LA ENTRADA DE JOSE I NAPOLEON EN SEVILLA EN 1810
Ninguna ciudad andaluza recibió a los franceses como lo hizo Sevilla, mientras Córdoba había padecido el saqueo de los invasores en 1808 poco antes de la batalla de Bailén, en su segundo intento los ejércitos napoleónicos invaden con facilidad Andalucía tomando todas las capitales excepto Cádiz, asi mientras en la capital gaditana se trabajaba por la resistencia y por una constitución liberal, en Sevilla las tropas del Mariscal Víctor con el nuevo rey de España a la cabeza hicieron su entrada sin disparar un tiro el 1 de febrero de 1810. ( En la imagen José I )
Allí permanecieron hasta el 27 de agosto de 1812 fecha en que el empuje anglo español les hizo retirarse.
Don José Napoleón, proclamado en Bayona. "por la gracia de Dios, rey de Castilla, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Córdoba, de Mallorca, de Jaén, de Sevilla, ... ", hizo finalmente, su entrada en esta última ciudad el 1 de febrero de 1810. Los historiadores han especulado con la idea de que al propio Rey, -llamado por los españoles el Intruso-, debió de extrañarle el rápido envío de una comisión sevillana, pidiéndole una capitulación honrosa. Pero ello naturalmente tenía su explicación en la huida de la Junta Central y en la honda conmoción popular que. acto seguido, se produjo en la ciudad. Los miembros de la nueva Junta revolucionaria -a quienes un capuchino con el crucifijo en la mano conminó a asumir el poder-, a pesar de hablar tanto de resistencia a muerte contra Napoleón, fueron los primeros que, a la vista de las columnas del Mariscal Víctor, se apresuraron a escapar por el Puente de Triana, del mismo modo que lo habían hecho los de la Central pocos días antes. El pueblo de Sevilla, atónito, vio finalmente cómo los últimos "patriotas" abandonaron la ciudad sin ninguna resistencia de hecho ante la presencia de las tropas napoleónicas.
Fue hacia las 11 de la mañana de aquel jueves, primer día de febrero, cuando entraron en Sevilla los primeros Cuerpos de la División francesa del Mediodía, al mando del Mariscal Soult, Duque de Dalmacia. Desde muy temprano habían salido grupos de curiosos fuera de la ciudad más de un cuarto de legua para presenciar la llegada de los invasores, y sobre todo del nuevo Rey, cuyo mote de Pepe Botella, al parecer, le fue adjudicado por primera vez en esta ciudad. Los soldados franceses entraron por la puerta de San Fernando y los repiques de la Giralda fueron los primeros en anunciar que se dividaba ya la carroza del Rey. Este, al llegar a la puerta de la ciudad, bajó del coche y se colocó a caballo. Entonces se lanzaron cohetes y el Ayuntamiento en pleno con el Cabildo catedralicio salió al Prado de San Sebastián a recibir al Rey que, al frente de un lucido Estado Mayor, inició el desfile, rodeado por una escolta de lanceros y por los coraceros de la Guardia municipal. Le acompañaban, entre otros, los Barones de Darricau y Senarmont, los Consejeros de Estado Blas de Aranza, Conde de Cabarrús, Conde de Montarco, Menéndez Valdés, el Duque de Treviso, el Marqués de Riomilanos, y los ministros O´Farrill, Urquijo y Almenara entre otros destacados personajes franceses y afrancesados.
La comitiva, ricamente uniformada, pasó al son de marchas militares por las calles de San Fernando, Puerta de Jerez y Gradas. La Catedral estaba profusamente adornada, y a sus puertas se detuvo el Rey, siendo recibido por el Cabildo. Después de breves instantes, en los que se cambiaron corteses saludos, se dirigió al Alcázar, donde ya tenían preparado alojamiento. El asistente interino, don Joaquín Leandro de Solís, mandó colocar en toda la ciudad algunas bandas de música que tocaron toda la jornada. Los edificios públicos se iluminaron por la noche y muchos vecinos adornaron sus casas con colgaduras. Los cronistas posteriores de la ciudad insistirán, sin embargo, en que en la noche de aquel día los vecinos de Sevilla se encerraron silenciosamente en sus casas, abandonando las calles a los soldados franceses que en alegres grupos la recorrían.
BIBLIOGRAFIA:
MORENO ALONSO, Manuel. "Sevilla Napoleónica". Ed. Alfar. Sevilla 1995