LA
IDENTIDAD
DEL PUEBLO
Autores:
Gabriel Cano
García
José Cazorla
Pérez
Cristina
Cruces Roldán
Manuel Delgado
Cabeza
Javier
Escalera Reyes
Juan A.
Lacomba Avellán
Isidoro Moreno
Navarro
Miguel Ropero
Núñez
Edita :
Defensor del Pueblo Andaluz. ISBN: 84-89549-51-6
Serie:
Documentos nº 2
PRESENTACIÓN
Ya
explicábamos, con motivo de la presentación del estudio que inauguraba esta
nueva serie de publicaciones de la Institución, que la actividad cotidiana del
Defensor del Pueblo Andaluz es muy propicia para encontrar nuevos -y viejos-
temas sobre los que resulta interesante incitar el diálogo y la reflexión.
Más allá del
cauce formal de la tramitación de una queja o la redacción de un Informe
Especial, surgen temas que pueden ser abordados también desde un punto de vista
más libre y reflexivo en un campo de participación adecuado para contar con
aportaciones desde el ámbito universitario, profesional, del voluntariado o,
simplemente, la contribución intelectual de personas estudiosas y conocedoras
de diversas disciplinas que pueden interesar a la sociedad andaluza.
En suma, en
esta nueva estrategia divulgativa no hacemos sino aportar materiales para el
debate y la discusión desde variadas posiciones y que permite profundizar en estos temas aprovechando otros estilos,
más pausados, para ser desarrollados.
En esta
ocasión hemos tomado la iniciativa de invitar a una serie de profesores y
pensadores de distintas disciplinas para que aportasen su particular visión
respecto a la identidad andaluza y el reflejo que tal identidad impregna en
diversos campos; desde la antropología hasta la economía, desde la sociología
política a la lingüística o el arte. La obra o, mejor dicho, las reflexiones
puestas en común son una aportación intelectual de sus autores. Las ideas que
se expresan a continuación han sido elaboradas por Gabriel Cano García, José
Cazorla Pérez, Cristina Cruces Roldán, Manuel Delgado Cabeza, Javier Escalera
Reyes, Juan Antonio Lacomba Avellán, Isidoro Moreno Navarro y Miguel Ropero
Núñez.
Presentados los textos,
se realizaron una decena de reuniones para debatir entre los anteriores los
contenidos de forma interdisciplinar. En estas sesiones, que fueron coordinadas
por Diego de los Santos, intervinieron también Sebastián de la Obra, Ramón
Zamora e Ignacio Aycart, en representación de ésta Institución.
Desde ella
sólo podemos manifestar nuestro agradecimiento más cordial a sus promotores,
quienes han sabido aceptar el reto de poner en permanente diálogo sus
construcciones e ideas al servicio de un formato compartido sobre el que lograr
un texto que aúne posturas respecto a qué se entiende por identidad andaluza y qué
lugar ocupa este valor o condición en la sociedad de nuestro tiempo.
Desde el
respeto a las posiciones libremente expresadas por sus autores, la Institución
ha asumido la cuestión discutida como un auténtico reto, no sólo por la novedad
o lo inhabitual del tema planteado, sino desde la mejor de las actitudes
curiosas por acercarnos a un debate que, en una u otra forma, se trasluce en
muchas facetas de nuestra actualidad económica, cultural, social o política. En
un momento histórico donde el concepto de mundialización ha alcanzado un rango
cuasi inapelable, las actitudes que reivindican o, cuando menos, recuerdan la
existencia de numerosas culturas y señas de identidad merecen también su
espacio y su atención.
El tema que
nos ofrecen los autores de esta publicación se muestra, además, desde una
perspectiva que, creo, es muy singular en el ámbito andaluz, sencillamente
porque en una dialéctica globalizadora, Andalucía ha sido ejemplo de
permeabilidad a lo largo de toda su historia. No creo que ese debate sea
interpretado en esta tierra desde posiciones absolutas entre el sí y el no.
Asumir e incorporar ha sido un talante característico del andaluz, del mismo
modo que la vocación expansiva y universalista ha impregnado el devenir de este
pueblo.
En un momento
en el que se muestran con especial evidencia estas tensiones y fuerzas, podemos
aportar modestamente argumentos a favor de la mixtura y el intercambio; crecer
en la multiculturalidad frente al adoctrinamiento monocolor. En suma, recordar
que globalización no se traduce desde Andalucía como uniformidad.
En torno a
estas ideas se han construido las argumentaciones que nos ofrecen los autores
de esta obra. Confiamos en que la misma libertad que las ha inspirado sepa
despertar no sólo el interés de los lectores, sino provocar la opinión y la
crítica.
Probablemente,
lo que consigamos ser los andaluces en un futuro no muy lejano tenga mucho que
ver con la actitud que sepamos ejercer ante el debate que esta obra nos
propone.
Andalucía,
Febrero de 2001
José Chamizo de la Rubia