El tercer Presidente de la I República Española fue este almeriense, máximo mandatario durante menos de dos meses dentro del corto periodo republicano que duró apenas once meses.
(José Manuel de Molina). Nicolás Salmerón Alonso nació en Alhama de Seca, provincia de Almería el 10 de Abril de 1838, hijo de un granadino y una almeriense, murió en Pau (Francia), el 20 de Septiembre de 1908.
Su padre era médico de modesta posición, pese a lo cual estudió Filosofía y Letras y Derecho ganando en 1863 por oposición la cátedra de Historia Universal de la Universidad de Oviedo, pese a lo cual permaneció en Madrid y en 1866 obtuvo la cátedra de Filosofía en la Universidad Central y tres años después la de Metafísica (1869), cátedra que mantuvo hasta su muerte.
Sus artículos en los periódicos La Discusión y La Democracia le dieron renombree, y en 1867 fue detenido por sus actividades pro-revolucionarias dentro del Partido Democrático junto a Pi i Margall, Figueras y Orense, sufriendo cinco meses de cárcel. Después de la Revolución de Septiembre que acabó con el reinado de Isabel II fue elegido repetidas veces diputado, y al proclamarse la República federal tras el corto reinado de Amadeo I de Saboya, fue nombrado ministro de Gracia y Justicia con Figueras. Durante los cuatro meses que dirigió este ministerio preparó importantes proyectos como la separación entre la Iglesia y el Estado, reformas penitenciarias e inmovilidad de funcionarios, siendo más tarde nombrado presidente del Congreso y finalmente del Poder Ejecutivo.
Durante su breve mandato (18 de Julio al 7 de Septiembre de 1873), Salmerón reprimió y castigó los numerosos desórdenes que se estaban produciendo en todo el territorio: consiguió vencer las sublevaciones cantonalistas (Málaga, Sevilla, Cádiz, ...) salvando la importante plaza militar de Cartagena. Tuvo a raya a los carlistas que había aprovechado el caos para relanzar la guerra pero finalmente dimitió al negarse a firmar algunas sentencias de muerte dictadas para restablecer la disciplina del ejército, dejando el poder antes de traicionar su conciencia o parecer un inconsciente, sucediéndole el gaditano Emilio Castelar y volviendo a presidir el Congreso.
Su hermano mayor Francisco, abogado y diputado por Almería en 1854 y 1869 fue también muy conocido ya que durante la República fue ministro de Ultramar con Figueras y durante la presidencia de Nicolás Salmerón fue presidente de las Cortes.
Tras el golpe militar que acabó con la República y restauró la dinastía borbónica Salmerón fue, como otros profesores, desposeído de su cátedra, teniendo que emigrar a Paris donde residió hasta 1884, año en que lo reintegraron a su cátedra y eligieron diputado en 1886.
Siguió una vida política activa pues la fallida experiencia republicana no acabó con el movimiento republicano en España, fue cofundador del diario La Justicia y fue jefe de la Unión Republicana desde 1890, siendo elegido diputado en todas las legislaturas desde 1893 a 1907. Apoya las aspiraciones nacionalistas catalanas en cuanto sean compatibles con las republicanas y al fundarse en 1906 la Solidaridad Catalana, es elegido presidente de la misma con lo que provoca la escisión dentro del movimiento republicana de un sector españolista liderado por Alejandro Lerroux, y será sustituido finalmente de la jefatura de los republicanos.
Su filosofía fue inicialmente de influencia krausista, de la que se apartó para adoptar una posición positivista. Fue conocido por su oratoria grandilocuente, de un mismo tono y diapasón, sin altos ni bajos, con escasos matices que le hicieron acreedor por sus contemporáneos que su verbo era mayestático.
Alcazaba
de Almería, patria chica de Salmerón.
Krausista: Sistema filosófico de Krause, basado
en una conciliación entre el teísmo y el panteísmo, según la cual, Dios, sin ser el
Mundo ni estar exclusivamente fuera de él, lo contiene en sí y de él trasciende.
BIBLIOGRAFIA:
HISTORIA DE ESPAÑA ILUSTRADA: Ed. Ramón Sopena. 1968
GRAN ENCICLOPEDIA DE ANDALUCIA. Ediciones Anel, S.A. Granada 1979