EL MIHRAB DE LA MEZQUITA DE CÓRDOBA
La mezquita aljama de Córdoba empezada a construir hacia el 785 por Abd al Rahman I, y ampliada sucesivamente a lo largo de los siglos siguientes por Hisham I, Abd al Rahman II, Abd al Rahman III, Al Hakam II y Al Mansur, tuvo su mejor aporte bajo el reinado de Al Hakam II a la que corresponde el mihrab, fastuosamente decorado, y las bellísimas puertas de la fachada occidental.
Salvada de la demolición por ser reconvertida en catedral cristiana,
es un templo que impresiona y conduce a la meditación y la paz interior como pocos.
Tenía 1.013 columnas que quedaron en 856 tras la construcción en su interior de
la iglesia cristiana que afectó principalmente a la ampliación constuída por Abd al
Rahman II hacia el 833.
El mihrab, de forma octogonal y con zócalos de
mármol de profusa ornamentación vegetal, reproducen símbolos y alegorías de la vida,
según la tradición sasánida.
En el techo hay una venera de yeso y en el muro de entrada puede admirarse un
magnífico mosaico regalado por el emperador de Constantinopla, Nicéforo Focas a Alhakem
II, el regalo del emperador de Oriente al emperador de Occidente.
Este mosaico realizado con polvo de vidrio, con tonalidades doradas y azules,
reproduce un mundo vegetal en el que aparecen cenefas con versículos del Corán, algo que
sólo puede verse también en el templo de Santa Sofía en Istambul.