El periódico de Canal Sur

El habla andaluza

La polémica sobre el uso del andaluz, o de

las hablas andaluzas, en público es vieja.

Filólogos, escritores y periodistas se

embarcan “cada vez que alguien dice algo al res-pecto”

en una suerte de batalla campal en la que

afortunadamente los muertos sólo son de papel.

En los medios audiovisuales andaluces la s final

en la pronunciación de algunos periodistas, locu-tores

o comentaristas llega tan lejos que produce

una especie de silbido agudo al final de las pala-bras

que resulta muchas veces histriónico. Cierto

que muchos hemos padecido la dictadura de la

antigua escuela “que era precisamente la del

periodismo audiovisual de la dictadura” que nos

obligaba a hablar “fisno” ante el micrófono y con

nuestro deje habitual ante la gente. Una ridiculez.

Cada vez soy más

partidario de hablar al micrófono de la misma

manera que lo haríamos a nuestro amigo Pepe

tomando un café en la barra de un bar.

Lo peor de todo esto es que en no pocas ocasio-nes

los mismos andaluces nos reímos de nosotros

cuando escuchamos por un altavoz, o por un

medio de comunicación a alguien hablando en

andaluz. Me ocurrió recientemente en un tren

regional. RENFE ha tenido la brillante idea de

indicar en andaluz la llegada a las estaciones de

cada trayecto. De manera que antes de llegar, por

ejemplo, a Dos Hermanas te dicen por megafonía,

más o menos: “dentro de uno minuto llegaremos a

Do Hermana, donde efectuaremo una breve para-da”.

Suena dulce y hermoso este discursito en un

andaluz suave, comprensible y musical. La última

vez que escuché este anuncio viajaba frente a dos

jóvenes que no vayan a pensar que hablaban de

una forma muy distinta a esto, pero que una vez

terminado el aviso recalcaron entre carcajadas

aquellos de “Do Hermana” como si estuviera mal

pronunciado. Sin comentarios.

 

Patricio Gutiérrez del Álamo

Defensor del Oyente y del Espectador RTVA