El Algarbe y la Autonomía política.
Con el título "Regionalización no gracias, Autonomía sí", apareció un artículo el pasado 8 de octubre en el villarealense "Jornal do Algarve", en el que se analiza la situación política de la región de cara al referéndum que se celebraría el 8 de noviembre, en el que finalmente resultó ganador el no, tanto en Portugal como en El Algarbe.
Inácio Simplício Ramos
Lo prometido es deuda. Cumpliendo el compromiso asumido con los lectores de este semanario en el artículo que subscribí en la edición del 9 de julio de 1998 titulado "¡Estemos atentos algarbeños!", paso a explicar las ideas que llevo en el alma, en relación al referéndum sobre la regionalización que se celebrará el próximo día 8 de noviembre; el cual, poco o nada traerá de beneficio para El Algarbe, manteniendo el status quo que perdura desde hace más de 750 años.
Es natural que de una lectura consecuente del asunto, pueda herir susceptibilidades de personas -a quienes desde este momento pido disculpas- que estando instaladas en el sistema y siendo usufructuarias de éste, procuran por todas los medios a su alcance confundir a los demás con el fin de "arrimar la brasa a su sardina"; obteniendo de esta forma los dividendos que les permiten elevarse a la conquista del poder, sin importarles los medios para alcanzar sus fines, que no son otros que la consecución de un modus vivendi a costa de la buena intención de los hombres y mujeres de este país, que por sufragio universal los instalan en la escena política.
Personalmente no tengo nada en contra de los "padres de la patria", pero dejaría de ser yo mismo si no me pudiese desahogar, porque por encima de mis simpatías y debilidades pongo el bien común. En la época del régimen autoritario cuando era difícil levantar la voz, nunca dejé de manifestar mi discordancia, enfrentándome siempre a las huestes enemigas, cuanto más ahora que viviendo en democracia, tenemos libertad para expresar nuestra opinión de forma correcta y civilizada.
"desgraciado día en que fuimos usurpados por la violencia de las tropas del rey Alfonso III"
Con la regionalización que nos quieren endosar, El Algarbe, sin ningún género de dudas, continuará siendo perjudicado de forma considerable; no siendo la región administrativa dirigida a distancia por el Poder Central la que va a resolver los problemas que venimos sufriendo desde hace siglos, a partir del desgraciado día en que fuimos usurpados por la violencia de las tropas del rey Alfonso III, que hizo de nuestra región una nación conquistada. En verdad, la Madre Naturaleza al darnos la cordillera que representa la sierra algarbeña, en el sentido de Oriente hacia Occidente, desde el margen de río Guadiana hasta el océano Atlántico, creó de forma natural un territorio periférico separado del resto del país. Hasta hace poco más de 100 años, la circulación de personas a través de la frontera portuguesa se hacía por vía fluvial o marítima, habiendo poco contacto entre las respectivas poblaciones. Siempre hemos vivido orientados hacia el mar y al mar vamos a buscar nuestro sustento.
El Algarbe, como Portugal, Galicia, País Vasco, Cataluña, Escocia, País de Gales, Baviera, etc., es una nación y las naciones no se dividen, sino que desean estar unidas y cohesionadas, pues es en la unidad y en la cohesión que alcanzan la fuerza que las hace independientes de sus homólogas.
De una vez por todas reclamemos la Autonomía histórica a la que juzgamos tener derecho y no tengamos ninguna duda en afirmar que los algarbeños auténticos, siendo iguales a los lusitanos, son de índole diferente, porque somos un pueblo autóctono de origen mediterráneo, fruto del mestizaje entre cristianos, árabes y judíos, teniendo nuestra idiosincrasia adquirido la perseverancia de los primeros, la astucia de los segundos y la inteligencia de los terceros. En este contexto y en lo que se refiere al aspecto genético del signatario, siente éste un inmenso orgullo de sus orígenes, de genuina procedencia algarbeña, cuyas raíces se remontan a lo largo de los siglos, por parte paterna del litoral (Portimäo y Vila Real de Santo António) y por parte materna de la sierra (Odeleite-Castro Marim).
¡Basta ya! ¡Dejemos de considerarnos "portugueses" de segunda! ¡Permitan que tomemos en nuestras manos las riendas del destino de El Algarbe! Tenemos potencialidades humanas dotadas de buena masa gris, capaces de llevar adelante la noble tarea de hacer de El Algarbe una región más solidaria, más moderna, más próspera y más fraternal. Pueden llamarme nacionalista, lo soy, pero de ningún modo fundamentalista. En la última etapa de mi vida, no tengo ninguna ambición política; quiero continuar siendo, cada vez más, mejor empresario, creando riqueza, lo que implica el pago de impuestos destinados a las arcas del Estado. No pretendo cortar el "cordón umbilical" que nos une a Portugal. En realidad lo que pretendo es que El Algarbe sea una Región Autónoma, con el mismo estatuto, derechos y obligaciones que las regiones de Azores y Madeira, nada más.
Antes de finalizar, dejo un recado para el ex-eurodiputado José Apolinário (PS), recientemente nombrado responsable de la Secretaría de Estado de Pesca y otro tanto al eurodiputado Mendes Bota (PSD), ambos algarbeños, que "no nos tiren más arena a los ojos" y que sean menos demagogos cuando se refieren a nuestra regionalización. Por las funciones que el primero desempeñó hasta hace una semana y que el segundo continúa desempeñando en el Parlamento Europeo, saben mejor que nadie que El Algarbe solo tendrá voz y voto en Bruselas a partir del momento en que sea Región Autónoma. Y a propósito Secretario de Estado José Apolinário: ¿"Ancipa" le suena de algo? (creo que sí). En caso afirmativo comprenderá las razones que me llevan a luchar por la Autonomía de nuestro Algarbe.
¡Algarbeños!: digamos No a la regionalización, unidos, organizados..., reivindiquemos nuestra Autonomía.
(Traducción de Manuel Allabbí)