Diario de Sevilla digital domingo, 30 de marzo de 2003

Antonio Narbona: 

"Sería absurdo crear una Academia de la Lengua Andaluza"


Antonio Narbona. Catedrático de Lengua Española Antonio Narbona ingresó el pasado domingo en la Academia Sevillana de Buenas Letras con un discurso sobre la conciencia lingüística de los andaluces. Este sociolingüista, responsable de la organización de las jornadas de habla andaluza de Estepa, hace un ejercicio de autocrítica al afirmar que los investigadores no han sabido proyectar el conocimiento del andaluz en la sociedad.

ALICIA ALMÁRCEGUI.    
J. C. VÁZQUEZ


SEVILLA. -¿Existe un habla andaluza o es más correcto el término de hablas andaluzas?

-Yo prefiero hablar de hablas andaluzas, aunque no tengo nada en contra del uso del singular: habla andaluza o andaluz. Lo que ocurre es que si algo hay en el andaluz es diversidad: una variedad geográfica enorme y, más importante, una gran variedad sociocultural.

-¿Qué es lo que singulariza al andaluz?

-El andaluz es, fundamentalmente, una modalidad, o mejor dicho, unas modalidades de pronunciación. Si se buscan las características del andaluz hay que empezar primero por la prosodia, es decir, eso que llamamos el acento, el deje, en el que influye la entonación, y después, por la pronunciación.

-De todas estas variedades del andaluz, ¿hay alguna que esté ganando terreno?

-Hay rasgos que más que ganar terreno están ganando prestigio, que es lo importante. Por ejemplo, el seseo frente al ceceo.

-Y las vocales abiertas de Córdoba o Granada, ¿es otro de los rasgos que adquieren prestigio?

-Yo diría que no, pero hay que matizarlo porque, para cordobeses, granadinos, jiennenses y almerienses esa abertura vocálica es normal. Pero los sevillanos o gaditanos sonríen o se ríen ante esta abertura vocálica. Es un rasgo que choca a otros andaluces.

-Ha habido muy pocos intentos de escribir el andaluz...

-Y mejor que no hubiera ninguno. Los pocos episodios que ha habido resultan ridículos, grotescos y absurdos. Sin embargo, si de lo que se trata es de reflejar términos populares o giros y expresiones de Andalucía me parece estupendo, e incluso reflejar en la grafía algunos rasgos de pronunciación muy marcados sin los cuales el término prácticamente no se entendería.

-¿Por qué muchos andaluces siguen convencidos de que hablan mal?

-No todos los andaluces lo creen así, sólo una parte. Pero esto ocurre también en Castilla, Extremadura o Murcia. Las personas de escasa competencia idiomática tienen siempre eso que aquí se llamó complejo de inferioridad. El complejo de inferioridad no es lingüístico, es más bien un sentimiento de inferioridad respecto a otras capas sociales a las que consideran más prestigiadas.

-La existencia de una institución como la Real Academia de la Lengua Española (RAE), que ha optado por una norma en detrimento de otra, ¿ha podido ser un obstáculo para que el andaluz adquiriese prestigio a nivel territorial?

-La RAE no hace más que sancionar lo que ya está consolidado. No impone ninguna norma. Sólo recoge aquello que la mayoría de los hablantes considera prestigioso. Crear una Academia de la Lengua Andaluza sería absurdo, sencillamente porque no puede implantar una única norma donde hay variedad. Si se impusiese una norma habría muchos andaluces que no se sentirían representados. Los hablantes, sin que nadie se lo imponga, van eligiendo entre las posibilidades que tienen. Es un mecanismo de adaptación ecológica al entorno, similar al resto de los comportamientos humanos.

-¿No cree usted que sí hay una imposición de normas, por ejemplo, desde los medios de comunicación audiovisuales?

-Sí. Los medios audiovisuales tienen la mayor responsabilidad en el comportamiento idiomático de los hablantes, incluso más que las escuelas. La relajación de la televisión en la que todo vale no es admisible.

-¿Cuál es su opinión del trabajo que ha llevado a cabo la Junta en la difusión del andaluz?

-La Junta ha influido poco, yo diría que nada y es mejor que no se lo proponga porque, sencillamente, no podría hacer nada. Lo que sí podría hacer es lo que dice el Estatuto de Autonomía: difundir y dar a conocer las hablas andaluzas en toda su variedad.

-Y sus alumnos, ¿se sienten interesados por el andaluz como tema de investigación?

-Aunque todavía queda mucho por hacer, sobre todo en el estudio de la sintaxis, el andaluz es una de las variedades más estudiadas de todas las del español y una de las peor conocidas por los propios andaluces. Esto se debe a que los que hemos estudiamos el andaluz no hemos sabido proyectar ese conocimiento en la sociedad, pero la verdad es que tampoco nos han ayudado ni los poderes públicos ni los medios de comunicación.