LA BATALLA DE BAILÉN
La Batalla de Bailén, victoria del ejército español sobre el francés durante la Guerra de la Independencia (julio de 1808), fue más importante por el eco que produjo en toda Europa que por una victoria militar efectiva sobre los franceses, que lograron una inicial y ventajosa capitulación del general Castaños.
Bailén, cerca de Despeñaperros, la entrada natural a Andalucía desde Castilla, cruce de las carreteras de Jaén, Andújar, La Carolina y Linares, y no lejos del escenario de las Navas de Tolosa, fue paso obligado de los franceses hacia Andalucía tras el estallido de la guerra.
El ejército francés mandado por el general Pierre Dupont estaba formado por tropas veteranas de las campañas napoleónicas y en un número de 14.000 hombres, sin embargo y siguiendo las órdenes de Napoleón de marchar sobre Cádiz para proteger la flota francesa de la inglesa de Collingwood, Dupont sale de Toledo el 10 de Mayo, dejando importantes destacamentos en las ciudades manchegas que va tomando, (Manzanares, Valdepeñas ... ) y llega a Andújar el 2 de Junio. El levantamiento de Andalucía iniciado el 26 de Mayo en Sevilla, nombra al general madrileño Francisco Javier Castaños, gobernador hasta entonces del Campo de Gibraltar, el mando de las tropas del sur.
El teniente coronel Echavarri, con 15.000 voluntarios de Córdoba
y de Málaga cubrieron el puente de Alcole para defender la
capital cordobesa, sin embargo los franceses los vencen el 7 de Junio entrando en Córdoba
realizando un brutal y sanguinario saqueo de la ciudad que levanta los deseos de venganza
de toda Andalucía y permite el levantamiento del valle alto del Guadalquivir y Sierra
Morena, reorganizando Castaños a sus tropas en Carmona y Utrera mientras en Granada se
creaba un segundo ejército al mando del suizo Teodoro Reding.
En Córdoba, donde Dupont aguarda hasta el 16 de Junio, recibe dos graves noticias, una es
la imposibilidad de realizar su misión pues la escuadra francesa bloqueada en Cádiz se
ha rendido, y otra el corte de sus comunicaciones con Madrid pues ha avanzado demasiado
lejos en Andalucía y no recibe bien los avituallamientos, con muchos hombres enfermos y
el resto abrumados por el calor. En vista de ello Dupont se retira hacia Andújar donde
llega el día 18 de Junio mientras es acosado por los españoles, allí decide esperar a
las divisiones de los generales Vedel y Gobert mientras planea marchar sobre Sevilla y no
se preocupa de las noticias de que el ejército del general Castaños al frente de un
cuerpo armado por las Juntas de Defensa de Granada y Sevilla, y que cuenta con 20.000
infantes y 2.000 caballos, aparte de 60 cañones de campaña, se está aproximando, este
ejército tiene tres divisiones al mando de las cuales están el suizo Teodoro Reding, el
marqués de Coupigny, antiguo oficial de guardias valonas, y Félix Jones, y una reserva
al mando de Manuel de la Peña, son tropas regulares que cuentan con cuatro batallones de
voluntarios y dos secciones de lanceros de Utrera y Jerez, los famosos garrochistas,
casi 2.000 hombres.
Durante el mes que Dupont permanece en Andújar, los franceses son derrotados en el Bruch (6 de Junio), Valencia (28 de Junio) y sitian Zaragoza, pero lograrán la importante victoria de Medina de Rioseco (14 de Julio) sobre los ejércitos de Galicia y Castilla mal comandados por el malagueño Blake y el santanderino Cuesta, permitiendo la entrada del rey José I Bonaparte en Madrid.
Mientras tanto en Porcuna el general Moreno planea el avance del ejército español
para rodear al francés, Castaños y Reding confluyen sobre Bujalance y Porcuna mientras
Vedel llega a Santa Elena con su división el 27 de Junio, creyendo Dupont que Castaños
avanza sobre Andújar ordena la a Vedel que avance sobre Bailén y hacia Jaén, que es
ocupada y saqueada desde el 1 al 4 de Julio, tras lo cual regresa a Bailén, una semana
después la división de Gobert llega a Guarromán, manteniéndo Dupont a su ejército
dividido en estas tres divisiones esperando la iniciativa de sus enemigos.
En la imagen escudo de la ciudad de Bailén.
Los movimientos de choque comienzan el 14 de Julio, los españoles cruzan el río
Guadalquivir y dominan las alturas de las cercanías de Andújar, Vedel sale de Bailén
hacia Andújar donde se reúne con Dupont que le ordena regresar a Bailén ya que el
general Gobert ha caído en combate con los españoles, ya que la caballería andaluza, al
mando del conde de Valdecañas batían el terreno interceptando las comunicaciones y
aumentando las dificultades del enemigo.
El 16 por la mañana la división de Reding cruza el río por Mengíbar derrotando a
Ligier-Belair, y tras aproximarse a Bailén y enfrentarse a Gobert se repliega al río.
Vedel y sus cansadas tropas se retiran entonces hacia Guarromán quedándose Dupont en
Andújar y un peligrosísimo vacío en Bailén. Al amanecer del 18 la división española
del general Coupigny cruza el río por Villanueva (entre Andújar y Mengíbar) y entra en
Bailén sin disparar un tiro, quedando así los dos núcleos franceses irremediablemente
divididos. Reding se une poco después a Coupingny en Bailén preparándose para la gran
batalla.
A las 8 de la tarde del día 18, Dupont, cargado de heridos y de enfermos, emprende una
penosa marcha desde Andújar hacia Bailén, tardando unas diez horas en recorrer los
veinte kilómetros que separan Andújar del río Rumblar. Sus tropas ascienden a 9.000
hombres, teniendo en frente a Coupigny y Reding en Bailén al otro lado del Rumblar, hacia
las 6 de la mañana del 19 y sin esperar la reorganización de toda su columna ataca con
unos 4.500 hombres a los españoles que le doblan en número, para las 8,30 su ataque ya
ha fracasado en buena parte por la metralla de la artillería española y los ataques de
los garrochistas andaluces. Inexplicablemente, el general francés Vedel, que no tiene
enemigos en la sierra, vuelve lentamente desde Guarromán hacia Andújar sin forzar la
marcha pese a escuchar el fragor de la batalla, Reding intenta sin éxito envolver el
flanco derecho de Vedel pues Dupont se lo impide, pero el ejército francés está ya muy
agotado, los españoles reciben el avituallamiento los habitantes de los pueblos, que como
María Bellido, derrocharían valor para aliviar a las tropas
españolas. 
Al mediodía Dupont fracasa en un asalto dirigido al centro del ejército español, y teme
la llegada inminente de Castaños desde Andújar antes que la de su general Vedel, en un
heroíco avance, el general Dupont es herido de un balazo en la cadera, la caballería
andaluza que aseguraba de lejos el flanco derecho, desciende sobre la retaguardia francesa
provocando la desbandada, los franceses buscan lugares de sombra para descansar mientras
los suizos del ejército francés se entregan uniéndose a los suizos de Reding, cuando la
vanguardia de Castaños llega al río Rumblar Dupont pide parlamento para capitular. (En la imagen de la derecha soldado francés)
Vedel llegó a Bailén a las cinco de la tarde, en pleno armisticio, cojiendo por sorpresa
a los españoles que festejaban la victoria, cuando se dispone a marchar sobre otro
batallón español, Dupont ya prisionero, le ordena pararse e incorporarse a las
negociaciones que se celebran en Andújar el día 20.
Castaños, el gran ausente en la batalla pero el que se arrogó de todo el mérito, (fue
nombrado duque de Bailén por la victoria,) impuso al principio condiciones muy suaves ya
que preveía la retirada de los franceses desarmados hacia la Meseta castellana, pero
capturó un correo de Savary en el que el general francés reclamaba la presencia urgente
del cuerpo de ejército de Dupont en La Mancha, y endureció su postura acordando que los
vencidos volverían a Francia y por mar. Vedel intentó huir pero Castaños le amenazó
con pasar a cuchillo a Dupont y sus hombres y tuvo que regresar a Bailén rindiéndose en
total casi 20.000 hombres.
El ejército francés en Andalucía pasó entonces prisionero a Sanlúcar y Rota donde
tendrían que ser embarcados en buques con tripulación española con dirección al puerto
francés de La Rochelle, en una capitulación ventajosa que el almirante inglés
Collingwood con su flota en aguas de Cádiz se niega permitir el embarque sin el
consentimiento de su gobierno.
La Junta de Sevilla (gobierno provisional español), tampoco aprobó el acuerdo ya que no
querían tantos miramientos con los enemigos, finalmente y tras infinitas vejaciones los
franceses acaban confinados en la pequeña isla de Cabrera, sin agua ni comida suficiente
en otro capítulo terrible de la Guerra de la Independencia ya que muchos morirán de
inanición y enfermedades y otros recurrirán al canibalismo para sobrevivir.
Las consecuencias de la batalla de Bailén serán múltiples, antes de que acabe julio el rey José debe huir de Madrid, toda Europa conoce entonces que los franceses no son invencibles, y lo verán nuevamente pues los franceses capitulan otra vez, ahora en Portugal, los ingleses desembarcan en la península al mando de Wellington y vencen en Vimiero el 21 de agosto, capitulando en Sintra el mariscal Junot el 30 de agosto, incluso un ejército español que estaba destinado en Dinamarca consigue abandonar el país y regresar a España, la guerra parece que empieza bien para los españoles pero es sólo un espejismo. El mismísimo Napoleón debe acudir al frente de sus tropas y pronto ocuparán toda la península excepto Cádiz.
BIBLIOGRAFIA:
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