Antecedentes de la Guerra de las Alpujarras
Tras la conquista del reino nazarí de Granada y la firma de las Capitulaciones o Tratado de Paz con los musulmanes vencidos, los castellanos siguen su ofensiva sobre el litoral norteafricano entre 1497 y 1510, conquistando Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera, Mazalquivir y Orán, sin embargo, los escenarios europeos requieren más atención y ello hace que se pierdan varias plazas conquistadas mientras los turcos se establecen en Argel en 1515-1516.
En este tiempo en el litoral de Tetuán muchos andalusíes se habían establecido organizando incursiones piratas sobre el litoral andaluz que aprovechaban para capturar cautivos y transportar clandestinamente a los todavía mudéjares, luego moriscos, a la costa magrebí.
Debido a ello se despueblan en la primera década del siglo XVI pueblos como Torrox, Nerja, Frigiliana, Benahavís, Ojén e Istán. Por contra desde Málaga salían frecuentes expediciones hacia la costa africana para capturar igualmente musulmanes para canjearlos por los cautivos cristianos.
El empeoramiento de los moriscos y la extensión de los focos de la piratería junto a la pérdida del Peñón de Vélez por los españoles en 1522 y la ineficaz vigilancia costera pese a las numerosísimas torres vigía, incrementan la actividad de los berberiscos hasta el extremo de que en 1566 una veintena de navíos vizcaínos son atacados cerca de Málaga desembarcando incluso poco más tarde.
Los mudéjares-moriscos verían emperorar su vida y cada vez recorrían con mayor frecuencia a la emigración al norte de Africa, disminuyendo la población y los ingresos que los señores y el estado obtenían de ellos, esto explica que las rentas de Gaucín desciendan en más de un 50% entre 1498 y 1507, el fracaso en la cristianización paulatina de los musulmanes andaluces lleva a promulgar una serie de medidas entre 1511 y 1514 cambiando la situación legal de los moriscos.
En 1518 el emperador Carlos V publica una pragmática que entre otras cosas establecía lo siguiente:
Los moriscos enviaron repetidas comisiones para evitar el cumplimiento de la ley, hasta
que el Veredicto de la Capilla Realel 7 de Diciembre de 1526 firmado por el
emperador en Granada, admite que los moriscos no eran
responsables de su débil incorporación a la comunidad cristiana por la débil campaña
realizada por los castellanos, y se ordena una nueva campaña de evangelización que
además de prohibirles mantener los ritos usuales de sacrificios de animales y el uso de
la lengua árabe hablada y escrita, suprime el régimen tradicional de tranmisión de
bienes por herencia y establece que en las bodas de moriscos, los padrinos de boda y de
bautizo sean necesariamente cristianos viejos, medidas que buscan la desintegración de la
estructura familiar morisca, y encomendadas para su seguimiento al temido Santo Oficio o
Inquisición que, gracias a un tributo extraordinario pagado a la Corona de 40.000 ducados
reunidos por los moriscos, aplaza su actuación religiosa aunque no pueden evitar la
prohibición de hablar y escribir árabe.
Pese a ello los moriscos o nuevos cristianos bautizados resisten en su patria y siguen trabajando la tierra y manteniendo industrias como la seda o la pasa que aporta grandes beneficios a la Hacienda española. Una treintena de años después sigue perviviendo el árabe coloquial, los usos gastronómicos y las ropas y los baños musulmanes.
Las malas cosechas desde 1555 y una epidemia de tifus junto a las incursiones piratas berberiscas llevan a los cristianos viejos a cargar su ira contra los moriscos, en 1566 se recrudece la persecución legal con la pragmática de Felipe II que además de confirmar la pragmática de su padre Carlos I de España y V de Alemania, contenía los siguientes puntos:
Y además empiezan a expropiarse las tierras de los moriscos especialmente en las Alpujarras donde los cristianos nuevos eran superiores en número a los viejos y además tenían un nivel de vida decente por su dedicación a la sericultura, esta medida perjudicará lógicamente a los alpujarreños hasta el punto que cuando en 1568 se les impone un tributo extraordinario, se produce el levantamiento general de los moriscos que da lugar a la Guerra de la Alpujarra a finales de ese año.
BIBLIOGRAFIA
ALCOBENDAS, MIGUEL Y EQUIPO. Málaga, Tomo II. Ediciones Anel S.A. Granada 1984 REGLA,
JUAN. Historia de España Ilustrada. Ed. Ramón Sopena. Barcelona, 1968.
EQUIPO de la Enciclopedia Universal Sopena. Ed. Sopena. Barcelona, 1976.