CORDOBANES Y GUADAMECÍES

El trabajo artístico del
cuero fue introducido en Europa a través de
Los cordobanes tienen su
origen en la capital del
Califato, y se conocen
como tales, las pieles de macho cabrío curtidas
con zumaque (Rhus coriaria), planta rica en
taninos curtientes que daba a los cueros mayor flexibilidad y resistencia, y
que resulta abundante en el entorno físico de la provincia cordobesa. De
cordobán se fabricaban guantes, manteles, esteras, calzado, etc.; pero los de
mayor prestigio eran los cordobanes ornamentales y para ello se empleaban
diferentes técnicas como: trazado, modelado, repujado, incisado,
ferreteado o calado; elaborándose de este modo arcones, estuches, sillerías,
encuadernaciones y otros objetos. Los cordobanes, a diferencia de los
guadamecíes no van metalizados.
Pocos objetos de cuero
procedentes de la época andalusí han llegado hasta nuestros días, apareciendo
en los forros de algunas arquetas, en los mimbares de
algunas mezquitas magrebíes, manufacturados en los
talleres de Al Andalus, y sobre todo algunos elementos militares de la época
nazarí como adargas y fundas de espada.
De su rápida expansión y
calidad hay numerosas referencias escritas “…Es tanta la ventaja de
aderezase bien los cueros de Córdoba, que ya por toda España, cualesquiera
cueros de cabra, en cualquier parte que se hayan aderezado se llaman cordovanes por la excelencia de este arte que en aquella
ciudad hay.”
La industria del cuero
pasa a Marruecos, especialmente a Fes, de manos de
los andaluces deportados en el siglo IX de Córdoba, tras la rebelión del
arrabal, cuando unas 8.500 familias hubieron de dejar la capital del califato,
asentándose principalmente en aquella ciudad.

La producción de
cordobanes ha seguido sin interrupción hasta nuestros días, si bien en el siglo
XVIII se adulteraban para darles mayor peso y obtener mayores ganancias.
Arcas, baúles, cofres y
maletas constituyen el grupo más numeroso de muebles en los que se utilizó el
cordobán. El cuero se usaba como revestimiento de la madera por su resistencia
e impermeabilidad, así como por sus posibilidades decorativas.
El origen de los
guadamecíes se cree que fue la localidad de Ghadamés
(Libia) y de ahí puede que proceda el vocablo, aunque su origen más remoto
esté, probablemente, en las antiguas civilizaciones de Oriente Medio, imitando
brocados y damasquinados con hilos
de seda y oro. Pronto
adquiere un carácter andaluz muy apreciado en toda Europa.
El guadamecí es la piel de carnero, llamada
badana, curtida y más tarde dorada, con metalizados con finas hojas de plata u
oro, bruñidas, grabadas con diversas técnicas y policromadas. Se empleaban como
revestimiento mural, ornamentación de mezquitas, iglesias, retablos, biombos,
sillerías, tapices, etc. Se consideraban un objeto de lujo y como tal utilizado
como presentes regios y principescos.
Aunque cordobanes y
guadamecíes eran fabricados desde el siglo VIII en
La decoración de interiores a base de guadamecíes se
utiliza desde
También
tiene el guadamecí aplicaciones pictóricas, siendo notables los retratos de personajes
efectuados sobre cuero, o los retablos de iglesias.
Actualmente se mantienen
talleres de estas artes en distintos puntos de Andalucía, resaltando Córdoba
por la calidad y número de talleres. Es de destacar también el taller de
Antonio Rodríguez Hidalgo, en la sevillana ciudad de
Osuna, en el que se llevan a cabo aún numerosos trabajos decorativos en estas
artes y con el destino que siempre tuvieron. A él hemos de agradecer la mayor
parte de las imágenes que ilustran esta página.
La tradición es un punto
de partida……el artista interpreta la realidad utilizando lo que encuentra y
refleja en sus obras su visión del arte y del mundo, sujetos al lugar y al
momento; la efímera realidad no hace sino inferir valor a aquellas realidades y
vivencias del arte que tal vez mañana ya no existan.

Rafael Varo
Atalaya
Ghadamés Cueros info@cuerosghadames.com
C/ Corregidor Luis de
14003 (Córdoba) http://www.cuerosghadames.com
Antonio Rodríguez Hidalgo
Taller ARTE-2
C/ S. Pedro, 2
41640 OSUNA (Sevilla)