Carmona es una de esas grandes ciudades históricas andaluzas que impresionan cuando
uno llega ante ellas.
La ciudad tuvo una gran importancia histórica en todos los tiempos, en el Neolíitico, Tartessos, Roma, Al-Andalus siendo cabeza de un reino de taifa, y la Andalucía Cristiana con movimientos
revolucionarios el pasado siglo, testigos de este esplendor son sus numerosos monumentos
como la magnífica Necrópolis romana, las puertas de Sevilla y Córdoba, y sus iglesias y
palacios. En la imagen la Puerta de Córdoba.
De origen romano en el S. XVI se le hicieron
reformas renacentistas y a principios del S. XVII se acordó colocar hermosos motivos
ornamentales, como escudos y estatuas de mármol, hoy en día perdidas, que dignificaron
la Puerta.
El aspecto barroco se le confirió en época de Carlos II, con las reformas de 1688.
A finales del S. XVIII se realizó la última intervención, a cargo del afamado
arquitecto neoclásico, natural de Carmona, José Chamorro, reedificándose parte del
monumento y consolidándose el conjunto.
En el intradós del vano principal se mantiene un interesante lienzo dieciochesco, que
representa a la Virgen de Gracia, patrona de la ciudad.
En las últimas investigaciones arqueológicas, realizadas con carácter previo a la
restauración, se ha descubierto que posee dos puertas pequeñas, a cada lado de la
principal, que se cegaron en el S. II, a causa de la inestabilidad política,
encontrándose actualmente en el interior de las casas adosadas, lo que la convierte en la
única puerta romana de tres arcos, de carácter defensivo, que existe en la península
ibérica.
Imagen propiedad del web Turista Virtual de Carmona.