"Lah gashih’e mi pueblo namáh hablan qahteyano"

         Escribo este artículo por la indignación que me produce que el habla de las chicas de mi pueblo (El Puerto), cada vez sea más "finolis".

Beniba yo antié por una verea’e "qantarranah", de qe derrepronto apaezió por ayí el Ahe: bizino i qompare ‘mi aguelo de to la bía. Qomo rezurta qe me qonoze dehe mu shiqetito, anteh zihqiera de qe yo shamuyara unah palabritah, me qohió munsho qarinyo.

            Azín, a qa beh qe me be, ze qea hablando qormigo una harta ‘tiempo de qozah ‘e mi antepare, der qampo ande bibieron i de to’n henerá. Aqeya tarde, de zegía m’eshé quenta de q’argo interezante trataríamoh:

·         A ehtao reinando ‘htoh díah, Lolito, qe no zé hqién qonyo leh aprend’a hablà a lah zagalah der pueblo ehte- me diho qon qorahe.

·         ¿Por qé diz’ohté ezo Ahe? No puen zè naide máh qe zuh pareh –qomo m’atrinqó ‘e zorpreza le repliqé azín.

·         Z’iho, zí, aro qe hí. De zeguro qe zon eyoh, pero tie q’abè argo mah. No’h normá qe hablen azín pohlah guenah –zigió qomentando’r bieho.

·         ¿Azín qómo? ¿Eh q’ara hablan en shino? –pregunté zin zabé a qé ze refiría.

·         Po no zé, Lolito, no hé. Pero hueraparte ‘guaza, de qe bi pohla qaye i’hqusho hablà a una gashí paehe q’ehtí andando por Palenzia o Burgoh –anyedió ya qon mah zerteniä el Ahe.

·         Zí ome, zí. Ya hé lo qe diz’ohté –yo por fin m’aqlaraba.

·         ¿Qé ba zè, zi no? Q’en quantito q’uno empieza a hablà qon una shabala, paehe q’ehtá hablando qon la prezentaora ‘er Telediario –arremató‘l Ahe, indihnao.

La qomberzazión ze qeó azín, zin arrematà, poiqe al Ahe ze le hue’r tiempo i ze l’orbió qe tenía qe dirze p’arreqohè a zu nieta, no zin anteh darme requerdoh pa to la familia i prometerme q’otro día bendría an qa ‘mi tío a shahlà qormigo .

Zin enqambio, la mihita ‘tiempo q’ehtube qomberzando qon é hue zufiziente p’aperqatarme de q’en Andaluzía lah qozah an ehtao qambiando. Ara zemoh toh mu moehnoh i uropeoh, i enqe er qampo’hté arruinao tenemoh toh Intehné i Qanar Zatélite. Ara quazi toh zemoh uniberzitarioh i tenemoh toh qortura, pero lo qe de berdá bemoh perdío eh nuehtra qortura’ndaluza. Ara la hobentú habla bien ehpanyó. Graziah a la "Real Academia" i a loh qatedrátiqoh ¿andaluzeh? Ya no zemoh tan qatetoh qomo loh probeh’e loh biehoh, enqe arga qe tirà nuehtro tezoro linguíhtiqo i nuehtrah zenyah d’identiä.

            Qon ehtoh qambioh, ¿Qé mah da qe zierren loh Ahtiyeroh i qe zeamoh la probinzia qon mah paro d’Uropa? ¿Q’importa qe zeamoh namáh qe playa y qahnabá. No m’ehtranya qe lah zagalah (i loh zagaleh tampoqo moh zarbamoh) no hablen ya’ndalú; en "Los vigilantes de la playa" i en "Al salir de clase" no shamuyan qon palabrerío der zú. Ni qon azento berdibranqo.

                        Qái, Abrí der dohmí. Hulio Rodrígeh

 

TRADUCCIÓN:

"Las chicas de mi pueblo sólo hablan castellano"

            Venía yo anteayer por un camino de "Cantarranas", cuando de repente apareció por allí Ángel: Vecino y compañero de mi abuelo de toda la vida. Como resulta que me conoce desde muy chiquitito, antes siquiera de que yo hablara unas palabritas, me cogió mucho cariño.

            Así, cada vez que me ve se queda hablando conmigo un montón de tiempo de cosas de mi abuelo, del campo donde vivieron y de todo en general. Aquella tarde, enseguida me di cuenta de que algo interesante trataríamos:

·         He estado pensando estos días, Lolito, que no sé quién coño les enseña a hablar a las chavalas de este pueblo –me dijo con rabia.

·         ¿Por qué dice usted eso Ángel? No pueden ser nadie más que sus padres –como me cogió de sorpresa le repliqué así.

·         Sí hijo, sí, claro que sí. Seguro que son ellos, pero tiene que haber algo más. No es normal que hablen así por las buenas –siguió comentando el viejo.

·         ¿Así cómo? ¿Es que ahora hablan chino? –pregunté sin saber a qué se refería.

·         Pues no sé, Lolito, no sé. Pero bromas aparte, cuando voy por la calle y escucho hablar a una chica, parece que estoy andando por Palencia o Burgos –añadió ya con más certeza Ángel.

·         Sí hombre, sí. Ya sé lo que dice usted –yo por fin me aclaraba.

·         ¿Qué va a ser , si no? Que en cuanto que uno empieza a hablar con una chavala, parece que está hablando con la presentadora del Telediario –terminó a Angel indignado.

La conversación se quedó ahí, sin acabar, porque a Ángel se le fue el tiempo y se le olvidó que tenía que irse para recoger a su nieta, no sin antes darme recuerdos para toda la familia y prometerme que otro día vendría a casa de mi tío a charlar conmigo.

            Sin embargo, el poco tiempo que estuve conversando con él fue suficiente para percatarme de que en Andalucía las cosas han estado cambiando. Ahora somos todos muy modernos y europeos, somos universitarios y tenemos más cultura, pero lo que de verdad hemos perdido es nuestra cultura andaluza. Ahora la juventud habla bien español. Gracias a la "Real Academia" y a los catedráticos ¿andaluces? Ya no somos tan catetos como los pobres de los viejos, aunque haya que tirar nuestro tesoro lingüístico y nuestras señas de identidad.

            Con estos cambios, ¿Qué más nos da que cierren los Astilleros y que seamos la provincia con más paro de Europa?¿Qué importa que sólo seamos playa y carnaval? No me extraña que las chavalas (y los chavales tampoco nos salvamos) no hablen ya andaluz; en "Los vigilantes de la playa" y en "Al salir de clase" no hablan con léxico andaluz. Ni con acento verdiblanco.

            Cádiz, Abril del dosmil. Julio Rodríguez