olavide y las
grabaciones efectuadas por los grupos Al-Tarab o Gharnata de Granada, así como los discos editados por la
Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía sobre este tipo de música
histórica andaluza. Asimismo es notoria y destacable por su calidad,
presentación y valor documental, la “Nuba de los
Poetas de Al-Andalus”, editada por la Fundación “El Legado Andalusí”
conjuntamente con el Patronato “Sierra Nevada 95” y que fue dirigida por el
maestro Abd-l-karim Raîs al frente de la orquesta andalusí del conservatorio de
Fes.
رأى
ألبرق شقيا نحن
إلي الشرق ولولاح غربا
الحن إلى الغرب
جل
جل تراالمعني
جل جل
ترالمعاني وافهمني
يا فلان
ما تنطق الأواني إلآ بما
سكن
آجي تكن جواري نصف لك الخبر
سبعه هم آلدراري بالشمس والقمر
وثم نجمي ساري مع نجوم
أخر
والسر في المنازل والقلب صار
مكان
ما تنطق الأواني إلآ بما
سكن
El rayo en el levante ha
contemplado
Yo ya no tengo a nadie
y así quedó prendado del
oriente
a quién contar mi historia.
mas si hubiera brillado en
el poniente
Tan solo me he quedado
a occidente se
habría encaminado que
hasta las mismas aves
mi
exilio compadecen.
Anda quien quiera que
seas,
Aunque mi cuerpo fuera
ven, si quieres
entenderme,
de hierro, mis suspiros
a contemplar el
sentido.
lo habrían derretido.
Al paciente sosiego
Los momentos no articulan
no puedo ya volver.
sino lo que permanece.
Su rastro lo he perdido.
Me alejé de
los míos
Ven y serás mi
allegado
dejando sus dominios.
te daré la buena nueva.
¡Que Dios me infunda paz!
Sana’a.Nuba
al-Istihlal
Siete son los
fulgurantes
astros: el sol
y la luna
Noche maravillosa
y con el planeta
Júpiter
más dulce que ninguna.
los otros
cuatro planetas.
No quiera Dios que vuelva
el
vigilante ausente.
La conciencia
más profunda
¡Dichoso quien ha visto
es el secreto
cifrado
el rostro del amado!
en la mutua
cercanía
¡Ay luna, luna llena.
así el corazón
se vuelve
que prende mis anhelos!
lugar en donde
acontece Amante ya
perdido
a perdición sentencia
Los momentos no
articulan
Leylun ‘Ayib
sino lo que
permanece
Sana’a.Nuba Garibat al Husayn
al
Shustarí
Sana’a.Nuba al
Ussaq.
Cuántas noches vencí a la
luna ¡Qué
extraño aquel que está enamorado
y las estrellas del cielo lo
ignoraron.
y revela su secreto a la gente!,
Dios guarde y vigile nuestra
noche.
es un pobre al que se cree tonto
¡Ay que unión la nuestra
cuando juntos estamos!,
y pienso que es así.
se olvidan de nosotros el
tiempo y el espía.
Mi cuerpo se agotó y enflaqueció,
Ojalá el río de los dias no
corriese. y mi
amor no encontró otro sino a El.
al alba, Dios nos
proteja.
Me encontrarás cuando se le nombre
Ibn al Jatib.
y se encenderán en mi corazón unos fuegos.
Sana’a.Nuba de los Poetas de
Al-Andalus Aquel que ama al Hermoso es
paciente
a pesar de su desdén y alejamiento.
Al-Sustarí.
Sana’a.Nuba
de los Poetas de Al-Andalus
Qué dulce es el
néctar ¿Por qué estoy enamorado?, no despierto
de mi asombro.
entre las pupilas.
Estoy ebrio sin vino,
Se agitó el enamorado
triste y lleno de deseo,
despertando mis
nostalgias.
extraño en estos lugares.
Anónimo
¿Volverán a ser felices nuestros dias y nuestras noches
Sana’a.Nuba de los Poetas de
Al-Andalus a la orilla del mar?
¿Gozaremos
de la brisa perfumada,
¡Por Dios!, oh médico del
amor, coge mi mano
almizcle de nuestras casas,
que muero de debilidad. y la belleza acaso se
aprestará
Libera mi cuerpo, que de
dolor se queja,
a saludarnos,
de la camisa débil que lo
viste.
mientras árboles frondosos, esbeltos, bellos
El fuego de la pasión ardió
en mi interior
cubrirán el jardín con su sombra?
y creció la nostalgia;
El agua fluía,
El amor descubrió mis
secretos y
las hojas de mirto, flotaban o se hundían.
y las lágrimas
corrieron.
Ibn Zuhr “el nieto”
Ibn Zuhr “el nieto” Sana’a.
Nuba de los Poetas de Al-Andalus
Sana’a. Nuba de los Poetas
de Al-Andalus
Me conquista, me conquista
con su gracia al andar,
¡Por Dios!, es una boca de cornalina roja,
¡por Dios!, daría la vida
por un amigo cruel. que se ha
enfilado de perlas de aljofar.
No sabía, antes de besar su
boca de dientes parejos, El
amado nos ofreció en ella un vino puro,
que una margarita encerrara
vino. que parecía estar
mezclado con el agua del Kawtar
Ibn Sahl
Anónimo
Sana’a. Nuba de los Poetas
de Al-Andalus Sana’a. Nuba
de los Poetas de Al-Andalus
Vuestras miradas hieren mis
entrañas
Se prolongó mi exilio;
y mis ojos hieren vuestras
mejillas. No tengo un solo amigo que me acompañe,
Herida por herida; valga una
por otra,
y el tiempo no me lleva hacia el que amo,
pues ¿qué causó la herida
del desdén?
Vivo afligido y no encuentro ayuda en mi corazón
Amat al-Aziz al-Sarifa al-Husayniyya Tiene el alma de
los reyes
Mawwal.Nuba de los Poetas de Al-Andalus y la condición de
los mezquinos
Anónimo
Sana’a.
Nuba de los Poetas de Al-Andalus
Oh tú, mi gacela,
Su amor fue injusto conmigo,
¡qué hermosa eres!, Dios le
pedirá cuentas por ello.
vendiste
caro tu amor.
Me dió a probar la muerte.
No
prestes atención
Esta cría pura de
gacela,
al
que te vigila.
“cautiva cuando camina”,
Anónimo como
dijo el alfaquí.
Sana’a. Nuba de los Poetas de Al-Andalus Mi corazoncito
enamorado
Está en vela.
Ruego
a Dios
que me de paciencia.
Anónimo
Sana’a.
Nuba de los Poetas de Al-Andalus
¡Oh cara de luna llena!,
¡oh sol tras la nube!,
no pude soportar mi sufrimiento y pasión.
¡Cuántas veces le escribo enviándole cartas!,
tal vez me conteste.
Si se prolongara tu alejamiento,
pienso que moriré.
Amor mío, sé amable y generoso en tu unión,
tú mi enfermero y mi médico.
Anónimo
Sana’a. Nuba de
los Poetas de Al-Andalus
Recorriendo las ciudades, de ti me enamoré Tu amor me
hace sufrir, he perdido la alegría.
y me invade la tristeza de la pasión. Tú que vives en mi
corazón, ten piedad de mi.
Si tuviera dos corazones, sobreviviría con uno ¿Tendré
manera de alcanzarte?
y abandonaría el otro al sufrimiento por tu
amor. Se indulgente con este que obedece tus
órdenes.
Mas, sólo uno tengo conquistado por ti. Por Ibrahim, el amigo de Dios, apresura
tu consentimiento
Ni vivir puedo alegre, ni la muerte me libera. Apresúrate
esperanza mía, en ti está mi salvación.
Soy como un pájaro sufriendo sin piedad Tu que
vives en mi corazón, ten piedad de mi.
atrapado en la mano de un niño
Sana’a. Nuba Rasd l-Dhil. Argelia
que juega inconsciente, ajeno al dolor.
Presas mis alas, incapaz soy de escapar
volando.
Me llamaron loco por mi sufrir de amor,
todos me ponían por ejemplo.
Oh vosotros, los enamorados, morid de pasión
como Qays, padeciendo el dolor y el abandono.
Sana’a. Nuba Rasdl l-Dhil. Argelia
La Nuba al Mayá se compuso para
ser interpretada desde el mediodía hasta la puesta de sol. En el Kunnas de al
Haik, la obra clásica por excelencia del repertorio poético de las nubas, se
encuentran sesenta y tres canciones de las que no se conoce su autor. Como ya
se ha dicho en el apartado de la música andalusí, las nubas tienen valor
terapéutico para el espíritu humano, aludiendo a las posibles circunstancias y
estados anímicos del mismo a lo largo del día. En este caso, la nuba al Mayá
acarrea una enorme carga de nostalgia y sentimiento por el ser amado en el
momento del atardecer, resaltando y agradeciendo a los luceros y a la
naturaleza sus especiales magnificencias en estas horas del dia. Su elemento es
el aire y su estación es la primavera. El sonido principal de su modo es el mathlat
o tercera cuerda del ‘Ud, que se llama Máya, de ahí su nombre. Varias canciones
o sana’a de esta nuba pertenecen al modo
Sika. El modo Sika, es uno de los más familiares a la actual cultura de la
Andalucía española, dada su similitud con lo que en ella se conoce como
“flamenco” (soleás).
¡Oh gentil hermosura,
aquella que mi mente prendió en su prisión!
¡Oh tallo que provoca la
desesperación, oh brisa perfumada con la fragancia del jayli!
El almíbar de tus
mejillas dejó como herencia en mí la turbación.
Por Dios te pido: ¡no
rechaces a aquel que cayó ansioso por una que otra pasión!
¡Amor mío, lo que sucedió
ni siquiera nada fue, pues de ello muy arrepentido estoy!
Sana’a. Nuba al-Mayá
¡Oh tarde, me has traído el recuerdo de mi inclinación
y, por si fuera poco, también la
memoria de un tiempo en que, por cosas del querer, se
sufrió la consunción!
El sol, en su esplendor, ha henchido el
horizonte y moviéndose inmóvil se desplaza,
trazando camino hacia una indolente posición.
¡Copero, se generoso, y escancia para nosotros
un poco más de licor
sin parar mientes en lo que pueda decir algún que
otro censor!
¡Contempla cómo va tornándose en amarillo la
luz del sol y cómo, despacio,
hacia su crepúsculo avanza en suave prosternación!
Sana’a. Nuba al-Mayá
El sol del atardecer expresa con su belleza la
que puede tener el oro en su color y, cuando se
inclina al marcharse, mi corazón se deshace en
lágrimas que expresan pesadumbre y dolor.
¡Oh
Señor, concédeme el perdón!
Del anhelo que me posee siento mis fuerzas flaquear. El hiato que entre mi
y mi amor separa no es otra cosa que frialdad y
la razón se halla en el hecho
De que lo mismo fuera que
si escondido estuviera, pues escondido está.
Todas mis ilusiones
puestas en su encuentro han quedado ya.
¡Ojalá me perdonase y
demostrase asi su sincera lealtad!
En el encuentro, el ánimo
vuelve al que fue marchito corazón,
aquel que una vez enfermo estuvo por hallarse
perdido por el amor.
Cada
vez que se esconde el sol, se agravan las dolencias que hacen mella en el
interior,
y
mi corazón se deshace en lágrimas que expresan pesadumbre y dolor.
¡Oh
Señor, concédeme el perdón!
Sana’a. Nuba
al-Mayá
Oh compañeros, cuando me encuentro con la gentil hermosura me
desvanezco y,
hasta que pierdo el
conocimiento, la contemplo y la contemplo.
Y en el viento levanto el vuelo tal como un loco y pierdo la razón y,
por mucho que lo intento, no
doy con ella, no doy.
¿Cómo puedo hallar el sosiego si el ser que amo posee la más perfecta
creación?
¡Si acaso pudiera verlo quizás algo en él le moviera a ser compasivo
hacia mí!
El ímpetu me arrebata y es como que la paciencia se me agotó y sin
embargo
Cumpliré
la promesa durante toda mi vida sin excepción.
Por adelantado envío a la joven hermosura mi salutación y compongo así,
al tiempo,
de mis personales sucesos,
para ella, esta narración.
Sana’a. Nuba al-Mayá
¡Oh los presentes, cautiva hizo de mi mente aquel ser por quien mi
espíritu se inflamó!
¡Cuánto la habré querido,
que ni siquiera los años transcurridos
hacer algo han podido para que
la olvidase yo!
Mis noches se suceden y todo son suspiros, ayes, quejidos, esperanza y
expectación.
Nadie resiste, ya se sabe, heridas abiertas en el corazón.
¡Aunque, pobre, uno
tuviera ese débil pálpito de metal, finas cejas y ojos negros enmarcados
en kohol serían más que
suficientes para desatar, en cualquiera, la vorágine del amor!
¡Cuán bella es la túnica
que cuelga sobre las ramas y transmite a lo que cubre un encanto
similar al que los párpados dan a los ojos cuando
aquellos están al cerrar!
Sana’a. Nuba al-Mayá
¡Contempla los jardines cómo vestidos de verde van!
¡El
sol, como el resplandor del oro puro, contagia alegría con sólo mirar!
¡Aprovecha el goce que embarga al alma en una tarde
de un día especial,
teniendo una gacelita por
compañía y su forma de trotar!
¡Mira al sol cómo prepara el instante en que se ha
de retirar, sol sobre las ramas
vestido de amarillo azafrán,
amarillenta y de esta forma
cobra un color de pepitas de oro y de perlas de
joyas que son de admirar!
Sana’a. Nuba al-Mayá
Si
de la época antigua que pasé con mi amante los tiempos vamos a recordar,
creo que van a arder mis
entrañas sólo por el hecho de evocar.
Cuando
las tinieblas de la noche se comienzan a extender, idos de exaltación
nos hallamos sin que las
lágrimas en las mejillas se paren de deslizar.
¡Si fuera comprensiva aquella en quien deposité mi
amor sería piadosa y me sanaría de esa
tremenda pulsión que, recorriendo
mi fuero interno, no se deja dominar!
Con paciencia desprendida soportamos del amor el acerbo gusto
que tiene la pureza de la
pasión.
Sediento
como estoy doy en prenda mi mente más al agua dulce no le es dado aplacar
el deseo urgente que, únicamente,
con el encuentro del amado se deja aliviar.
Sana’a. Nuba al-Mayá
El sol de quien amo ha amanecido en la noche y siempre ha de alumbrar
sin que después se siga que
el ocaso al día pueda reemplazar.
El sol del día desaparece de noche pero los soles que en los corazones
hay
nunca lo hacen porque
crepúsculos como esos ellos no han.
Su cielo es radiante y es enorme al despuntar, y en ese momento mi
corazón dolido
se empieza a incendiar.
Y detiene a la existencia en su ocaso ese sol por mor de lo que recita
y por esta misma razón
pone en calma aquellas almas que enamoradas son.
Su belleza es lugar idóneo para quienes viven el amor y a nadie más
corresponde obtener,
de él, espacio ni ocasión.
Sana’a. Nuba al-Mayá
Mi corazón, de afligido, derretido parece estar y el cuerpo no es más
que una sombra
que uno pueda imaginar.
¡Oh vosotros los amantes,
que lo sois en general, ¿quién asegura que vuelva, que regrese,
que esté escrito para el encuentro
el que deba continuar?
¿Cómo no se puede perder
la razón viendo cómo son las flores que en el tallo encuentro
y el río va fluyendo por
causa del desvelo a través de un lecho que provoca admiración,
y los pájaros ascienden a
las ramas cual oradores
que en prédica se hallaran
en el dia de la reunión?
La fuente de la belleza responde y fatigado el corazón no para de
declamar:
¡Oh vosotros los amantes,
que lo sois en general, ¿quién asegura que vuelva, que regrese,
que esté escrito para el encuentro
el que deba continuar?!
Sana’a. Nuba al-Mayá
Mi amor por el que anhelo regresó y el sol en sus mejillas huellas
tiene que ha dejado.
Dije: ¿Que extraño es ver el sol en la luna
cuando todos ya sabemos
que alcanzar a la luna no le
conviene al sol?
Sana’a. Nuba al-Mayá
En amarillo tornó la tarde. ¡Qué maravilla
encierra el brillo de su esplendor
y cómo con qué atavíos de
vestir a los arriates ella misma se encargó!
Desciende para ocultarse e inicia su inclinación. Después su cielo la
sigue
y por ella están mis ánimos en estado de turbación.
Me traicionó, ¡copero, llena mi copa y pongámonos a cantar de manera
que en mi tarde consuelo
podamos hallar!
El sol del ocaso partió pálido de amarillo y las sombras de él se
apoderaron
hasta hacerlo ocultar, dejando al amante en pena
por sentir
que
ha perdido su hermosura y su belleza al tenerse que ausentar.
Me traicionó, ¡oh
contertulio junto a la bebida pongámonos a cantar
y disfrutemos del placer
que la belleza nos da!
Colmó los jardines con majestuoso resplandor quedando en esbelta pose
y en
tímida intención, como si una novia fuera, elegante y de excelsa condición,
con una áurea diadema y unas
tropas adecuadas para la celebración.
Me traicionó, ¡copero, llena mi copa y pongámonos
a cantar
de manera que en mi tarde consuelo podamos
hallar!
Sana’a.
Nuba al-Mayá
¡Oh
tarde, muéstrate magnífica hasta el punto de que las moradas
aceptar deban gustosas el
sentirse orgullosas de tu inmensa majestad!
Lindas
vestimentas son las que portas. Vestimentas con las que se adornan como con
tejidos
bordados todas las reuniones que se celebran en los círculos señalados.
El
copero de quienes sufren la sed ardiente en su
interior va sirviendo con alegría
a todos aquellos que
porfía en negligente situación.
En
el valle de las perlas se presentan ante mí aquellos que del séquito de la
belleza
forman parte y sucesión.
Y a nosotros se nos asemejan cual flores
que vistieran los más finos ropajes del ingenio superior.
Sana’a. Nuba al-Mayá
Cuando su belleza por fin vi aparecer no pude
sino exclamar convocando a viva voz:
¡Juraría, oh
camellero, que algún que otro desgarro sufrió mi corazón!
¡Avanzad con lento paso
puesto que el más débil entre vosotros soy y mi montura la más
agobiada de las que forman la
caravana sin que haya discusión!
Sana’a. Nuba al-Mayá
Dios sabe que mi alma se encuentra aniquilada por la vehemencia
enamorada
que yo siento por ti y a
pesar de ello no cejo de alimentarla con la plena confianza
de un día llegar hasta ti.
Sólo el mirarte ya es, en mi, ruego y esperanza para eso conseguir.
Y no hay nada en la vida ni en lo que en ella pueda existir que me
satisfaga tanto
Como admirarte a ti.
Sana’a. Nuba
al-Mayá
Antonio
Pulido Pastor