PERSONAJE DE NOVIEMBRE/98
MARIA CORONEL
La dama del siglo XIV que se autodesfiguró para huir del acoso sexual del rey Pedro I.
María Coronel tuva una desgraciada vida causada por las luchas por el poder en Castilla dividida por continuas guerras civiles, y por el capricho o empecinamiento del rey Pedro por poseerla. Para entenderla mejor hay que conocer el entorno histórico en que se desarrolla.
María Fernández Coronel era la hija mayor de Don Alfonso Fernández Coronel, Señor de Montalvan, Capilla, Burguillos y Bolaños en Campos, un poderoso noble castellano que logra el favor del rey Alfonso XI y la dama sevillana doña Leonor de Guzmán que durante veinte años fue su favorita y le dió cinco hijos. Gracias a esto logra el señorío de Medina Sidonia en Cádiz y otros amplios honores, destacándose en la defensa del reino contra la Orden de Alcántara cuyo Maestre, Gonzalo Martínez de Oviedo, es derrotado por él, ordenando que sea degollado y quemado. (1340).
María Coronel casa con el infante Juan Alfonso de la Cerda, miembro de una poderosa
familia que era la línea primogénita y desheredada descendiente de Alfonso X el
Sabio, y de Luis IX de Francia, de los que Juan Alfonso era bisnieto, así como nieto
de Alfonso Pérez de Gúzmán el Bueno.
Juan Alfonso de la Cerda fue Alguacil Mayor de Sevilla y más tarde Adelantado de la
frontera de Aragón, conociéndose también que fue escritor y muy considerado por el
Marqués de Santillana, aunque no se conoce ninguna obra suya.
A la muerte de Alfonso XI su único hijo legítimo le hereda con el nombre de Pedro I
(1350) cuando sólo tenía seis años de edad. Su madre la ofendida reina Doña María de
Portugal se venga entonces de la favorita mandando prenderla y asesinarla. (1351).
Esto provoca la enemistad de las familias Coronel y de la Cerda y los infantes con el rey
Pedro y su valido Alfonso de Alburquerque, la rebelión comienza y Fernández Coronel se
fortifica en su villa de Aguilar con su yerno Juan de la Cerda. Las tropas reales
conquistan las plazas de Burguillos y Montalván, y tras un largo asedio tomaron el
castillo de Aguilar, ordenando el rey la muerte de Fernández Coronel (1353), que muere a
la misma hora y día, pero trece años después, degollado y quemado como había ordenado
él con el Maestre de Alcántara.
El favorito de la reina viuda, Alburquerque, casa al rey Pedro con la princesa francesa
Blanca de Borbón (1353), pero el rey a los tres días de casado y sin que se sepa la
causa, la abandona y la encierra en el castillo de Arévalo para refugiarse con su amante
doña María de Padilla de la que estaba perdidamente enamorado, y sustituye en el
gobierno a Alburquerque por los parientes de María Padilla..
La ocasión es aprovechada por los nobles descontentos entre los que estaban su madre,
Alburquerque y sus hermanastros, y empieza otra guerra civil (1354) siendo el rey vencido
y recluído en Toro hasta que logra escapar con la ayuda de su tesorero el judío Samuel
Leví.
Tras lograr vencerlos estalla de nuevo la guerra (1356), ahora contra Aragón y con la
participación de Inglaterra y Navarra junto a Castilla, y de Francia, Portugal y Granada
junto a Aragón.
En estos años la muerte de la reina Doña Blanca de Borbón en el castillo de Medina
Sidonia en 1361, según algunos por orden del rey, y la de María de Padilla ese mismo
año en Astudillo, siendo llevada a la Catedral de Sevilla donde fue enterrada en la
capilla de los Reyes,y siendo reconocida al año siguiente por las Cortes reunidas en
Sevilla, como Reina, y el asesinato del rey de Granada, Muhammad VI, el rey Bermejo
cuando acudió a Sevilla para parlamentar con el rey Pedro, precipitan los acontecimientos
bélicos, que terminan cuando muere Pedro I a manos de su hermanastro Enrique II de
Trastamara en Montiel. (1369).
Volviendo a Andalucía y a la vida de María Coronel, no acabaron las desgracias para
ella cuando murió su padre en Aguilar, su hermana Aldonza, se había casado con Alvar
Pérez de Guzmán, Señor de Lara, que también hizo causa común con su cuñado Juan
Alfonso y su suegro Alfonso Fernández Coronel contra el rey. Tras ser derrotados, Alvar
huyó dejando a su esposa Aldonza en Sevilla, en el convento de Santa Clara. El rey Pedro,
que pasaba largas temporadas en Sevilla donde sobre el antiguo palacio almohade mandó
construir el bello Alcázar sevillano que mudéjares toledanos y andaluces hicieron con
tan bello esmero, se encapricha de Aldonza Coronel que habita primero en la Torre del Oro
y luego en el Alcázar de Carmona, y ante la ausencia de su marido don Alvar Pérez de
Guzmán, su cuñado, el esposo de María Coronel Juan Alfonso de la Cerda, defiende su
honor contra el rey levantándose en armas y siendo derrotado por Juan Ponce de León,
Señor de Marchena, por lo que es apresado. María Coronel partió desde Sevilla a
Tarragona donde estaga el rey para rogarle clemencia, el cruel Pedro I la engañó pues le
concedió el indulto porque sabía que antes de que María Coronel volviera con la carta
de libertad a Sevilla, ya antes habría sido decapitado, lo que efectivamente ocurrió
ocho días antes de que ella llegara (1357).
María Coronel, ya viuda, se retira al convento de Santa Clara donde se hace monja,
pero el rey Pedro I, se ha encaprichado de su hermosura y la sigue hasta Sevilla para
poseerla, por lo que María, para evitar su acoso martirizó su cuerpo y desfiguró
horriblemente su rostro echándose aceite hirviendo.
Dicen unas crónicas que el rey, impresionado y aterrado, devuelve a María Padilla las
posesiones de su familia y las rentas confiscadas con lo que María Coronel, funda con su
hermana Aldonza el convento de Santa Inés siendo su primera abadesa, hasta su muerte. Sin
embargo otros historiadores apuntan a que no recuperó sus propiedades hasta la muerte de
Pedro I y la entronización de Enrique II, que antes de ser definitivamente rey había
conquistado Sevilla y gran parte del valle del Guadalquivir en 1366.
Esta versión coincide cronológicamente con los hechos pues la fundación del convento de
Santa Inés es de 1376, en la misma casa de sus padres junto a la parroquia de San Pedro,
para su mantenimiento ella donó sus posesiones en Sevilla, Carmona y el Aljarafe, y los
castillos de su padre los donó al infante D. Fernando de Antequera en 1409 a cambio de
que él terminara la construcción del monasterio y entregara una renta anual a sus
monjas.
Aunque tradicionalmente se considera que murió el 2 de diciembre de 1411, el
historiador Moreno Alonso dice fue en 1409, cuando tenía alrededor de setenta y cinco
años.
Enterrada en medio del coro de la iglesia del convento, su cuerpo incorrupto fue
encontrado a mediados del siglo XVI cuando se hacían unas obras, desde entonces se venera
piadosamente en Sevilla con un fervor popular que nunca ha decrecido, su cuerpo puede
verse cada 2 de diciembre tras una urna de cristal.
BIBLIOGRAFIA:
GRAN ENCICLOPEDIA DE ANDALUCIA. Ediciones Anel, S.A. Granada 1979
MORENO ALONSO, Manuel. Historia de Andalucía. Ed. Cajasur, Murcia 1995.
EQUIPO de la Enciclopedia Universal Sopena. Ed. Sopena. Barcelona, 1976.