LA CAPITULACION DE GRANADA ( II )
Derechos de los musulmanes tras la rendición.
(José Manuel de Molina). El 2 de Enero de cada año se celebra en Granada la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos, 506 años después cada vez son más los que opinan que es inaudito conmemorar la destrucción de una cultura, y la muerte ó esclavitud de todo un pueblo, las festividades locales de Granada el 1 de Enero ó Málaga el 19 de Agosto, por citar sólo dos ejemplos, son citas para la reflexión, no para la fiesta.
Las rendición de Granada a los Reyes Católicos se hizo en términos teóricos
generosos para los musulmanes vencidos, perdón general para todos, respeto a sus casas y
costumbres, leyes, religión, idioma y vestimenta, el rey Boadbil recibió un importante
señorío en Las Alpujarras, y conservarían su propia administración y la mayoría de
los impuestos musulmanes, sin embargo la poca disposición cristiana a cumplirlos lleva a
Boadbil y a otros notables a exiliarse en el Magreb en 1493, la imposición de nuevos
impuestos a los musulmanes y la conversión forzosa implantada por el cardenal Cisneros
provoca la rebelión del Albaicín en 1499 y de las Alpujarras en 1500, que fracasadas,
supusieron el fin "legal" de las capitulaciones y la conversión masiva de los
mudéjares al cristianismo que pasan a ser llamados moriscos.
A continuación y como complemento de los apartados ya editados en ADN sobre las Capitulación del Reino de Granada en 1492, las narraciones que
extranjeros hacían sobre los moriscos, las duras pragmáticas de Carlos V, y la Guerra de las
Alpujarras de 1568-1571, sigue el texto original:
Las cosas que, por mandato de los muy altos, poderosos y esclarecidos príncipes el
rey y la reina, nuestros señores, fueron establecidas con el Alcaide Bulcacin el Muley,
en nombre de Muley Baaudili, rey de Granada, y por virtud de su poder que del dicho rey
mostró firmado con su nombre y sellado con su sello, son las siguientes:
Primeramente es asentado que el dicho rey de Granada, los alcaldes y alfaquis, alcaides,
alguaciles, sabios, mofties, viejos y buenos hombres y comunidad, chicos y grandes de la
ciudad de Granada, y del Albaicín y sus arrabales, hayan de entregar y entreguen a sus
Altezas o a su mandato, pacíficamente y en concordia realmente y con afecto dentro de
sesenta días primeros siempre que se cuenten desde veinte y cinco días del mes de
noviembre, que es el día del asiento de la capitulación de estas fortalezas del Alhambra
y del Alhaizan, y puertas y torres de la dicha Alhambra y Alhaizan, y las puertas de la
dicha ciudad de Albaicín, y sus arrabales, y de las torres de las dichas puertas y las
otras puertas de la dicha ciudad, apoderando a sus Altezas o sus capitanes o gentes de
cierto mandato en lo alto y bajo de todo ello a toda su libre y entera voluntad.
Y que sus altezas manden a sus justicias que no consientan ni den lugar a que ningún
cristiano suba al muro que está entre el Alcazaba y el Albaicín para que no vean las
casas de los moros, y que si suben, serán castigados. Y así mismo, que dentro de
dicho término darán y prestarán a sus Altezas aquella obediencia y fidelidad y harán y
cumplirán todo lo que los leales vasallos están obligados a rey y reina y señores
naturales.
Y que cumpliéndose las cosas susodichas y cada una de ellas según y en en la manera
que aquí se contienen, que sus Altezas y el señor Príncipe don Juan, su hijo y sus
descendientes tomarán y recibirán al dicho rey Muley Baaudili y a los dichos alcaides,
etc. machos, hembras y vecinos de la ciudad de Granada y del dicho Albaicín y sus
arrabales, villas y lugares de su tierra y de las Alpujarras y de las otras tierras que
entran en este asiento y capitulación de cualquier estado o condición que sean por sus
vasallos, súbditos y naturales de su amparo, seguro y defensa real y les dejarán y
mandarán dejar en sus casas y haciendas bienes muebles y raíces, ahora y en todo tiempo para
siempre jamás, sin que les sean tomada cosa alguna de lo suyo, antes serán de sus
Altezas y de sus gentes honrados favorecidos, y bien tratados como servidores y vasallos
suyos.
Por su parte, la entrega de las llaves de la ciudad fue descrita así por Andrés Bernáldez:
(...) El rey e la reina, vista la carta e enbaxada del rey Babdili, aderesçaronde
ir a tomar el Alhambra; e partieron del real, lunes, dos días de henero, con grand
hueste, muy ordenadas sus batallas; e llegando a cerca del Alhambra, salió el rey moro
Muley Babdili, acompañado de muchos cavalleros moros, con las llaves en las manos, encima
de un cavallo. E quísose apear a besar la mano del rey, e el rey no se lo consentió
descavalgar del cavallo ni le quiso dar la mano; e el rey moro le besó en el braço,
e le dió las llaves e dixo:
- Tomá, señor, las llaves de tu cibdad; que yo e los que estamos dentro somos
tuyos.
E el rey don Fernando recibió las llaves e diólas a la reina, e la reina las dió al
príncipe, e el príncipe las dió al conde de Tendilla; el cual, con el duque de
Escalona marqués de Villena, e con otros muchos cavalleros, con tres mill de cavallo e
dos mill espingarderos, enbió entrar en el Alhambra e se apoderar de ella. (...)
E el rey moro Muley Babdili, con los cavalleros mayores de Granada e con otros muchos
moros, salieron de la cibdad e se fueron, segund las condiciones del partido; muchos se
fueron allende e otros lugares de los moros mudéjares ya ganados. E el rey Muley Babdili
se fué a vevir e reinar al Val de Purchena, ques en las tierras que el rey avía ganado
cuando ganó a Vera, que era todo de mudéjares, donde el rey le dió señorío e renta en
que viniesse e muchos vasallos, e le alçó la prisión que de antes le devía, e le dió
sus rehenes, que le tenía desque le soltó sobre rehenes quando fué preso.
El rey e la reina e la corte se estovieron en Santa Fee, en la cual todo el tiempo
del cerco fabricaron e labraron, e en el real, e a vezes e tiempos en el Alhambra, fasta
fin de todo el mes de mayo del año de mill e cuatrocientos e noventa e dos años, e aun
parte del mes de junio, que no osaron de allí partir fasta dexar segura la cibdad. En el
cual tienpo ovo algunos alborotos en los moros, e les fallaron una mina llena de
armas; e le rey puso en la cibdad muchas justicias e alcaldes, e tan buen concierto,
que sojudgó muy bien la muchedumbre de los moros que en ella avía, que pasavan de
cuarenta mill vezinos. E por los alborotos e desconciertos que algunos moros fizieron
mientra la corte allí estovo, que se alborotaron dos o tres vezes, mataron muchos por
justicia e cuartearon e despedaçaron otros, en tal manera que los pusieron so el yugo del
temor e obidencia que convenía.
E sojuzgada en ganada e puesta debaxo del yugo de Castilla la gran cibdad de Granada,
el rey e la reina e la corte, en los primeros días de junio, se partieron del Alhambra e
vinieron a tener la pascua del Espíritu Santo a Córdova, que fué aquel año a diez
días de junio, vitoriosos e bienaventurados con triunfo de onrra e bienaventurança,
cuanta la obra lo manifiesta. E así dieron gloriosa fin a su santa e loable conquista, e
vieron sus ojos lo que muchos reyes e príncipes desearon ver: un reino de tantas cibdades
e villas e de tanta multitud de lugares, situados en tan fortísimas e fragosas tierras,
ganado en diez años. ¡ Qué fué esto, sino que Dios lo quiso proveer dello e darlo en
sus manos ! .
TUÑON DE LARA. M. Historia de España. Vol XI. Ed. Labor.
DE LA CIERVA, Ricardo. Historia de España, Vol. V. Ed. Planeta. 1979
LAFUENTE, M. Historia de España, T.V. recopilado en Historia General de España. Ed..
Planeta. 1979.
GARCIA GARGALLO, Alfonso. Antología de fuentes del Antiguo Derecho. recopilado en
Geografía e Historia de España y los Países Hispánicos. Ed. Santillana. 1987