FORO CULTURAL ABEN HUMEYA

 

INTRODUCCION

 

EL Foro Aben Humeya esta constituido por hombres y mujeres –andaluces de conciencia- que quieren y pretenden recuperar y dignificar la cultura, historia y memoria colectiva, como método para reconstrucción nacional de Andalucía.

 

Muhammad ibn Ummaya, perteneció a la clase dirigente andaluza, su padre formó parte de los señores 24 que administraban la ciudad de Granada, después de la conquista castellana.

 

Conocido como Aben Humeya, decidió continuar, como la mayoría de los andaluces, en su ciudad, Granada, en su Patria, Andalucía. Aceptó como casi todos los andaluces la “conversión” al cristianismo como pasaporte de seguridad y adoptó el nombre de Fernando y los apellidos de Córdoba y Valor (Ballur), su pueblo de origen.

 

Todos los esfuerzos de los nuevos conversos encabezados por “Francisco” Núñez Muley, fueron inútiles ante la determinación de los nuevos señores de Granada para acabar con todo tipo de tolerancia. Comenzó la limpieza étnica que después tanta sangre ha derramado: La intransigencia cristiana no pudo soportar que el nuevo estado que nacía fuera pluricultural y se respetasen otras creencias que las de aquellos extranjeros que nos invadieron.

 

Los extranjeros fueron y son ellos, los que con la cruz y con la espada nos sometieron, nos arruinaron.

 

Nosotros queremos mantener el testigo que durante generaciones andaluces de conciencia nos han transmitido y por ello damos este nombre a este Foro para la discusión, la tolerancia, la pluralidad y la MEMORIA DE NUESTRO PUEBLO.


DECLARACION DE PRINCIPIOS


Un Pueblo, una Nación... Andalucía. La etapa de Al-Andalus fue de libertad y brillo cultural. “Por entonces, Andalucía era libre: hoy es esclava”  Blas Infante. (El Complot de Tablada)

 

Inventaron el mito de la invasión árabe, en el 711, y sólo desde la envidia y el odio se puede justificar el por qué no se preocuparon, ni antes ni ahora, si ese mito es, social y cronológicamente posible. Solamente decidieron que una horda de jinetes árabes, a lomos de caballos y camellos, defendiendo las leyes del Corán, que por otra parte, aún no se había difundido, habían llegado desde la lejana Arabia y habían cruzado el estrecho, cuando apenas si existía algún medio. Todo en un tiempo récord; un fallo tras otro, una mentira tras otra y muchas barbaridades. Desde el primer y más mínimo detalle, cualquier mente mínimamente lúcida descubre la imposibilidad del mito.

 

Encontraron en el mito de la invasión árabe una perfecta excusa para su bárbara conquista y posterior genocidio del pueblo andalusí. Era una tierra rica, económica y culturalmente. El expulsar a los musulmanes andaluces, era bien visto por los reyes europeos trinitarios, e incluso con bulas a modo de gratificaciones por parte del papado.

 

La conquista militar de Granada, último baluarte de la Andalucía soberana, supuso el comienzo de uno de los mayores genocidios que se han dado en la historia de la humanidad.

 

La muerte y la rapiña, que conlleva toda guerra, se unió a un proceso de colonización y aculturación sin precedentes que llevó a la prohibición de la lengua, la cultura, la religión y la propiedad, es decir, a la prohibición de la misma esencia del ser de una persona y su pertenencia a una colectividad, todo ello en una estrategia de exterminio y extirpación de toda una Nación, que molestaba a los planes imperialistas de la corona de Castilla.

 

Para el “nacionalismo español” no fue suficiente con la conquista, sometimiento y colonización de Andalucía, sino que quiso llevar a cabo, hasta sus últimas consecuencias, la eliminación física de la nación andaluza morisca, decretando la expulsión y dispersión de todos los elementos rebeldes de un pueblo desesperado y empeñado en no perder sus más intimas formas de identidad, como no podía ser de otra manera.

 

Pero el “nacionalismo español” no se conformó con la represión, sino que a través de sus “propagandistas-historiadores” han tratado de borrar la memoria histórica del pueblo andaluz a lo largo de estos años de mentiras.

 

Porque mentira es que los habitantes del reino Nazarí de Granada y del Califato de Córdoba no fueran tan andaluces, o más, que los actuales.

 

Porque mentira es la supuesta expulsión “total” de los moriscos andaluces y la supuesta repoblación “total” de Andalucía por gentes venidas del norte.

 

Y por supuesto, mentira es la identificación de “moros-extranjeros indeseables”, que tan profundamente ha calado en la conciencia de la masa popular. Nuestros antepasados no eran un grupo de “moros invasores”, sino un pueblo culto y milenario y con un legado cultura e histórico más antiguo y rico que el de muchos otros pueblos".

Cuando todos los andaluces

conozcan su verdadera

historia y esencia, será cuando

logremos llegar a obtener

el poder necesario

para exigir el respeto

a nuestra personalidad

tan diferente de aquella

que tratan de imponernos

                                                                                  Blas Infante.

                                                     

                                                                

 

            Asociación Cultural inscrita en el Registro Provincial de la Junta de Andalucía, num. 4427, Sección 1ª

                                                           Contacto: foroabenhumeya@yahoo.es

 

Al-Andalus según Blas Infante

¿Desapareció Al-Andalus? o ¿Somos aún Moriscos?

La Gran Estafa Histórica: La Repoblación o La Limpieza de Sangre

Origen e Identidad de la Causa Morisca

CARTAS ANDALUCISTAS