JAVIER DE WINTHUYSEN
El pintor y jardinero sevillano Javier de Winthuysen, logró que los jardines fueran considerados como monumentos, consiguiendo protección y atención para ellos.
Javier de Winthuysen Losada nació en el seno de una familia marinera de origen holandés en Sevilla en 1874, y murió en Barcelona en 1956.
Se dedicaría a la pintura (El Castillo de Alcalá, Autorretrato ... )destacando sus obras paisajistas por la finura de matices y la exquisita sensibilidad para captar la luz y el color, que delataban la refinada sensualidad de su tierra natal y la huella inequívoca de la cultura árabe. La jardinería, en la que se inició de forma casual, supuso para Winthuysen el descubrimiento de una forma complementaria de expresión donde la naturaleza ya no era el breve instante atrapado sobre una tela, sino una realidad viva y dinámica que se transforma con el paso del tiempo. Empeñado en rescatar los rasgos tradicionales de la jardinería andaluza y española como punto de equilibrio entre el folklorismo anecdótico y la vanalidad de los modelos importados, es considerado por ello como un miembro de la Generación del 98, renovadora y cierta.
Aunque nunca dejó de pintar se entregó a la jardineria con el rigor de un investigador y la sensibilidad de un artista, supliendo con curiosidad e intuición la falta de una formación técnica. Poco a poco fue interesándose por temas como la defensa de la jardinería urbana o la necesidad de una Escuela de Jardinería, cuestiones que todavía hoy continúan sin resolverse, igual que la conservación de jardines históricos. una de sus grandes preocupaciones, trabajó en la Residencia de Estudiantes de Madrid donde Lorca y Dalí vivieron, (1923) aunque hoy sólo se conserva el banco de ladrillo construido en la entrada, y en el Alcázar de Sevilla (1927) entre otros..
Winthuysen, que batalló para que los jardines fueran considerados como monumentos, invirtió mucho tiempo y parte de su precaria economía en trabajos de investigación. Su libro Jardines Clásicos de España (1930) y la restauración de algunos jardines como el de Monforte o los del Palacio de la Moncloa, que él mismo realizó, dan testimonio de su interés. Por eso, cuando en 1934 se crea, dependiente de la Dirección General de Bellas Artes, el Patronato para la Conservación y Protección de los Jardines de España, Javier de Winthuysen es nombrado Inspector General, desde ese cargo consiguió que muchos de ellos fueran declarados de interés histórico-artístico por el Gobierno de la II República.
Jardines del Generalife, Granada.
Inspiración
mundial.
Hoy en día, también la figura de Winthuysen está siendo recuperada, la paisajista
Carmen Añón, que conoce a fondo su vida y su obra, se ocupa de la restauración de
algunos jardines que todavía se conservan y ha redactado las anotaciones de una edición
facsímil de Jardines Clásicos de España recientemente publicada (1982)
BIBLIOGRAFIA:
GOMEZ-CENTURION, PILAR. Anuario El Pais. Madrid 1982
HISTORIA DE ESPAÑA ILUSTRADA: Ed. Ramón Sopena. 1968