Alfonso Lasso de la Vega, amante de Andalucía y entregado a su causa.
Mi agradecimiento especial al co-autor del libro "Sevilla en el recuerdo", Manuel Hijano del Río de cuyo muy bien documentado libro he extraído casi completamente este resumen bibliográfico.
Alfonso Lasso de la Vega y Jiménez-Plácer nace el 29 de abril de 1898 en Sevilla,
hijo de Maria Jesús Jiménez-Plácer y Cabral Bejarano y de Francisco Javier Lasso de la
Vega y Cortezo, miembro de una prestigiosa y culta familia en la que destacaron su
bisabuelo materno, el pintor Antonio Cabral Bejarano, su tío el poeta Leoncio Lasso de la
Vega, su mismo padre el catedrático de Pediatría y Decano de la Facultad de Medicina de
Sevilla, así como concejal del Partido Liberal y luego del Partido Republicano, y su
hermano Javier, que sería director de la Biblioteca Universitaria de la Complutense de
Madrid.
Lasso de la Vega recibe una educación esmerada en su infancia y estudia Filosofía y
Letras en la Universidad de Sevilla, donde se licencia en 1917, y ejerce como profesor en
el Instituto de Osuna hasta 1919, para proseguir enseñando en otros institutos de Sevilla
hasta 1936.
En 1926 casa en Lisboa con María Alice Pedroso Calleya con la que tendrá seis hijos. De
vuelta a la capital hispalense colaborará en la fundación del club de fútbol del
Sevilla C.F., gana una plaza como funcionario del Museo Arqueológico Provincial, y
prepara activamente la representación de Sevilla en la Exposición Iberoamericana de
1929.
De inicial filiación masónica, Alfonso Lasso de la Vega ingresa en el Partido
Republicano Radical de corte republicano, federal y socialista. 
Con la llegada de la II República en 1931, Lasso es nombrado Director del Alcázar de
Sevilla, que como patrimonio real, es incautado y entregado al ayuntamiento hispalense ese
año, y al frente del cual hará una gran labor hasta su cese en 1934.
Andalucista convencido, Lasso de la Vega ingresó en el Centro
Andaluz en 1918, y participó en el Congreso de Ronda de 1918 y en la Asamblea de
Córdoba de 1919, será en 1932 cuando consiga materializar otra de sus
aspiraciones: El Centro de Estudios Andaluces, que siguiendo las ideas pedagógicas
de Giner de los Ríos y aplicándolas con el ideal andalucista
de Blas Infante quiere "restaurar y procurar la evolución
del Espíritu andaluz, alumbrando sus propias fuentes culturales", a través de una
extensa red de centros que habrían de establecerse "por la actual Andalucía, Sur de
Levante, (hasta Villajoyosa en Alicante), provincia de Badajoz, Algarve, Norte de
Marruecos y América Española".
En este primer Centro se crean secciones de Historia, Arqueología, Música, Literatura,
Bellas Artes, un Instituto de Estudios Americanistas, la Orquesta Sinfónica de Sevilla,
se imparten clases de Filosofía Andaluza, Historia, Dibujo y Pintura, e incluso se dan
clases gratuitas de árabe que imparte el propio Blas Infante y el magrebí Abd El-Kader ,
y que llega a tener 60 alumnos mientras en las escuelas de estudios árabes de Madrid y
Granada apenas llegaban a la docena. En esta gran labor cultural incluyen una discoteca
andaluza, trabajos arqueológicos sobre la cultura de Tartessos,
una Biblioteca y publicaciones periódicas como la revista Amanecer desde 1933, que
curiosamente editan bilingüe en castellano y en árabe para, según decían en su
Editorial "enseñar a los moros la aspiración del Centro Andaluz relativa a llegar a
restablecer con ellos nuestra antigua comunidad cultural, y a que nos llegase a servir de
instrumento de hermandad con los moros andaluces (...) por ser los más cultos de todo el
litoral africano norteño", pidiendo al gobierno la entrega de la Sinagoga de Toledo
a la Comunidad Hebrea y la Mezquita Aljama de Córdoba a la
Islámica.
Lasso será también el primer director de la Orquesta Sinfónica de Sevilla, que será de
las primeras en tocar el nuevo himno de Andalucía, con letra de Blas Infante y música
inspirada en un antiguo canto de los campesinos denominado "Santo Dios".
Instituída en 1931 la Junta Liberalista Lasso participará activamente en la
elaboración del Estatuto de Autonomía para Andalucía que será debatido en Córdoba en
1933, Congreso que fracasa por las diferencias políticas que llevan a la división entre
andaluces orientales y occidentales.
El golpe de estado de Franco y el comienzo de la guerra civil lo llevan ante un tribunal
que acusándole por su pasado masón y republicano, lo deja en libertad sin duda por
influencias familiares, y a cambio de exiliarse en Portugal, condenado en 1947 en
reneldía a 12 años y un día por su participación en la defensa de la República contra
el golpe de Sanjurjo de 1932, logra por su amigo el marqués de Saavedra una plaza de
profesor de Geografía e Historia en el Instituto Español de Lisboa (1949) dependiente
del gobierno español, y realizará una gran labor docente al tiempo que retoma sus
contactos y especialmente en 1962, cuando tras ser detenido inicialmente en la frontera,
consigue volver a Sevilla aunque sea sólo para volverla a ver ya que no puede aún
regresar definitivamente a Andalucía.
Viajero incansable lleva el recuerdo de su Sevilla natal y de Andalucía por media Europa,
con una inquietud y una imaginación sin límite persigue la creación de un Senado
Bético que aglutinara personas para trabajar por Andalucía, la creación de un
túnel bajo el estrecho de Gibraltar, propone construir aeropuertos en todas las capitales
andaluzas, la unión de todos los pueblos andaluces desde el Algarve a Murcia y desde
Badajoz al norte de Africa.
En esta actividad le sorprende la muerte el 6 de agosto de 1977 en su domicilio de Lisboa,
siendo enterrado en el cementerio de Lumiar donde en su lápida y debajo de su nombre
escribieron una sóla palabra: Sevillano. Años después al ser enterrado con
su esposa en el cementerio del Alto de Sâo Joâo, sus hijos y nietos reescribieron la
inscripción así: Sevillano Andalucista.
BIBLIOGRAFIA:
HIJANO DEL RIO, Manuel - RUIZ ROMERO, Manuel. "Sevilla en el recuerdo". Ed.
Centro de Estudios Históricos de Andalucia. Sevilla 1995
GRAN ENCICLOPEDIA DE ANDALUCIA, Ed. Anel. Sevilla. 1979.