PROBLEMAS DE LA INDUSTRIALIZACION MALAGUEÑA EN
1846
La industria siderúrgica andaluza que a comienzos del siglo XIX nació
con los obstáculos del mercado insuficiente y las caras materias primas, lograría desde
Marbella, Cazalla y Málaga producir hasta los años sesenta de ese siglo, cuanto los 8
altos hornos malagueños y los 3 sevillanos fueron cerrando por las trabas que también se
describen en el siguiente documento.
Es curioso desde el punto de vista actual comprobar la preocupación que ya entonces
tenían por lo que hoy llamanos ecología, y por la claridad de ideas con el que
afrontaban la situación económica, que no impidió su fracaso ante la siderurgia
asturiana y vizcaína.
"El problema del combustible en la siderurgia malagueña: necesidad de facilitar la importación de carbón extranjero.
A cada paso que se da en la costa de Andalucía se descubre en elementos
de gran valor para empresas productivas, y afortunadamente el primer ejemplo dado en
Málaga despertó ya la actividad de esta población perspicaz inteligente que sólo
necesita ser dirigida para operar prodigios en la carrera del progreso industrial. Más
luego de conseguida aquélla, se tropieza con grandes obstáculos que no alcanzan a
destruir los esfuerzos individuales mejor combinados, porque estriban y se atraigan en una
organización civil viciosa y en leyes fiscales y tributarias absurdas que en ningún
país de Europa, y menos aún en el nuestro, entienden siquiera a secundar las necesidades
de la industria y el fomento de la riqueza. 
En los grandes obstáculos que aquí se experimentan para el establecimiento de nuevas industrias, uno procede de la falta de combustible del país y de la dificultad de procurarse lo de fuera. Lo primero es un mal inherente al suelo y de largo y difícil remedio; lo segundo pende de un defecto de la legislación fiscal fácil de ser corregido en un renglón de los aranceles.
La introducción del carbón de afuera tendería, de una parte, a permitir el reposo de los montes bajos, el crecimiento de los pastos y la esperanza de futuros bosques, y de la otra, aunque auxiliaría las nacientes industrias por ser el agente poderoso que necesitan. No se comprende, pues, el motivo de grabar la entrada del carbón piedra extranjero hasta el extremo de que resulte más económico consumir las leñas del monte bajo que, como dejó dicho, arruina la agricultura en su base, que es la producción de estiércoles.
La única razón que se ha dado es proteger por este medio la venta de carbón de Asturias. Pero si hubiera reflexionado que la adquisición de este es poco menos que imposible en las grandes cantidades y con un la regularidad y constancia que lo necesitan las fábricas, se conocería que la protección que reclama la industria carbonera asturiana depende únicamente de facilitar las explotaciones y los transportes, y no del gravamen a carbón extranjero que imposibilita el ejercicio de las industrias que no pueden procurarse otro. Los medios directos a que aludo serían: facilitar los acarreos a la costa de Asturias y establecer en ella un puerto artificial capaz de permitir a la vez numerosos embarques; pero el medio adoptado nada de esto proporciona, al paso que gravita directamente sobre la producción industrial, demasiado embarazada ya en España, por la dependencia en que está de la maquinaria de los operarios y de mil productos del extranjero por la novedad y falta de hábitos industriales, por el pésimo estado de las comunicaciones terrestres, las trabas que sufren las litorales y otros inconvenientes largos de describir y capaces de arredrar el ánimo más decidido y emprendedor".
BIBLIOGRAFIA:
SEMANARIO DE LA INSDUSTRIA Y REVISTA DE INTERESES MATERIALES DE ULTRAMAR, NÚMERO 10 .Madrid, 9 de Mayo de 1846. Publicado en Cuadernos de trabajo de Historia de Andalucía.