El Tajo de Ronda es quizás el más famoso de los monumentos rondeños, aunque la
magnífica Plaza de Toros de la Maestranza, las murallas árabes con la Puerta de
Almocábar , el Puente Viejo, el palacio de Mondragón, el de Salvatierra, la Casa del Rey
Moro, la del Gigante, la Iglesia de Santa María la Mayor con su alminar y mihrab árabe,
y el Convento de Santo Domingo, merecen por sí mismo una visita a la ciudad. 
Construído en el siglo XVIII, el Tajo salva el desfiladero que el rio Guadalevin ha hecho a lo largo de los siglos, de más de cien metros de profundidad y medio kilómetro de largo, y comunica el casco más antiguo con el moderno.