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EL HABLA ANDALUZA Y SU USO EN PUBLICO

El habla andaluz en sus distintas variantes dialectales es un ejemplo más de la subestimación y desprecio que sufren distintas formas culturales andaluzas, a continuación expongo algunas consideraciones temiendo caer en las generalizaciones que tan poco me gustan.

En un mundo donde hasta la poderosa Microsoft utiliza en el diccionario de sinónimos del conocido procesador de textos Word, los adjetivos cañí, agitanado, flamenco, gitano y calé como sinónimos de andaluz, y los de señor, hidalgo, amo, caballero o noble como sinónimos de castellano, se celebró el Congreso sobre el habla andaluza en Marzo de 1997 en Sevilla.
Lingüistas y periodistas reunidos debatieron sobre el andaluz y entre otras cuestiones exigieron que en los programas de los distintos medios de comunicación andaluces se hablara en andaluz. Expusieron como Canal Sur era un caso único en las televisiones autonómicas españolas ya que en un estudio presentado quedó de manifiesto como en Galicia la televisíon gallega TVG utiliza mayoritariamente el gallego, en TV3 el catalán, en la vasca ETB el euskera, y hasta en la madrileña TeleMadrid se usa el español de Madrid. Sin embargo, en Canal Sur son pocos los profesionales que utilizan el andaluz, (con Lola Alvarez a la cabeza de los que sí lo utilizan), sea con acento cordobés, sevillano, malagueño, granadino u otro. Según este estudio del periodista José Luis Carrascosa el 68% de los locutores de Canal Sur utilizan el "español septentrional" cuando el 77% de su audiencia emplea el habla andaluza. Sin embargo y ante la variedad dialectal andaluza con ceceo y seseo el ponente recomendó como norma lingüista andaluza utilizar como referencia al hombre del tiempo de Canal Sur, Julio Marvizón, que emplea ceceos y seseos leves y combinados.

La búsqueda de una norma lingüistica para el andaluz no es un problema menor ya que en las ocho provincias andaluzas se encuentran distintos acentos, en Málaga mientras en casi toda la provincia se cecea, en pueblos de la Vega de Antequera se sesea con vocales abiertas que resultan finalmente en habla cordobesa, en Cádiz frente al ceceo del Campo de Gibraltar y los pueblos del interior se encuentra el seseo de la capital, y estas mismas distinciones dentro de una misma provincia se encuentra también en Sevilla y en Huelva. (Debo en este punto decir que a mí me dicen que no parezco malagueño porque ceceo poco, quizás hable ya en rondeño :).

Pero se cecee o se sesee lo realmente importante es que dejemos de pensar que quién habla andaluz en los medios de comunicación, habla mal, sirva de ejemplo las bromas que dentro y fuera de Andalucía se producen al oir el ceceo extremo del torero Jesulín de Ubrique, nada extrañas pues incluso la filóloga García-Godoy repasó en el citado Congreso sobre el habla las mofas que durante los debates que dieron lugar a la Constitución de Cádiz en 1812, hacían los presentes por el acento andaluz del diputado Terrero cada vez que subía a la tribuna de oradores, que después de todo, hablaba andaluz en una ciudad andaluza.
Hace muchos años las Juventudes Andalucistas editaron un cartel con la foto de una anciana que nos decía "Habla bien, habla andaluz", y no era un mensaje extraño en un pais donde lamentablemente fue necesaria una campaña con el lema "Siéntete orgulloso de ser andaluz".

La culpa del complejo del habla en los medios está entre otros, en numerosos profesores de comunicación que aún están anclados en el pasado cuando era obligatorio utilizar el acento castellano en todos los medios de comunicación. Mi mujer, que hizo el año pasado un curso de locutora de televisión y radio, me contaba como en la primera clase les dijeron que para ser buenos locutores debían utilizar para comunicarse un perfecto castellano, y así "prestigiosos" presentadores que no quiero siquiera recordar aquí les correjían los ceceos, terminaciones en "ao", aspiraciones de "s", etc. Y están siempre como referencia periodistas de talla como el onubense Hermida, los malagueños Maria Teresa Campos y Diego Gómez o la jienense Irma Soriano, aunque esta última corrije su acento meritoriamente desde que trabaja en la RTVA. La falta de directrices claras en los medios de comunicación públicos hace que se avance muy poco en este campo, y no se trata de obligar a presentadores no andaluces a hablar en andaluz e inventar una discriminación laboral, sino de pedir a los naturales que utilicen su propio dialecto y no el de los "bocas dulces".

Lamentablemente el axioma de que hablar andaluz es sinónimo de baja educación, por muy fuerte que suene, es aún una realidad palpable en mucha gente y no sólo en los medios de comunicación, también en la vida cotidiana vemos como un dependiente nos pregunta en finjido castellano "Buenos días, qué desea", ó como un representante de comercio ó un vendedor de seguros imita el acento castellano para intentar vender más, también señalados representantes de las "fuerzas vivas" culturales, sociales y políticas emplean el acento castellano en las reuniones más importantes, y todo ello pese al ejemplo de Felipe González ó Javier Arenas que pasean el andaluz por los centros de poder madrileño.

En unos días en que la polémica por el discurso de García Márquez en México pidiendo que el español se escriba como se habla está aún fresca, establecer una norma lingüística puede parecer fuera de lugar, pero si pensamos en ejemplos foráneos como el italiano o el vasco donde se escojió un dialecto para establecerlo como norma, puede ser ya hora que nuestros filólogos tomen una norma hablada para que los medios de comunicación públicos primero, y los privados después, adopten el andaluz de Ronda o de cualquier otro pueblo simpático que se acuerde, como norma hablada del andaluz, porque, entre tanto provincianismo aún latente en Andalucía, cualquiera es el valiente de decir que la norma es el sevillano, el granadino o el malagueño.

José Manuel de Molina


Fotograma de la estupenda película Bienvenido Mr. Marshall, de Luis García Berlanga, 1952, donde en un pueblo castellano se disfrazan de andaluces imitando acentos y costumbres para dar una imagen de tipismo español e intentar atraer a los americanos.


BIBLIOGRAFIA:
CORREAL, Francisco. Diario EL PAIS, Edición Andalucía, 5-3-1997

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