EL HABLA NOS UNE
-Madrid <1968): "Perdone, hable más despacio porque a los andaluces no se les entiende por teléfono..."
-Barcelona <1975) : "Es curioso; a los catalanes nos critican por el acento cuando a los andaluces se os nota muchísimo más
-Londres (1994>: "żY dice usted que es de Andalucía? Me había parecido suramericano..."
Cualquier andaluz de viaje por esos mundos habrá afrontado comentarios de este tipo, como me ha pasado a mí. La conclusión, tras muchos años de mantener mi habla de Jaén en territorios lingüísticamente muy variados, es que a los andaluces se nos reconoce como tales por nuestra forma de expresión oral, con independencia de la variante local que cultivemos <y entre ellas incluyo, lógicamente, la extremeña, la murciana, la canaria y las del continente americano>.
De manera que si somos reconocidos como andaluces con tan sólo escucharnos, es que nuestra forma de expresión -al margen de que se la considere "habla", "idioma", "dialecto" o "modalidad lingüística"- constituye hoy un factor de identificación nacional. Eso es lo decisivo para quienes buscamos una Andalucía conforme a sí misma y, por lo tanto, capaz de proyectar libremente su futuro.
Las demás cuestiones -origen, definición, norma culta por establecer, grafía escogida- son de importancia, qué duda cabe, pero el apasionamiento técnico, histórico y político que provocan puede debilitar -si se colocan en primer plano- el ya menguado frente de los andaluces de conciencia.
Mi propuesta es que debemos aparecer unidos en la sociedad cuantos creemos en la dignidad y legitimidad de la expresión lingúística andaluza y estemos dispuestos a luchar por ello, aunque discrepemos en aspectos parciales. Hay precedentes: la Asociación de Defensa del Habla Andaluza (ADEHA), que funcionó con éxito varios años en la década de los 80, y el manifiesto de 300 periodistas el 28 de febrero de 1987, de gran incidencia en su momento.
Cuando un 68 por ciento de los presentadores y corresponsales de Canal Sur (la televisión públicas supuestamente "nuestra"> no se expresa en andaluz, en contraste con el 77 por ciento de los ciudadanos que aparecen con voz en sus programas (datos de mi estudio presentado en el reciente Congreso sobre el Habla Andaluza en la Universidad de Sevilla) no podemos perdernos en tecnicismos. Hay que buscar objetivos comunes. żEmpezamos por reclamar, de forma activa, unida y continuada, que la radio y la televisión autonómicas hablen en andaluz -sobre todo en los informativos-, en cualquiera de sus variantes?
José Luis Carrascosa